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13 de Apr de 2021

Nacional

San Martín de Porres, hijo de madre panameña

Panamá, el Perú y el universo entero tienen para san Martín de Porres eterna gratitud y devoción que se han arraigado en todos los corazones de sus múltiples devotos

San Martín de Porres, hijo de madre panameña

En la corte celestial brilla por su humildad, sus virtudes y su gran amor a Dios, a su Santísima Madre y a la humanidad, san Martín de Porres, hijo de la madre panameña, la piadosa Ana Velásquez, natural de La Chorrera, y el noble español don Juan de Porres.

San Martín de Porres nació en la ciudad de Lima, Perú, el 9 de diciembre de 1579, y subió su alma al cielo prometido el 3 de noviembre de 1639. Inmenso júbilo embargó a san Martín de Porres cuando ingresó como hermano lego en la Orden de Predicadores de Santo Domingo, en cuyo convento sirvió a Dios y a su Santísima Madre y se complació en servir a la humanidad con la mayor consagración.

El sumo pontífice Juan XXIII cuando lo canonizó elevándolo a la gloria de los altares, el 6 de mayo de 1962, lo llamó el más humilde y fiel siervo de Dios. El invocado Ángel de Lima se distinguió por su vida de santidad, por su generosidad, por proteger a los pobres y servir con consagración a los enfermos y a todos los necesitados. El hermano Martín lo era en realidad para servir y para amar, y todas sus acciones complacían al supremo Creador que le dio el más noble y humanitario de los corazones.

“El sumo pontífice Juan XXIII cuando lo canonizó elevándolo a la gloria de los altares, el 6 de mayo de 1962, lo llamó el más humilde y fiel siervo de Dios”.

Millones de fieles en el mundo invocan diariamente al glorioso san Martín, para solicitarle su intervención ante el Ser Supremo y el don de sus gracias. Y su humilde corazón es tan generoso que su santo nombre es en todas partes símbolo de amor y de acciones caritativas. Su vida de intensa dedicación a Dios y de servicio a la humanidad constituye un dignísimo ejemplo.

La satisfacción de servir distinguió siempre a san Martín de Porres, por ello en vida fue muy amado y después de su ingreso al celestial paraíso, sigue siendo inmensamente amado e invocado. En todos los tiempos se dirá: Gloria al santo de la humildad, al protector de los pobres y los necesitados, al consagrado enfermo y al fiel siervo de Dios y de su Santísima Madre. Panamá, el Perú y el universo entero tienen para san Martín de Porres eterna gratitud y devoción que se han arraigado en todos los corazones de sus múltiples devotos.

Invocamos hoy como siempre, al glorioso san Martín de Porres para que prodigue sus gracias y su santa protección a su tierra nativa, el Perú, a la tierra de su cara madre, Panamá, y todos los pueblos del mundo donde su nombre se invoque.

Nota del editor: Este escrito fue publicado originalmente en La Estrella de Panamá el 5 de noviembre de 1971.