04 de Dic de 2021

Publicando Historia

La ciencia en Panamá, una mirada hacia su historia

Presentamos la evolución de la ciencia desde la construcción del Canal de Panamá, las contribuciones realizadas por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud y otros avances en el sector

La ciencia en Panamá, una mirada hacia su historia
El doctor William Gorgas, uno de los profesionales que hizo posible la construcción del Canal de Panamá.

La ecología y la posición geográfica han sido dos factores cruciales en el desarrollo de la ciencia en nuestro país. La construcción del Canal de Panamá atrajo a médicos y científicos que convirtieron al istmo en el epicentro de la investigación de la medicina tropical de Estados Unidos.

En 1904, científicos estadounidenses, incluyendo al médico militar William Crawford Gorgas, llegan a Panamá para combatir la fiebre amarilla y la malaria.

En aquella época se hicieron investigaciones biomédicas sobre enfermedades infecciosas en los laboratorios de Salud del hospital de Ancón, en el antiguo hospital Santo Tomás, en el hospital de la Punta (Bocas del Toro), y en la clínica Herrick (hospital Panamá), según datos de la campaña 'Hitos de la ciencia en Panamá' de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

Luego, entre 1905 y 1906, ocho de cada diez trabajadores del Canal fueron afectados por malaria. Los experimentos de Samuel T. Darling, quien identificó al Anofeles albimanus como el más eficiente vector de malaria en Panamá, fue clave para controlarlo. Darling descubrió la histoplasmosis.

La ciencia en Panamá, una mirada hacia su historia
El Gorgas ha albergado genios científicos durante décadas.Gorgas

Más adelante, en 1921, el presidente de Panamá, Belisario Porras, propuso crear el Laboratorio Conmemorativo Gorgas en honor al Dr. William C. Gorgas, quien había erradicado la fiebre amarilla durante la construcción del Canal. En 1928 se inauguraron sus instalaciones en la ciudad de Panamá.

El instituto fue administrado por Estados Unidos hasta 1990 con el nombre de Laboratorio Conmemorativo Gorgas y luego fue traspasado al gobierno local. En 1994 fue cambiado su nombre a Centro Conmemorativo Gorgas de Información e Investigación y hacia 1997 a su nombre actual mediante el Resuelto Ministerial Nº 5101 del 9 de septiembre de 1997.

“La ciencia biológica en el istmo comienza a manos de extranjeros, porque ellos vinieron a resolver las enfermedades que obstaculizaban la terminación del Canal y ellos trajeron profesionales excelentes en el campo, pero nuestra independencia científica biológica inició aproximadamente a mitad del siglo XX”, dice el exdirector del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) y exsecretario de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), el doctor Jorge Motta.

En ese sentido, el infectólogo Xavier Sáez-Llorens narra que el Icges registra desde su fundación grandes aportes al país, donde sus investigaciones desde los inicios hasta finales de los años 90 estaban enfocadas en temas de malaria, fiebre amarilla, dengue, y posteriormente en este siglo en chinkungunya y zika, es decir que se han enfocado en enfermedades transmitidas por vectores.

Pero en los últimos 20 años también han estudiado virus respiratorios como el H1N1, han hecho encuestas sobre educación sexual y enfermedades de transmisión sexual. “El Gorgas se ha ido diversificando a través de los años y se ha adaptado poco a poco a los problemas de salud pública que tiene el istmo”, manifiesta.

De igual manera, el exdirector del Icges recuerda que hubo momentos duros en el desarrollo de la ciencia en el país, y uno de ellos fue el retiro del centro de investigación llamado Middle America Research Unit (Maru), también el retiro del apoyo al Icges que pasó a la dirección del Ministerio de Salud (Minsa) y en aquel momento el Gorgas entró en una crisis; sin embargo, posteriormente resurgió puesto que desde allí se llevaban a cabo investigaciones necesarias para el desarrollo de la vida nacional.

Un hecho es que desde entonces la ciencia local ha avanzado gradualmente dando pasos importantes, entre ellos la creación de la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia (Apanac), en 1985. Además de la apertura de la Senacyt, en 1997. “Con esto empezó a haber un poco más de interés por la ciencia en el país. En el caso de la secretaría, en su momento contaba con un presupuesto exiguo; sin embargo, se fue aumentando con el tiempo y luego en las universidades se comenzó a fortalecer el tema de la investigación”.

En la actualidad, el interés y los aportes hacia el área científica se han robustecido en el plano local, a través de diversos programas desde las distintas entidades, entre ellos los de la Senacyt que educa a personas (en el extranjero) para que alcancen un alto nivel de sofisticación en ciencia en maestrías y doctorados.

“Mi confianza en la ciencia está en el personal preparado que ha llegado y siguen arribando al país, pero nos falta mucho para llegar a la cúspide en infraestructura”, subraya.

Las áreas con mayor crecimiento en Panamá, de acuerdo con Motta, serán la medicina y la biología. Con respecto a las otras áreas como la ingeniería y las otras ciencias exactas, cree que seguirán creciendo, pero “necesitarán mayor inversión” que en un principio vislumbra que le otorgará el Estado y más tarde ve una “posible” migración hacia la inversión privada como ocurre en Estados Unidos y otros países desarrollados.

“En estas naciones los proyectos son financiados en gran parte por el sector privado, pero en el caso de Panamá, todavía estamos lejos de que eso ocurra porque el Estado hoy carga el mayor peso de financiamiento para las investigaciones”, opina.

Impacto

Con una mirada más hacia lo actual, recordemos que el empuje a la ciencia nacional en los últimos 10 años se ha fortalecido en temas de capacitación, oportunidad laboral, divulgación por parte de la Senacyt, el Icges, algunas universidades, movimientos a favor de la ciencia en Panamá, científicos que han hecho vocería en los distintos medios de comunicación, aunque hoy se mantienen retos en las infraestructuras.

En la línea de hechos ocurridos recientemente y su impacto se puede apreciar que la pandemia ha contribuido a que los jóvenes se interesen por el campo científico, porque han visto en la ciencia una forma de superarse y contribuir al país, según Sáez-Llorens. “Luego de la covid-19, si se le aplica una encuesta a los chicos y se les pregunta acerca de las carreras, en la cual quieren desempeñarse, de seguro habrá un gran porcentaje que diga que en ciencia”.

Antes del año 2000 la divulgación de información sobre ciencia en las universidades y escuelas era escasa, pero a partir de este año se ha incrementado la promoción sobre la importancia de la ciencia.

En el caso de los medios de comunicación, señala que la divulgación científica a lo largo de los años ha sido lenta a excepción de la pandemia. “La exposición de temas relacionados con ciencia en época de covid-19 ha sido significativa. Creo que la difusión de los programas de la Senacyt y otras iniciativas han llevado a muchos periodistas a especializarse en temas de salud y ciencia. Tener este tipo de periodismo es fundamental para la divulgación de información científica”.

Hitos de la ciencia en Panamá durante los siglos XVIII, XIX y XX
1783
Los médicos José Celestino Mutis (Nueva Granada) y José Sebastián López Ruiz (panameño) evaluaron en árboles de quina las concentraciones del alcaloide curativo contra la malaria. 1840
Una epidemia de viruela con efectos catastróficos en la población panameña fue pobremente documentada por los médicos del istmo.
1849
El Dr. Domingo Arosemena, médico panameño, probablemente atendió el primer caso diagnosticado como cólera en Panamá.
1904
Científicos estadounidenses, incluyendo al médico militar William Crawford Gorgas, llegan a Panamá para combatir la fiebre amarilla y la malaria.
1905
Se celebra en Panamá el IV Congreso Médico Panamericano.
1910
Científicos liderados por el Instituto Smithsonian llegan a Panamá para hacer un inventario biológico de la Zona del Canal y medir el impacto en la naturaleza del proyecto del canal.
1923
Se declara la isla Barro Colorado, en el lago Gatún, como estación biológica para realizar investigaciones.
1928
Se inaugura el Laboratorio Conmemorativo Gorgas, hoy llamado Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud.
1934
Se funda el 'Boletín Sanitario', que probablemente fue la primera revista médica panameña.
1935
Se funda la Universidad de Panamá.
1966-1968
Científicos del Laboratorio Conmemorativo Gorgas logran establecer un modelo de infección de malaria en primates.
1975
Se crea el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap), dedicado a la investigación para generar, adaptar, validar y difundir el saber y la tecnología agropecuaria.
1979
Se crea el Parque Arqueológico El Caño en la provincia de Coclé y se construye la casa que alberga el museo.
1981
Se crea la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP)
1985
Se funda la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia (Apanac).
1995
Creación de la Fundación Ciudad del Saber.
1997
Se creó la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt). Ese mismo año se realizó la primera Feria del Ingenio Juvenil en el istmo.
1999
La Fundación Ciudad del Saber recibe 120 hectáreas en Clayton que hoy conforman la Ciudad del Saber.
1999-2000
Se dan los primeros casos del síndrome pulmonar por virus hanta en Panamá.
Datos
Campaña 'Hitos de la ciencia en Panamá' de la Senacyt, 2020.