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28 de Mar de 2020

Política

Un partido con dos corrientes

E l PRD es un partido con historia. En los inicios del proceso revolucionario los militares proscribieron a todos los partidos políticos...

E l PRD es un partido con historia. En los inicios del proceso revolucionario los militares proscribieron a todos los partidos políticos. Nuestra República nació tras una guerra entre partidos, liberales y conservadores se enfrentaron en la Guerra de los Mil Días.

Tras la independencia sólo quedó fuerte el Partido Liberal que gobernó por casi 30 años antes que surgiera una nueva corriente que en 1940 llega al poder con un sentido de nacionalismo social encarnado en el Dr. Arnulfo Arias Madrid.

El “panameñismo” de Arias se convertiría hasta el golpe en el adversario de los liberales. La Fuerza Pública, en manos de la Guardia Nacional, siempre estuvo al lado de los liberales y de una coalición de partidos que de 1952 al 60 gobernó como Coalición Patriótica Nacional.

Tras el golpe de 1968 era lógico que los militares gobernasen con los liberales, antiguos aliados. Ford, Morgan, De La Espriella, Fábrega, Riba, Ferro, Ardito Barletta, y tantos otros llegaron así al proceso. Pero tras consolidar el poder, Omar acepta igualmente a la joven izquierda salida del Partido del Pueblo, entrando “la tendencia” al proceso. Esto, más adelante, en la declaración de principios del PRD le llamaríamos el “policlacismo”.

Los militares iniciaron en 1971 un esfuerzo por crear un partido, naciendo el Movimiento Nuevo Panamá de muy corta duración. Luego, en 1976 la firma de los Tratados Torrijos-Carter señala como acuerdo colateral no escrito la apertura a la democratización del país con lo que en 1978 se anuncia la apertura a la inscripción de partidos políticos.

En marzo de 1979 se inscribe el PRD y en septiembre tuvo su congreso constitutivo. El partido nació bajo la tutela de los militares y siguiendo el esquema del proceso del policlacismo, con diversas corrientes y todos los sectores representados. Un partido con izquierda, derecha, empresarios, campesinos, obreros, profesionales, sobretodo nacionalistas y comprometidos con las clases populares. Desde su inicio, el problema ha sido quien dirige al partido.

El paraguas de los militares hasta 1990 buscó un balance en el CEN. Presidente alguien vinculado a Omar o su familia, el secretario general alguien de confianza del comandante de turno, los vicepresidentes empresarios, uno de la ciudad, uno del interior, dos subsecretarios uno de la tendencia y otro de consenso.

Ya en 1990 el partido se democratiza, se cierra el paraguas de los militares y del proceso quedan las experiencias. Pero el partido, en el poder desde su inicio, aprende a ser oposición. Las corrientes siguen activas, la capacidad política y de conspirar afloran.

Hoy, tras la debacle de mayo, un desgaste innecesario por un CEN que rehusaba renunciar, varias corrientes buscan liderar la reconstrucción. Giselle Calcagno lidera una corriente que se niega a aceptar ser oposición y prefiere colaborar con el gobierno, otros buscan mayor o menor grado de critica y oposición al gobierno.

Al final, el partido se fraccionará, imposible reconciliar dos corrientes tan distintas, colaboradores u opositores. Era más fácil unir la izquierda con la derecha, al menos Omar lo hizo.

El autor es fundador del PRD y analista político