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14 de Oct de 2019

Análisis político

De Cicerón a 'Bolota'

Independientemente de las consideraciones de los interlocutores, hay una realidad que asusta: ¡Un deterioro abismal de la Asamblea Nacional!

De Cicerón a 'Bolota'

“¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?”, fue una pregunta gritada en el plenario del Senado Romano por Marco Tulio Cicerón en el año 63, antes de Cristo. Se trata de la primera “catilinaria” que se lanzó Cicerón contra Catilina, el senador populista, con vocación de dictador, que en sus ansias de acumular todo el poder, se sirvió de los plebeyos a quienes intentaba perdonar todas las deudas. Cicerón lo desenmascaró con la fuerza de sus famosas “catilinarias”, lo que le valió el título de “Padre de la Patria”, término que sigue vigente hasta nuestros días.

Pero, ¿cuántos diputados son realmente “Padres de la Patria”? A lo largo de la historia, muchos hombres y mujeres han hecho honor al cargo de diputado o legislador. De esos Carlos Iván Zúñiga, Arnulfo Escalona Ríos, Jorge Illueca, Demetrio Porras, Virgilio Schuver, Telma King, etc, etc, hoy tenemos a los “Huevitos”, los “Gatos”, los Rony, las Génesis, las Fátimas, los Titos o los “Bolotas”, gente que va desde promotores deportivos, agitadores de huelgas hasta faranduleros...

Y es que la Asamblea Nacional es un foco de atención y críticas de grueso calibre. Casi todos los martes, es punto de encuentro para los reclamos y cuestionamientos que llegan a hacerle en manifestaciones públicas. Y los problemas no son de ahora. Se trata de un deterioro progresivo a lo largo de los años.

Entonces, ¿cómo rescatar la Asamblea de este consistente deterioro? ¿Será cambiando la fórmula de la elección de sus miembros?

Juan Diego Vásquez es un diputado muy joven. Apenas roza los 22 años y ganó su elección a pulso por la libre postulación, en el distrito de San Miguelito. Para Vásquez, la Asamblea debe garantizar un método de elección de una manera verdaderamente representativa, pero en lo que realmente hay que enfocarse es en la productividad de este órgano del Estado.

“No estoy seguro de que el cambiar, por lo menos la región geográfica, va a asegurar que entren mejores personas”, agrega.

De acuerdo con Vásquez, la clave es educar a la población, para que ejerza su derecho consciente y coherente y para la campaña, se debe limitar y fiscalizar de forma real y directa el uso de los fondos. “Perfectamente, se puede eliminar el financiamiento privado y dejar solo el público, de forma muy bien fiscalizada y con un uso bien determinado, para ir combatiendo el verdadero mal de nuestra democracia, que es el clientelismo”.

Raúl Andrés Rodríguez tiene 27 años y es diputado suplente por el Oriente Chiricano, del partido Cambio Democrático. Considera que la conformación de la Asamblea Nacional debe mantenerse con diputados circuitales, ya que así se garantiza que cada área tenga su representante en la cámara legislativa.

Para Rodríguez, la Asamblea va en la dirección de renovación correcta, con la presencia de los jóvenes que tienen nuevas ideas “y no los dinosaurios que ya han aportado lo suyo”. Y agrega: “Estoy completamente seguro de que para los próximos comicios saldrán electos más jóvenes como diputados”.

Rodríguez es de la tesis de que para que la Asamblea salga de la crisis se requiere actitud, tanto de los diputados que deben hacer lo correcto y dejar atrás las viejas costumbres de clientelismo político, como de la ciudadanía que debe cesar la crítica y por el contrario, hacer señalamientos constructivos que aporten ideas. Agrega que la gente debe dejar de aprovecharse de cualquier incidente para hacer polémica “y bajo ninguna circunstancia manipular los videos, fotos, etc., para hacer ver otra cosa de lo que realmente aconteció”.

Vicente Archibold, abogado y profesor universitario, piensa que cualquier reforma constitucional, debe comprender una profunda reestructuración de la Asamblea Nacional, con el objeto de retomar la selección de diputados nacionales y provinciales.

Archibold trae al caso la Constitución de 1946 y la de 1972 original, que tuvieron un elemento en común, aunque con diferentes características.

“Me refiero a los diputados provinciales y a los nacionales, que incluyó la del 46, y por otra parte, la Asamblea Nacional de Representantes y el Consejo Nacional de Legislación. Este último el Consejo Permanente de Participación Reducida”.

Dice que en ambos casos, se generaba cierta diferenciación. Los diputados nacionales expresaban de manera directa la posición nacional de las estructuras políticas, recayendo la propuesta en personajes de profunda preparación política e intelectual, con un gran respeto por sus trayectorias. En el caso del Consejo Nacional de Legislación, los propios militares estructuraban una participación casi elitista dentro de los propios representantes de corregimientos.

“Pueden parecer discriminatorios estos dos mecanismos, sin embargo, permitían una acción parlamentaria de calidad. Casi que siendo la misma forma de autocensura, contra aquellos que no lograban dejar de comer yerba”.

Y agrega: “Creo que hoy es trascendental que podamos volver a uno de estos dos modelos, con mecanismos propios, que puedan ser un filtro contra aquellos diputados y en su caso representantes, que no logran entender la dimensión de la institución y persisten en permanecer comiendo yerba”.

Independientemente de las consideraciones de los interlocutores, hay una realidad que asusta: ¡Un deterioro abismal de la Asamblea Nacional! Perú atraviesa actualmente por un cisma político donde el presidente Martín Vizcarra disolvió el Congreso hace unos días. En Panamá, las manifestaciones contra este órgano del Estado, tanto presenciales como en las redes sociales, están a la orden del día, lo que denota un descontento ciudadano, porque en la Asamblea hay muchos “Catilinas” que le hacen daño al Órgano Legislativo.

La pregunta que cabe formularse es si en la Asamblea surgirá ese “Cicerón” que cuestione: “¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?”.