26 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El rumor en Panamá

El rumor se ha convertido en nuestro país en uno de los más importantes fenómenos sicológicos y sociales que logra crear verdaderos cons...

El rumor se ha convertido en nuestro país en uno de los más importantes fenómenos sicológicos y sociales que logra crear verdaderos consensos colectivos, e incluso en instrumento sustituto de la noticia. Los medios han captado su importancia en la formación de opinión y prácticamente todos los periódicos cuentan con secciones dedicadas a manejar ese campo. Emplean la información utilizando elementos de exageración y ambigüedad, para que éste llene el diálogo directo — de boca a oído — dentro de la población y poder luego convertirlo en noticia.

El rumor seduce y altera y, según el tema e importancia, recorre con una velocidad asombrosa, a través de la comunicación entre las personas, todos los extractos de la sociedad. Los especialistas han logrado definirlo muy bien como “la voz que corre entre el público”. Pero también se ha convertido en un elemento que cuestiona la objetividad y veracidad de los medios de información, que muchas veces limitan, omiten o exageran la noticia por mil y una razones.

Al entrar en escena el rumor comienzan a funcionar elementos emocionales dentro de la población. La gente asume sus propias conclusiones y las va reproduciendo a través de un complejo camino de comunicación y complicidades. Los avances tecnológicos, como el Internet y los celulares, puestos al servicio de la población han transformado la importancia del rumor como factor esencial para fijar una opinión colectiva. A ello debemos agregar la utilización de los “call center”, usados en el pasado para manejo del “marketing” publicitario, hoy en manos de fuerzas políticas y económicas que lo aplican como objetivo emocional para desestabilizar y desprestigiar a personas u organizaciones. Inclusive los especialistas han encontrado en el rumor un método de consulta en la población, especie de “globos de sonda” o de encuestas masivas para medir niveles de aceptación o rechazo de determinadas decisiones que los líderes deben tomar.

El rumor también se ha convertido en una forma de estatus de los de abajo con respecto a las capas superiores. La primicia, la exclusividad, el secreto, la confidencia, le da una ventaja inicial al mejor enterado e incluso en muchas ocasiones mejora su liderazgo dentro del grupo al conocer de cosas que los otros no saben. Es algo gratificante. En períodos de incertidumbre y de abuso en la manipulación y ambigüedad de la información oficial, el rumor se transforma en un mensaje a través del cual la población encuentra elementos “confiables” para fijarse una posición. No cabe la menor duda de que el rumor tendrá una importancia estratégica en la próxima campaña electoral.

El rumor romperá la barrera de la institucionalidad de la información. Los candidatos lo emplearán a fondo para descalificar al adversario. Los inagotables recursos desarrollados por la sicología militar serán ahora aplicados hacia una población con una gran debilidad organizativa y con un estado de cautela ante las promesas de los candidatos. Muchas de las decisiones que se tomarán a la hora del voto estarán manipuladas por una agresiva cadena de mensajes persuasivos generada desde los centros de imagen de los partidos. Pero se puede dar el caso de que el exceso y abuso de esa técnica descalifique a la clase en su conjunto y abra el camino a nuevos peligros de ingobernabilidad.