Temas Especiales

04 de Aug de 2020

Análisis político

La evangelización de la política

Un nuevo polo emerge con fuerza en toda América, incluyendo Estados Unidos. Se trata de los grupos evangélicos que no están dispuestos a seguir únicamente en el púlpito, sino extender sus dominios en todos los frentes

La activación política ya no es cuestión única de políticos; ahora empresarios y dirigentes de organizaciones civiles también quieren llegar al poder. Pero no solo ellos, un nuevo polo emerge con fuerza en toda América, incluyendo Estados Unidos. Se trata de los grupos evangélicos que no están dispuestos a seguir únicamente en el púlpito, sino extender sus dominios en todos los frentes.

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El evangelio

Pero, ¿de qué se trata este nuevo panorama? Hay dos posiciones que, aunque tienen una explicación diferente una de la otra, sí parten de una misma matriz.

Enrique Drussel es un académico, filósofo, historiador y teólogo de origen argentino, naturalizado mexicano. Hace unos días le dio una entrevista a la periodista mexicana Carmen Aristegui, quien lo requirió para que le explicase la situación en Bolivia.

Dice Drussel que la historia a veces se acelera y en estos momentos estamos en un momento muy importante. En América Latina, desde 1999 del siglo pasado, se dio un avance de los movimientos progresistas, aparentemente de izquierda. Prácticamente cubrieron América del Sur. Pero de pronto hubo un paso atrás y empezó entonces una reorganización de la derecha y estamos en un momento sumamente grave que coincide con muchos fenómenos.

En Bolivia, dice Drussel, es indudable su éxito económico. Era un país con una crisis como la de Haití, y de pronto creció su PIB de una manera extraordinaria. En ese crecimiento surgió un grupo de personas que elevaron su nivel de vida, mejorándolo. Con la irrupción de una nueva administración política en Bolivia, también emergen nuevos temas: El primero es cómo reacciona un sector de clase, que habiendo estado en la pobreza, gracias a estos gobiernos progresistas ahora tienen otras aspiraciones, con una nueva dirección gubernamental ya no en manos de Evo Morales.

“Hay una cierta subjetividad consumista, que ahora quiere contar con gobiernos de izquierda. sino que ciertos proyectos tradicionales de derecha, podrían solucionar sus aspiraciones” a esa clase que surgió con ese gobierno progresista, plantea Drussel.

Bolivia fue a elecciones y Evo Morales ganó la primera vuelta. Sin embargo, en un rejuego en la contabilidad de los votos, Evo estaría ganando con una cifra de 10 por ciento por encima de Carlos Mesa, su rival en las elecciones, lo que éste catalogó como fraude para evitar ir a la segunda vuelta, donde Mesa estaba seguro que le ganaría sin problemas. Esa polémica fue la chispa que encendió las manifestaciones sociales, de ambos grupos, que irrumpieron en toda Bolivia.

Lo curioso de lo que pasa en Bolivia, explica Drussel, es que en un golpe de Estado como el de Pinochet en Chile, los que dirigieron el golpe fueron los militares. “Ahora ya no es una civilización occidental y cristiana, católica de derecha” que dio el golpe como era lo común en los golpes de Estado, explica Drussel; ahora son las iglesias evangélicas las que están apoyando estos movimientos como el proceso en Brasil.

“Vamos a sacar de los lugares públicos a la Pachamama y vamos a poner la Biblia. Es la biblia de los grupos evangélicos que toma la cultura popular de los pueblos originarios, como un horrible paganismo en el que el cristianismo debe reemplazar a rajatabla. Es una biblia evangélica que viene de las iglesias norteamericanas que cambia la subjetividad del indio y lo quiere transformar en un hombre moderno, que se proponga a trabajar en la sociedad capitalista burguesa. Quieren destruir la tradición indígena por un sentido burgués”, enfatiza el filósofo argentino.

José Alberto Álvarez es abogado y presidente del partido en formación PAIS, cuya base está conformada por varios dirigentes evangélicos. Álvarez coincide con Drussel en que sí hay un movimiento evangélico que está luchando por hacerse con el poder en los diversos países. Pero Álvarez dice que el engrudo que une los movimientos evangélicos es la preservación de la familia tradicional y el matrimonio de un hombre con una mujer.

En Estados Unidos, agrega Álvarez, el presidente Donald Trump fue llevado al gobierno por muchos sectores evangélicos, por la defensa del matrimonio como base de la familia.

“Eso es lo que lo identifica, no la adoración de un dios. El denominador común de todos estos partidos es el apoyo a la familia. Ellos ven una amenaza de organismos internacionales, como Naciones Unidas, que desde Nueva York promueve una apertura de género y es una amenaza a la familia tradicional formada por el matrimonio hombre-mujer”, explica el abogado panameño.

Sin embargo, Álvarez sí acepta que en Panamá, a diferencia de estos otros países, los practicantes evangélicos están muchos inscritos en partidos políticos y a la hora de votar lo hacen por disciplina partidaria no importa si el candidato por el que votan es un ladrón.

Álvarez sí ve un movimiento evangélico en ascenso en la lucha por el poder político, porque siente que debe defender la familia tradicional, pero acepta que “hay que hacer una gran labor, para que todos estos líderes religiosos se den cuenta y dejen el miedo a un lado y así como predican las creencias religiosas, prediquen que voten por candidatos que apoyen la familia”.

Independientemente cuál es la razón de sus luchas, lo que sí es un hecho es que los grupos religiosos han comenzado su cruzada para la evangelización de la política. Son vientos de cambios y nadie puede precedir dónde terminará todo esto. ¡Amanecerá y veremos!