Panamá,25º

21 de Jan de 2020

Nacional

Daniel Flood, 'el enemigo número 1 de Panamá'

Parecía un villano salido de la serie de Batman, con su bigote encerado, sus ropas blancas, su capa y gestos dramáticos. Durante más de tres décadas contribuyó a movilizar a la opinión pública estadounidense en contra de la causa panameña

Daniel Flood, 'el enemigo número 1 de Panamá'
Daniel Flood, 'el enemigo número 1 de Panamá'

“El presidente de Estados Unidos se ha convertido en el hazmerreír del mundo”, decía el representante Daniel Flood en referencia a la resolución firmada por Dwight Eisenhower para que la bandera panameña ondeara por primera vez en la Zona del Canal a partir del 16 de septiembre del año 1960.

Tras la conmoción causada por la Operación Soberanía de 1958 y la Marcha Patriótica de 1959, y presionado por el gobierno del presidente Ernesto de la Guardia, Eisenhower había aprobado la entrada del emblema patrio en el Triángulo Shaler como un reconocimiento a la titularidad del gobierno panameño sobre la Zona del Canal.

Para Eisenhower, se trataba de un gesto sin consecuencias que permitía “hacer avanzar los principios internacionales de buena fe y justicia” en el mundo. Para Flood, era el equivalente a abrir “una caja de Pandora” que daría la oportunidad a “Fidel Castro y a sus jefes moscovitas de subvertir el orden en América Central”.

“Las relaciones entre Panamá y Estados Unidos no han mejorado desde (la firma del Tratado Arias Roosevelt de) 1936, a pesar de las constantes concesiones del gobierno estadounidense”, aseguraba el congresista en un discurso ante las Asociación Hijas de la Revolución Americana, lanzando al mismo tiempo una advertencia contra el secretario de Estado Christian Herter: si la bandera del istmo llegara a ondear (como estaba planeado) en el Triángulo Shaler, usaría sus influencias en el Congreso para que lo destituyeran.

Daniel Flood, 'el enemigo número 1 de Panamá'
Daniel Flood, 'el enemigo número 1 de Panamá'

“El Canal de Panamá es un símbolo del poder y prestigio de Estados Unidos en el mundo; debemos mantenernos firmes ante las presiones panameñas”, insistía el congresista, entonces presidente del Subcomité de Apropiaciones de la Casa de Representantes –encargado de supervisar los asuntos del Canal de Panamá.

En contra de Panamá

El asunto de la bandera no era el primero que aprovechaba Flood para lanzar sus dardos envenenados contra el istmo. Desde su primera elección como representante del distrito de Wilkes Barre (Pensylvania) en 1944, Flood había mantenido una línea dura contra el país, despertando la furia de los panameños.

En 1959, el diputado Alfredo Alemán Jr. lo llamó ante sus colegas de la Asamblea Nacional “el enemigo número uno de Panamá”, “la personificación de la mala fe que ha contribuido y todavía contribuye al conflicto entre dos países que por su destino deberían tratarse como hermanos” .

Quién era Flood

Daniel Flood, apodado “El apuesto Dan Flood” no era un “perico de los palotes”. Había estudiado leyes en la Escuela de Derecho de Harvard y Penn State Dickinson Law. No obstante, debía gran parte de su éxito como político a su capacidad para el drama. Antes de estudiar derecho había sido considerado un buen actor “shakespereano”.

Su biógrafo William Kashatus decía que Flood siempre vio la vida como un escenario y cultivó a propósito una extravagante apariencia, con su llamativo bigote, su usual vestimenta blanca complementada en ocasiones por una capa de seda también blanca, además de sus estudiados gestos y modismos.

A mediados de siglo XX, la prensa estadounidense comentaba que era el único congresista que todavía llevaba los bigotes encerados que habían sido tan populares décadas antes.

Ferrocarril

Su primera arremetida contra los intereses panameños se dio en el año 1955. Acababa de estrenarse como presidente del Subcomité de Apropiaciones, cuando se presentó a testificar el gobernador de la Zona del Canal, John S. Seybold.

Daniel Flood, 'el enemigo número 1 de Panamá'
Daniel Flood, 'el enemigo número 1 de Panamá'

Seybold había viajado a Washington para pedir $9 millones para la construcción de una carretera y $600 mil para la compra de camiones.

Cuando el nuevo presidente del comité quiso conocer qué había detrás de esa petición, Seybold comentó inocentemente que la carretera y los camiones eran necesarios para proceder con el planeado traspaso del ferrocarril a Panamá.

Según un relato del periodista George Dixon fechado en enero de 1960, al escuchar este comentario, Flood empezó a vociferar, haciendo temer a los presentes “que los rayos que salían de sus ojos encendieran su bigote”.

“Déjame decirte algo, Chum” —supuestamente le habría gritado Flood al gobernador, según el mismo relato—. “No vas a regalar ese ferrocarril. Vamos a hacer una completa investigación de la Compañía del Canal de Panamá y te prometo que este comité no aprobará un centavo para esos camiones”.

El asunto dio origen al primer viaje de reconocimiento del congresista en Panamá, uno de los muchos que haría a lo largo de su carrera política y que le permitirían cultivar excelentes relaciones con los zonians. A la larga se convertiría en el más activo defensor de estos ante el gobierno de Estados Unidos.

En esa ocasión, después de su visita al istmo, emitió y difundió un reporte crítico sobre la “generosidad” de Seybold hacia los panameños y se canceló el traspaso del ferrocarril, que el gobernador había considerado “obsoleto” y una carga para su administración.

Otras intervenciones

A lo largo de los años siguientes, Flood continuaría su política de línea dura.

En 1959, cuando el gobierno panameño exigía el retiro del gobernador William E. Potter por su brutal cacería contra los jóvenes panameños que participaban en una manifestación convocada por el diputado Aquilino Boyd, Flood expresó su apoyo irrestricto.

Potter había ordenado a los soldados bajo su mando perseguir a los estudiantes dentro del territorio panameño.

En enero de 1963, pidió la remoción de John Farland, embajador de Estados Unidos en Panamá, y de Robert Fleming, gobernador de la Zona del Canal, quienes estaban a favor de una justa solución de los conflictos entre ambas naciones.

En 1964, después de la masacre del 9 de enero, el congresista alabó la actitud del general Andrew O'Meara en Panamá. “No paniquea en una crisis”, dijo en su defensa.

Para Flood, cualquier gesto de los panameños equivalía a la más brutal campaña de “odio hacia Estados Unidos”. En una ocasión llamó a una conferencia de prensa para denunciar los eslóganes antiamericanos que los panameños estaban escribiendo en los billetes de un dólar que circulaban en el país.

“Es un hábil y vicioso intento de los radicales panameños de difundir malos sentimientos hacia Estados Unidos”.

Los billetes habían sido marcados con la frase “Explotación yankee no”.

En 1968, cuando el doctor Arnulfo Arias se perfilaba como ganador de las elecciones, Flood advertía de que una vez fuera electo presidente, “iba a nacionalizar el Canal”.

Cuando Omar Torrijos maniobraba para negociar un nuevo tratado, Flood lo tildaba burlonamente de “amiguito de Fidel Castro” y seguidor de los dictados de Moscú.

Zona del Canal pagada tres veces

Flood argumentaba erróneamente que la Zona del Canal era propiedad de Estados Unidos de la misma forma que Hawaii o Alaska y que había pagado por ella no una sino tres veces: $25 millones a los colombianos; $10 millones a Panamá, más todas las indemnizaciones a los dueños de propiedades en las tierras que ahora formaban parte de esa jurisdicción.

“Nuestra posición está en grave peligro y nuestras autoridades deben estar completamente alertas por lo que está transpirando. Los radicales panameños, muchos de ellos rojos revolucionarios, planean una serie de levantamientos y sabotajes. Es extremadamente urgente que nuestro gobierno defienda nuestros derechos justamente adquiridos”, insistía.

A finales de la década del 70, durante la presidencia de Jimmy Carter, Flood siguió tratando de boicotear cualquier concesión de Estados Unidos hacia Panamá; sin embargo, ya para entonces había perdido fuerza política.

Estaba siendo investigado por las agencias federales por 175 casos de aceptación de coimas a cambio de canalizar contratos a favor de diversas compañías norteamericanas.

Había sido acusado por su asistente, Steven Elko, según el cual Flood sostenía a menudo que “Esto no es más que es un negocio. Toma lo que puedas mientras puedas”.

El congresista se vio forzado a renunciar a su posición en enero del año 1980. Murió a los 90 años, en 1994, recordado por algunos como un rey y por otros como un villano.