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27 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Lluvia de encuestas

Las encuestas electorales están de moda y en el ojo de la tormenta política, generando un agrio debate entre los contendientes a las ele...

Las encuestas electorales están de moda y en el ojo de la tormenta política, generando un agrio debate entre los contendientes a las elecciones generales del 3 de mayo. Ahora disponemos de ellas mensualmente, semanalmente y si la competencia sigue entre los medios las tendremos diariamente.

Es decir, desayunaremos, almorzaremos y cenaremos encuestas que ponen los nervios de punta a los candidatos y logran que los inexpertos comiencen a realizar predicciones sobre el futuro del torneo electoral.

Desde tiempos lejanos los seres humanos tenemos temores y actitudes mágicas frente a los instrumentos que parecen predecir el futuro. Los políticos griegos realizaban viajes constantes a los oráculos y hoy, los políticos panameños esperan con ansiedad la publicación de las encuestas. Esta actitud hacia la predicción del futuro, sumada a las pasiones de la lucha por el poder, forman una mezcla explosiva que detona en cada campaña electoral.

Las encuestas son más conocidas por el ruido que produce en las campañas la publicación de esta simulación electoral, que es una pregunta del formulario que averigua cómo votarían los ciudadanos si las elecciones fueran el día en que se realizaría la encuesta.

Los candidatos se obsesionan por esa pregunta. Los porcentajes producen polémicas acaloradas. Unos dicen que según “sus” encuestas ellos ganan, otros que las encuestas publicadas son falsas, otros que no creen en las encuestas y los hay que sólo creen en las de carne y hueso. En muchos países de América Latina, y Panamá no es la excepción, se hacen cuñas de televisión hablando “de verdaderas encuestas”, de “compra de encuestas” y otros disparates.

Los temores mágicos de pronosticar el futuro han puesto el foco de la polémica en lo intrascendente y no el fondo. Las encuestas son muy útiles para ganar una elección si se les usa como lo que son: una técnica de investigación. Su fuerza está en la cantidad y calidad de la información que proporcione a quienes elaboran las estrategias electorales.

Hay un error muy común entre políticos y periodistas al creer que la principal información que aporta la encuesta, consiste en adivinar el porcentaje de votos que obtendrá el candidato el día de la elección. Piensan además, que ese porcentaje corresponden al que obtienen en la simulación de la encuesta.

Tanto para el político como para el lector de periódicos, televidente o radio oyente, es más importante conocer las razones por las que los ciudadanos están votando en determinada manera, la dirección en que se mueven los efectos de los hechos políticos, los aciertos y las equivocaciones de cada uno de los actores en la campaña electoral, que saber lo que ocurriría si las elecciones fueran el día en que se aplica la pregunta, porque las elecciones se realizan el día prefijado.

Las últimas encuestas publicadas no reflejan correctamente los acontecimientos políticos que han ocurrido en las últimas semanas, ni tampoco indican la dirección que toma el electorado frente a las decisiones.

Las encuestas electorales no son pronósticos ni bolas de cristal que adivinan el futuro. Las encuestas son una estimación estadística de la situación de competencia electoral en el momento en que se llevaron a cabo y esa estimación será mejor o peor dependiendo de la experiencia y recursos con que cuente la empresa que las realice.

-El autor es ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net