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29 de May de 2020

Política

Los retos del gobierno electo para el periodo 2014-2019

El 43.7% de los menores de 0 a 9 años son pobres, igual que el 40.2% entre los 10 y los 14 años

Panamá ha tenido un crecimiento económico alto, sin embargo ya empezó a declinar, e incluso algunos pronósticos señalan que en 2014 será cerca de 4.5% (Panama Economy Insigth). La CEPAL y el BID sitúan su pronóstico entre el 6 y 7% para este año.

Este crecimiento se obtuvo a expensas del aumento de la deuda pública. Entre febrero de 2009 y febrero de 2014, el saldo de la deuda pública de Panamá aumentó en $5,846 millones, cifra que, por ejemplo, supera el presupuesto de la ampliación del Canal de Panamá.

En el último año, el gobierno de Martinelli ha contratado deuda por $2,107 millones y se pronostica que alcanzará los 17 mil millones al final de su período. En términos generales ha gastado el doble o más que sus antecesores.

En estos cálculos no se incluye buena parte de la deuda de proyectos ‘llave en mano’, que deberá ser pagada por la próxima administración, ni de la contraída por las tres entidades, excluidas en 2011, del sector público no financiero. Son miles de millones de dólares.

PARADOJA

La mayor paradoja es que al lado de esta danza de millones existe una gran desigualdad económica y social, que se refleja en el acceso a la salud, la educación, y en la participación ciudadana. Ya se ha demostrado que la desigualdad reduce el progreso en desarrollo humano y, en algunos casos, podría impedirlo por completo.

La desigualdad social es la condición por la cual las personas tienen un acceso diferenciado a los recursos de todo tipo, a los servicios y a las posiciones que valora la sociedad. Está fuertemente asociada a las clases sociales, al género, a la etnia, la religión, entre otros factores.

La desigualdad se mantiene relativamente alta en Panamá y persisten desafíos para la provisión pública de servicios sociales. De tal manera que niñas y niños en las comunidades indígenas tienen menos acceso a servicios básicos de educación, electricidad y saneamiento.

Por ejemplo, el índice de necesidades básicas de educación y el de salud van de 0.0 en la Comarca Ngöbe Buglé a 100.0 en la provincia de Panamá (MEF-2012). Solo para dimensionar el problema de salud, señalo que según el Censo de 2010, el 72.4% de la población Emberá y el 61.4% de los Ngöbe Buglé no tienen acceso al agua potable.

Estas marcadas diferencias resultan en brechas de escolaridad de por lo menos seis años entre los más pobres (6.1) y los más ricos (12) (Encuesta de Propósitos Múltiples - marzo 2012). La misma encuesta revela que ante una tasa de analfabetismo nacional de 2.4% para las jóvenes (18-29 años), entre las Ngöbe Buglé alcanza 24.6%. Hay 10 veces más analfabetas en esta comarca.

INFORME DE DESARROLLO HUMANO

El Informe Nacional de Desarrollo Humano 2014 (PNUD), indica que el 43.7% de los menores de 0 a 9 años son pobres, igual que el 40.2% entre los 10 y los 14 años. ¿Cuál es el futuro de esta generación?

Esta realidad corresponde a la desigual distribución de los ingresos en el país. Mientras el 10% de los hogares más ricos tiene un ingreso promedio de B/. 4,217.37, el 10% de los hogares más pobres solo cuenta con B/. 120.23. Es decir la capacidad de lo más ricos es 35 veces mayor que los más pobres. Es importante tener en cuenta, que aún cuando el hogar promedio se considera de cuatro miembros, los hogares de menos recursos suelen ser más numeroso que los de altos ingresos. Aquí es cuando las medianas no funcionan.

Esta enorme desigualdad en los ingresos medios se acentúa cuando se analizan por área rural y urbana. Si a nivel nacional el ingreso medio de los hogares es de B/. 120.23, en el área rural es solo B/.80.27. ¿Cómo puede subsistir una familia con 80 balboas al mes? Si su capacidad de asombro todavía resiste más, para los Ngöbe Buglé, es sólo 41 balboas (MEF-2012).

Según el PNUD (2013), el valor del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Panamá es de 0,780 y ocupa el lugar 59 en el mundo. Pero ocurre, que este IDH es el potencial que tiene el país, que puede lograrse en caso de que no existan desigualdades. La desigualdad es el principal problema de Panamá.

‘El Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad (IDH-D) es el nivel real de desarrollo humano, dado que recoge las desigualdades en las dimensiones del IDH ‘rebajando’ la media del valor de cada dimensión según su nivel de desigualdad’.

Aunque el IDH de Panamá ha aumentado, la pérdida de este logro a causa de la desigualdad fue de 28.3% en el año 2010 y de 24.6% en 2012, para quedar en la posición 74 entre 186 países. Ya no estamos tan cerca del primer mundo, como se ha dicho. Panamá es el país centroamericano que más posiciones pierde en el ranking mundial debido a la desigualdad. En el contexto de América Latina, solo nos gana Venezuela.

DESIGUALDAD Y GÉNERO

Otro de los indicadores es el Índice de Desigualdad de Género (IDH-G), que refleja la desventaja de las mujeres en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral. Este índice muestra la pérdida de desarrollo humano causada por la desigualdad existente entre los logros de mujeres y varones en estas dimensiones. Cuando se calcula este índice, Panamá pasa de la posición 59 (IDH) a la 108 (entre 148, que disponen de datos). Es decir ya no pertenecemos al tercio superior de los países del mundo, sino al tercio inferior.

La pérdida del desarrollo humano por las diferencias de género, en Panamá ha ido en aumento desde que empezó a calcularse. En 2010 Panamá ocupó el lugar 81, en 2011 el lugar 95 y en 2012 el 108. Es decir en términos de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en Panamá estamos retrocediendo, en vez de progresar, como se cree.

Los Informes de Desarrollo Humano han demostrado que la mayor pérdida de igualdad entre hombres y mujeres se debe a la salud sexual y reproductiva. El censo de 2010 detectó adolescentes de 12 a 19 años con hasta 9 hijos nacidos vivos. Tenemos un serio problema de embarazo precoz, con secuelas no sólo para la madre, sino sobre todo en la calidad de vida de las criaturas que probablemente irán a engrosar las cifras de pobreza ya señaladas entre los menores en Panamá.

El crecimiento económico no es suficiente, se necesitan políticas sociales que propicien el empoderamiento de las personas para que sean protagonistas de sus vidas. Ese es el reto.