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23 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Reflexión de un torrijista

Todo proceso de cambio en el mundo tiene un génesis histórico, todo líder revolucionario o patriota ha nacido, crecido y desarrollado pr...

Todo proceso de cambio en el mundo tiene un génesis histórico, todo líder revolucionario o patriota ha nacido, crecido y desarrollado procesos de cambio por elementos que alimentaron descontento, desesperanza, desidia y poco interés de las clases político-burguesas tradicionales a la sociedad en su momento.

La asonada golpista del 11 de octubre de 1968 dada por los oficiales de la Guardia Nacional se debió a múltiples razones, que no terminaría de enunciar, sin embargo se dieron las bases para el desarrollo pleno de nuestro país y mayores oportunidades a la sociedad mediante el acceso a educación, salud y vivienda.

El escenario del Proceso Revolucionario en Panamá cambió con la muerte del general Omar Torrijos H., el 31 de julio de 1981, con la Operación “Halcón al Vuelo”, organizada y financiada por la CIA, donde también se insinuaban las causas del magnicidio, donde: “los sectores más retrógrados del imperio no le perdonaban haber suscrito con el presidente James Carter en 1977 los tratados por los cuales Estados Unidos se comprometía a abandonar sus bases militares en el Canal antes de fin del siglo”, qué casualidad que el 24 de mayo de 1981 de la misma forma (estallido de avioneta en el aire), murió Jaime Roldós Aguilera, ex presidente de la República del Ecuador; tanto Torrijos como Roldós estaban señalados como enemigos de Estados Unidos en el Documento de Santa Fe, una biblia del pensamiento más retrógrado de los “think tanks” del Partido Republicano y de la “Heritage Foundation”, por estar identificados a tendencias marcadamente nacionalistas.

Luego de la invasión en diciembre de 1989, el Partido Revolucionario Democrático (PRD) quedó desquebrajado, muchos se escondieron, huyeron, incluso hasta se borraron del partido. Considero justo reconocer el papel del Dr. Ernesto Pérez Balladares y quienes lo acompañaron en la reconstrucción del Partido.

Instaurada las primarias del PRD, nace un nuevo liderazgo, el compañero Martín Torrijos Espino, quien fue candidato dos veces a la Presidencia de la República (1998 y 2004), obteniendo la victoria en el segundo intento, donde la ejecutoria se ve respaldada por el acceso de las clases humildes de nuestro país a programas de desarrollo, de educación y una economía pujante.

Ahora bien, con una membresía de casi 700 mil miembros del PRD, Balbina Herrera Araúz, como candidata presidencial, debe, junto a la estructura nacional caminar, buscar los votos, y hacer de la consulta directa la constante en esta campaña.

El Torrijismo no es una teoría, no es estar solamente con una bandera al hombro, con un suéter haciendo publicidad a un candidato determinado, es una actitud y filosofía de comportamiento, pensamiento y ejecutoria, así como Omar Torrijos no olvidó sus raíces y prestando atención a los problemas y necesidades de la población, así mismo debe ser el comportamiento de quienes son los dirigentes.

La arrogancia, avaricia, soberbia y viveza no caben en el concepto Torrijista, pues el sustento de un partido no es la cantidad de la membresía, es el objetivo compartido y responsable, según el cual junto con la sociedad civil se mire en la misma dirección: El Progreso y Desarrollo Nacional.