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13 de Jul de 2020

Nacional

Pandemia, globalización y crisis económica

La economía de Panamá ya mostraba signos de fatiga, causada, aunque no exclusivamente, por los efectos de un crecimiento global debilitado

La debilidad de la economía en 2019 se resume en el hecho de que para ese año el PIB real creció apenas en 3.0%Archivos | La Estrella de Panamá

Mucho se ha hablado en las últimas semanas de los posibles efectos recesivos del Covid-19 en la economía nacional, generados tanto por su impacto internacional, como por su presencia dentro del país. Para tratar de aclarar este tema conviene señalar que los problemas aparecen cuando la economía de Panamá ya mostraba signos de fatiga, causada, aunque no exclusivamente, por los efectos de un crecimiento global debilitado.

Sector externo

Para comenzar se debe recordar el papel importante que en el modelo transitista-excluyente vigente tienen las exportaciones, sobre todo las de servicios, como elemento central de la dinámica de la demanda efectiva, lo que se refleja en que las mismas tienen un valor cercano al 41.8% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto lleva a destacar que dos de los elementos de la llamada plataforma de servicios de exportación mostraron signos negativos durante 2019.

Es así que el valor de las reexportaciones de la Zona Libre de Colón se redujo en 9.2%, mientras que el gasto de los viajeros provenientes del exterior se contrajo cerca del 2.0%. Por su parte, el movimiento de los TEU en los puertos creció a una tasa moderada de 4.7%, lejos de lo que se espera de un sector de punta, en una economía.

Entre los sectores de exportación que tuvieron un incremento significativo en 2019 se encuentran los ingresos por peajes del Canal de Panamá que se expandieron en 8.8%, pese a que el total de carga medido en toneladas largas solo creció en 5.1%, mostrándose la importancia de los ajustes del peaje. Así mismo otras exportaciones aumentaron en 7.5%, lo que refleja la dinámica de la exportación minera.

Con el Covid-19 el mundo se enfrenta a una posible recesión generalizada.EFE

La situación de nuestra banca también mostró una dinámica externa débil . Esto llevó a que en noviembre de 2019 la cartera crediticia externa solo alcanzara un aumento del 2.8% con respecto al mismo mes del año anterior, tasa inferior a la observada los tres años previos. La situación en el caso de los depósitos externos fue aún peor, ya que para el mismo arco temporal se redujeron en 3.2%.

Construcción

A lo anterior se debe agregar que la construcción, que representa el 16.2% del PIB, que, además, tiene un importante efecto multiplicador y de empleo, mostró una situación de estancamiento en 2019. En efecto, en ese año la tasa de crecimiento del sector fue de tan solo 0.1%, mostrando tasas negativas los dos últimos trimestres. Durante el año, el empleo en este sector se contrajo en cerca del 8.9%.

La debilidad de la economía en 2019 se resume en el hecho de que para ese año el PIB real creció apenas en 3.0%, la tasa más baja de los últimos cinco años. Se trató de una profundización de la tendencia hacia la desaceleración que venía sufriendo el país.

El Covid-19

El problema que ahora se enfrenta proviene del hecho de que dadas las condiciones de desaceleración previas y los excesos financieros observados en el plano internacional, junto a la aparición del impacto económico del Covid-19, el mundo se enfrenta a una posible recesión generalizada. Lary Summers, exsecretario del tesoro de Estados Unidos, manifiesta que esta tiene actualmente un 80.0% de probabilidad de ocurrencia; mientras que Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, ha argumentado que el mercado sugiere “una recesión permanente”.

Es importante destacar que la pandemia que ahora sufre la humanidad no es un simple “cisne negro”, tal como algunos lo han calificado; en realidad, como afirma Joseph Stiglitz, “la propagación de las enfermedades es un efecto colateral negativo de la globalización”.

La eventual recesión global, cuyo impacto dependerá de la profundidad y la duración que tenga la pandemia, afectaría directamente a Panamá por diversas vías. Es claro que el comercio internacional se va a ralentizar, afectando al Canal de Panamá, que ya tiene problemas con el abastecimiento del agua, y a la actividad portuaria. Esto, vale la pena aclarar, tiene que ver con la radicalización de la tendencia que se venía observando, en términos de la pérdida de la dinámica del comercio exterior.

De acuerdo con los datos de Stephen S. Roach, mientras que entre 1990 y 2008 el comercio exterior se expandía 82.0% más rápido que el PIB mundial, entre 2010 y 2019 solo lo hizo en 13.0%. Esto significaría que el Covid-19 tiene el potencial de profundizar una tendencia estructural que debilita el modelo transitista de Panamá.

Una crisis de oferta

Teniendo en cuenta que se trata, en parte, de una crisis en la oferta, es decir de ruptura de las cadenas de valor, siendo, además, China el principal abastecedor de la Zona Libre de Colón (32.3% del valor total), se pueden predecir nuevas dificultades para las reexportaciones. Aparte de esto, la eventual recesión global también afectaría los mercados de destino de estas reexportaciones.

La posible caída de la producción internacional, sobre todo la desaceleración de China, igualmente impactará negativamente las exportaciones mineras de Panamá, tanto en términos de volumen como de precios. Además, la presencia interna del Covid-19 va a reducir los ingresos de visitantes al país, mientras que la recesión internacional y los problemas de China afectarán negativamente las exportaciones mineras del país. A esto se deben sumar los posibles efectos de una contracción crediticia general y local.

En el plano interno es de esperarse que, dadas las expectativas de la población, las actividades comerciales y de entretenimiento internas también se afecten negativamente, en condiciones que ya el año pasado el sector comercio solo creció en 2.4% y el sector hoteles y restaurantes decreció en 0.2%. El futuro de la construcción y de la industria dependerá de la posibilidad de que los trabajadores puedan seguir asistiendo a sus lugares de empleo con seguridad, así como de la velocidad de marcha de los proyectos constructivos públicos.

Las razonables dudas

Hay dudas razonables de que estemos preparados para enfrentar esta eventual situación económica. Es sorprendente que todavía a principios de marzo el viceministro de finanzas del MEF declaraba que este ministerio mantenía las expectativas de crecimiento de entre 3.5% y 4.0%, “a pesar de la amenaza global del coronavirus”.

¿Podemos esperar que rectifiquen? No parece probable que los encargados de la economía nacional logren entender que estamos frente a una crisis humanitaria, la que está profundizando la propia crisis del modelo transitista-excluyente.

Lo mejor que puede pasar es que las medidas sanitarias logren reducir la profundidad y la duración del problema, lo que evitaría costos humanos y materiales. A esta tarea se le deben asignar todos los recursos necesarios. Esta sería una buena política económica.

MISIÓN Y VISIÓN

Pensamiento Social (Pesoc) está formado por un grupo de profesionales de las ciencias sociales que, a través de sus aportes, buscan impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de estas disciplinas.

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