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21 de Sep de 2020

Análisis político

Auge de partidos políticos en primera línea

Tras la experiencia electoral de 2019, en la actualidad algunos de los candidatos que figuraron por la libre postulación deciden ir hacia la conformación de sus propios partidos políticos

Auge de partidos políticos en primera línea
Auge de partidos políticos en primera línea

Los comicios de 2019 dieron sus lecciones. Fue el proceso electoral con el mayor número de candidatos por la libre postulación que aspiraron a la Presidencia de la República, pero también que causó la mayor frustración por parte de ellos. Algunos empezaron la carrera, pero luego se desencantaron aduciendo que las reglas favorecían a los partidos políticos, por lo que era una lucha desigual.

Cada candidato por la libre postulación debe recoger poco menos de 20 mil firmas, debidamente validadas, para entrar en la carrera presidencialista que solo contempla tres candidatos por esa vía, pero se escogen los que más firmas válidas tienen. En pocas palabras, no importa si usted logra el mínimo contemplado en la ley, tendrá que buscar más, ya que al final, los que pueden entrar son los que más firmas tienen.

De las candidaturas por libre postulación, además de las tres que entraron al ruedo (Ricardo Lombana, Marco Ameglio y Ana Matilde Gómez), otros precandidatos consiguieron un respaldo superior a la cantidad mínima necesaria para formar un partido político, es decir, 38 mil adherentes.

Tras la experiencia electoral de 2019, algunos de los candidatos que figuraron por la libre postulación han decidido ir hacia la conformación de sus propios partidos políticos

De acuerdo con algunos observadores, la proliferación de partidos es positiva para la democracia: esto se traduce en una mayor participación de todos los sectores políticos, económicos e ideológicos del país en la contienda electoral. Sin embargo, hay otros defensores del bipartidismo, como el que se da, principalmente, en democracias sólidas, con una tradición de décadas de ejercicio democrático.

Esta opción se considera apropiada en aras de la gobernabilidad y la facilidad de entendimiento entre pocos actores.

No obstante, en Panamá, desde hace sesenta años, hemos tenido una amplia experiencia en la formación de partidos. En la década del sesenta se dio una gran apertura luego de que la ley electoral restrictiva, creada en la época del presidente José Antonio Remón Cantera, para limitar con una excesiva cantidad de adherentes la inscripción de partidos, fuera modificada. Eso produjo que en 1960 participaran tres candidatos importantes, Roberto F. Chiari, Ricardo Manuel Arias Espinosa 'Dicky Arias' y Víctor Florencio Goytía (Juanito El Caminador).

En 1964 ocurrió una gran proliferación de partidos, un escenario que podría reproducirse en las elecciones de 2024. En aquel entonces participó una veintena de partidos con siete candidatos presidenciales: Marco Robles y Juan de Arco Galindo, con dos alianzas de partidos y con sus propios colectivos políticos Arnulfo Arias, José Molino, Humberto Harris, Norberto Navarro y José de la Rosa Castillo.

En pocas palabras, solo cinco partidos políticos fueron con candidato propio y los otros quince se agruparon en dos alianzas. Hubo un partido político llamado Dipal, creado para la candidatura del diputado Alemán (Di = diputado y AL = Alemán), que apoyó a una de las alianzas del momento.

En 1968 solo fueron tres candidatos, dos de ellos con alianzas: David Samudio y Arnulfo Arias. Antonio González Revilla participó solo por la Democracia Cristiana. Y si analizamos los comicios de 1984, cuando volvieron a celebrarse elecciones, también proliferaron los partidos políticos, pero la mayoría se aglutinó en dos alianzas que encabezaron Arnulfo Arias y Nicolás Ardito Barletta. Participaron otros cinco candidatos por sus propios partidos: el Dr. Carlos Iván Zúñiga y el general Rubén Darío Paredes; además, Carlos Del Cid, José Renán Esquivel y Ricardo Barría.

Para el ex legislador y político Olimpo Sáez, en 1960, 1964, 1968, 1984 Panamá fue a elecciones, pero realmente no había un proyecto de país. “Sin programa a largo ni a mediano plazo…; sin ideología, sin un ideario político. Solo había hambre de poder para enriquecerse...”, enfatizó.

Considera que aunque es positivo que surjan los partidos políticos, se requiere una organización y compromiso que en la práctica no asumen. Por otra parte, los partidos constituidos son mezquinos con los nuevos aspirantes y le cierran la puerta.

“1960 y 1984 fueron el hambre de muchos demócratas que creyeron llegar al poder con nuevos partidos. En 1960 la política se dividía entre el 'remonato' (seguidores de Remón, que se aglutinaron en la Coalición Patriótica Nacional) y los liberales de la familia Chiari. En 1984, el control era de los militares”, agrega Sáez.

Desde aquellas fechas, hasta ahora en el período post invasión, ha corrido mucha agua. Definitivamente las elecciones de 2019 dejaron sus lecciones y ahora la proliferación de partidos políticos está en primera línea.

El partido PAIS está próximo a constituirse legalmente, liderado por el abogado José Alberto Álvarez. Unión Nacional Independiente (UNI) también va camino a convertirse en partido, liderado por el empresario Iván Blasser. Además, nuevas opciones se suman como los partidos en formación Otro Camino, del abogado Ricardo Lombana, excandidato presidencial por la libre postulación, y el que organiza Dimitri Flores, un político que no logró ser candidato presidencial, pero superó con creces la cifra mínima para correr, aunque no estuvo entre los tres primeros. También entra a escena el partido que pudiera formar el expresidente Ricardo Martinelli, de no cuajar la convocatoria a una asamblea extraordinaria, como lo exige, en Cambio Democrático.

La proyección política vislumbra desde ya que en 2024 habrá casi una decena de partidos políticos cuya participación, sin duda, fortalece la democracia panameña.