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10 de Aug de 2020

Nacional

Empieza la renovación del antiguo edificio de la Sociedad Española

La estructura localizada en avenida Central y calle H volverá a ser el ícono que fue desde la segunda década del siglo XX hasta finales de los 40, aseguran

Detalle de la arquitectura de la antigua Sociedad Española

Al momento de su inauguración, en 1912, fue considerado el “edificio más suntuoso de la ciudad de Panamá” y, durante casi medio siglo, sus salones se abrieron a fiestas y reuniones que hermanaron a los inmigrantes españoles entre sí y con la comunidad local.

Hoy, su fachada en ruinas sorprende y fascina, pero los curiosos, que sintiendo su llamado se detengan a observarla, se percatarán de que detrás de ella no queda nada. Las paredes y losas que sostuvieron el segundo y tercer piso son ahora escombros, poseídos por la lujuriosa maleza y desperdicios multicolores acumulados con el tiempo.

Podría ser la historia de decenas de estructuras de la zona del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, pero el edificio de la Sociedad Española de Beneficencia, ubicado en la calle H y la avenida Central, tendrá mejor suerte.

En los próximos meses, detrás de su fachada se edificarán nuevamente espacios para locales de oficinas, comercios y posiblemente un restaurante-bar, añadiendo otro punto de interés turístico a la zona, que sigue los pasos del Casco Antiguo.

La Sociedad Española

La antigua Sociedad Española de Beneficencia se encuentra fuera del perímetro del Conjunto Monumental Histórico del Casco y, por lo tanto, las renovaciones a que se someta su estructura no tienen que ceñirse a la estricta normativa que regula esta zona, pero Conservatorio, el nuevo propietario del terreno, ha decidido mantener la fachada de este edificio que fuera una vez un ícono de la avenida Central.

“Es un edificio que mantiene una escala y proporción muy acordes con el lugar en el que está emplazado y tiene una presencia sobre el entorno que resalta especialmente”, señala el arquitecto Johann Wolfschoon, del estudio Sketch, especializado en “el diseño de experiencias a través de la comprensión de los espacios, y de cómo estos afectan sensorialmente a quienes lo habitan”. Wolfschoon está a cargo del proyecto de renovación de la estructura.

“Lo llamamos ícono porque, al mirar esta calle, se te queda en la memoria. Es un edificio que llama la atención y se convierte en un punto de referencia sobre la avenida Central. No es el único, pero posiblemente sí uno de los más bellos”, continúa el arquitecto, quien ha trabajado ya con éxito en esta zona de la ciudad, en proyectos como La Moderna y Dos Casas.

Arquitecto Johann Wolfschoon, de SketchFernando Alda

Historia de un edificio

La primera sede de la Sociedad Española de Beneficencia en Panamá fue una iniciativa del comerciante español Gervasio García, quien en 1909 propuso a la junta directiva construir un local propio con la esperanza de dar un nuevo aire a la entonces moribunda sociedad, fundada en 1885.

De acuerdo con el doctor Alonso Roy (www.alonso-roy.com), el plan tuvo el efecto deseado, pues el proyecto despertó el interés y “vino a ser como un eslabón de unión para todos los miembros de la sociedad, reflejándose inmediatamente en un aumento de los miembros activos, de 50 a 199”.

El diseño original, del cual lamentablemente no se conoce su autor, tenía cuatro grandes columnas que sobresalían del límite de la acera, sobre las cuales descansaba una amplia terraza adornada con dos bellas lámparas, que le daban una distinción muy propia (Alonso Roy).

Render del proyecto propiedad de ConservatorioChroma Studio

Inauguración

Los recortes de periódico de la época, recogidos también por el doctor Roy, muestran la relevancia social que tuvo la fiesta de inauguración del edificio, el 12 de mayo de 1912, con la presencia del presidente de la República, Dr. Pablo Arosemena, miembros del gabinete, la Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia, el cuerpo diplomático y consular, y algunos invitados especiales y miembros destacados de la comunidad.

El obispo electo de Panamá, Dr. Guillermo Rojas, bendijo la nueva instalación, seguido de un discurso de fondo ofrecido por el compositor de origen español Santos Jorge, conocido como autor de la música del himno nacional. Posteriormente se pasó a hacer un brindis con champaña y galletas que fueron “repartidas por la juventud presente”.

El edificio fue ocupado por la Sociedad Española durante 48 años, tras lo cual se decidió construir un nuevo local (segunda sede) en Vía España, cercano al teatro Ópera.

La parte baja del viejo local pasó a ser una tienda de telas con un enorme letrero que no dejaba ver la belleza de la estructura; mientras, las dos losas de la parte superior del edificio se deterioraban y caían.

Así se encontraba cuando fue adquirida por Conservatorio, empresa que ha restaurado más de 20 edificios históricos en el Casco Antiguo, entre ellos el American Trade Hotel & Hall, Las Clementinas y Casa Benedetti.

Intervención arquitectónica

Mientras se procede con la licitación para asignar al contratista que se encargará de la obra, el arquitecto Wolfschoon adelanta los planes para la “intervención arquitectónica”, que respetará “el elemento más valioso de la propiedad, su fachada”.

Wolfschoon aclara que se trata de una remodelación, que a diferencia de la restauración, no busca devolver la edificación a sus condiciones originales.

“Cuando se remodela un edificio, se trata básicamente de realizar un nuevo proyecto en el espacio ocupado por un diseño anterior. En este caso vamos a reorganizar la estructura para darle nuevos usos a la propiedad y generar espacios con especificaciones acordes al mundo en el que vivimos”, dice.

”Todo lo que ocurre hacia adentro de la edificación es nuevo: estructura, sistemas, arquitectura interior, cerramientos, todo. El área del lobby se resolverá con una escalera como eje focal, que conecta el edificio verticalmente”, señala.

“En las áreas públicas se utilizarán materiales de alta calidad. Los pisos del lobby y escalera serán de terrazzo. Las paredes tendrán recubrimientos en madera. El resto del edificio será distribuido en 4 espacios: una planta baja comercial; un espacio para oficinas en el nivel 100; uno en el nivel 200, que incluye mezzanine; y en el nivel 300, un espacio con previsiones para bar-restaurante, con una vista envidiable a la ciudad y al cerro Ancón”, explicó el arquitecto, cuyos diseños contemporáneos suelen combinar las líneas puras con detalles inesperados que aspiran a divertir o introducir un toque de humanidad.

Joyas arquitectónicas

Como el antiguo edificio de la Sociedad Española de Beneficencia, son varias las estructuras de la avenida Central consideradas “joyas arquitectónicas”, sostiene Wolfschoon. Estas, dice, “se mezclan con otros edificios que parecieran no poseer mayor interés, algunos todavía escondidos detrás de los terribles letreros que, irónicamente, han protegido sus fachadas de la desidia por años. En conjunto se generan imágenes muy ricas en contrastes”.

“La avenida Central es sumamente interesante como trama urbana. Es muy rica en contraste y posee edificios absolutamente maravillosos, como el de la Cía. Heurtematte, La Pollera, el de la Compañía de Fuerza y Luz, Sears, por nombrar algunos. Estos deberían ser re-dignificados”, sostiene, explicando que lo importante es el conjunto y entender el valor del mismo como tal.

“Como ciudadano me siento frustrado al ver las condiciones en las que se encuentra la avenida Central. Su importancia histórica y la calidad de los edificios que en ella se encuentran, deberían ser argumento suficiente para que sea protegida por un decreto ley como el del Casco Antiguo, que además incentive su revitalización. No hay excusa para que el área se encuentre en las condiciones en que está. La remoción de los letreros ya debió haber sido realizada y el área debía estar siempre limpia y bien mantenida, tanto por los propietarios como por los arrendadores de los locales comerciales, o el Estado”, añade el arquitecto, quien, además, es vecino de esta calle.