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23 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Evolución o creación?

Desde mis días de colegio aprendí a no confundir los avances de la ciencia, que siempre me han interesado y conquistado, y las creencias...

Desde mis días de colegio aprendí a no confundir los avances de la ciencia, que siempre me han interesado y conquistado, y las creencias religiosas, que sirven de fundamento metafísico para explicar la última realidad del hombre.

Por eso me asombra, muchos años después, ver cómo todavía la gente disputa entre evolucionismo y creacionismo, y opone la fe a la ciencia. Son cosas distintas, en planos diversos de la realidad y no pretenden los mismos fines.

En realidad, la teoría evolucionista de Darwin compete a la ciencia, y si en las últimas décadas han surgido dudas (no me refiero a un rechazo a priori ) sobre ella, estas dudas han venido de los mismos científicos y por razones científicas. Ante eso, nada tiene que oponer la fe.

El creacionismo es, básicamente, la afirmación de que el Universo no procede de la nada, ni ha sido un fruto del azar, ni de fuerzas ciegas que resultaron en su producto más elaborado: el ser humano. Esta convicción, de que la vida no es una casualidad feliz, sino obra de un ser superior, es la fe de gran parte de la humanidad, además un fundamento lógico y filosófico (y religioso, claro) de cuanto existe. Y no está reñida con la verdad o falsedad del evolucionismo.

La realidad existente, haya evolucionado o no (la probabilidad o improbabilidad de la evolución le compete discutirla a los científicos) exige una creación previa, pues la ciencia no explica ni fundamenta el origen último de la realidad. Es decir: que puedes ser un creacionista evolucionista (“Dios creó la materia y la vida, pero el mundo evolucionó”, serían sus premisas), o un creacionista no evolucionista (“Dios creó la materia y la vida, pero como especies acabadas, el mundo no evolucionó”). Ser evolucionista o no es algo que debes decidir según los aportes que te brinde la ciencia, y no tiene por qué alterar tus convicciones creacionistas.

En cambio, afirmar que el Universo ha surgido de la nada supondría un absurdo, pues lo causado no puede ser superior a la causa: tendríamos un universo que contiene vida, inteligencia, propósito , como ente causado por una nada que carece de todo ello. Tampoco el Universo puede proceder del azar. Los matemáticos han determinado que se necesitaría la unidad seguida de un elevadísimo número de ceros —lo que es estadísticamente imposible por azar— para que se dieran las condiciones que hicieron posible la vida en la tierra. Por lo tanto, sé científico y creyente a la vez.

-El autor es filósofo e historiador. jordi1427@yahoo.com.mx