La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

El Papa en Panamá

Las improvisaciones en el discurso del papa Francisco

El papa Francisco recordó desde el 'bulling' que sufrió como un cura joven por su apellido, hasta el recibimiento que le dio una abuelita en Panamá, quien invitó a los obispos a ser ejemplo de servicio

El papa Francisco (i) junto a monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá (d) en la entrada de la Iglesia San Francisco de Asis.

Durante el encuentro con los obispos centroamericanos, el papa Francisco hizo un llamado de atención para que recuerden su objetivo de servir a todos. La reunión que se realizó en la Iglesia San Francisco Asis que duró más de 40 minutos  fue transmitida en vivo por las cadenas de radio y tv y trató varios temas .

El papa Francisco, quien es el primer peregrino inscrito en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Panamá 2019, llegó ayer al istmo para participar en una serie de actividades con autoridades locales y los asistentes al encuentro juvenil.

A menos de un minuto de iniciar su discurso, el papa Francisco rompió el hielo y dijo que a su llegada a Panamá se encontró a "amigos de travesuras juveniles, muy lindo eso, el buen ladrón se reía... Me alegra poder encontrarlos y compartir de manera más familiar y directa sus anhelos, proyectos de ilusiones de pastores a quienes el Señor confió el cuidado del pueblo santo".

A los tres minutos, el santo padre comentó "recuerdo que siendo cura joven, el apellido de algunos de ustedes sea mala palabra y, la constancia de ustedes junto al camino, gracias". Con lo anterior, Jorge Mario Bergoglio hacía referencia al posible bulling que sufrió desde temprana edad.

En medio de su discurso a eso de los 13 minutos, Francisco dice a "los pastores nos tiene que llenar de alegria comprobar que la siembra no ha caído en saco roto, muchas de esas inquietudes de instituiciones de los jóvenes han crecido en el seno familiar alimentada por alguna abuela o catequista".

Destacó que "hablando de las abuelas, es la segunda vez que la veo... la vi ayer y la vi hoy, una viejita así (pequeña) flacucha de mi edad o más, tenía un cartel que decía 'Su santidad las abuelas también hacemos lío, una maravilla de pueblo".

La siguiente intervensión surgió a los 33 minutos del discurso, cuando el sumo pontífice habló sobre la labor de los sacerdotes y los obispos, en especial recordando a Monseñor Romero. "El obispo tiene que crecer todos los días, en la capacidad de dejarse incomodar de ser vulnerable a sus curas.

Estoy pensando en un obispo de una diosesis grande, muy trabajador tenía las audiencias a la mañana era bastante frecuente que cuando terminaba las audiencias en la mañana, no veía la hora de ir a comer salian los curas que no estaban allí en la agenda y este volvía acá y los atendía como si tuviera toda la mañana por delante, dejarse incomodar, dejar que los fideos se pasen y que la chuleta se enfrié, dejarse incomodar por los curas".

Su cuarta improvisación se dio a los 38 minutos, cuando el santo padre recordó que en su natal Argentina escuchaba a la gente decir "Señor obispo-cura el asistente me dijo que llamará ayer y ahora que llamará en 20 días, que esta muy enfermo y no me preguntó bien qué quería, quiero ver al obispo, no puede, así que yo le anoto en la lista, claro, pues ya no llamó más el cura y desistió con lo que quería consultar, bueno o malo, lo que le iba decir". Este no es un consejo sino algo que viene del corazón, el que tenga la agenda llena bendita sea Dios, esos ha de comer tranquilos porque se ganaron el pan, pero si ustedes ven un llamado del cura hoy, a más tardar mañana llámenlo, y vos que llamaste qué pasa, no podes esperar hasta tal día o no, ese cura desde ese momento sabe que tiene padre".