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02 de Ago de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Sobre reparaciones

He visto cómo abundan las malas noticias que empañan nuestro sistema educativo, donde cada vez es más apremiante ver planteles con perfe...

He visto cómo abundan las malas noticias que empañan nuestro sistema educativo, donde cada vez es más apremiante ver planteles con perfectas condiciones. Cierto es que, en algunos casos, las empresas contratistas no hacen un trabajo de calidad en el tiempo estipulado, y por otra parte, los directores de los centros educativos, muchas veces, se duermen en los laureles y no hacen su trabajo como es debido.

He visitado varios poblados en las provincias y pude ver que existen colegios emblemáticos que participan de programas como Bandera Azul Ecológica, ofreciendo así un área limpia y en condiciones perfectas, donde pareciera que las empresas contratistas sí hacen su trabajo y que sus directores desarrollan sus labores con eficiencia.

Esta no es una falacia, se trata nada más y nada menos que del esfuerzo, sacrificio y empuje de padres y madres de familia que se preocupan por las condiciones en que se encuentran las escuelas. Todos trabajan en conjunto, director, profesores, padres de familia y estudiantes; en estos colegios se pinta y reparan las infraestructuras. No esperan a que se apruebe un presupuesto o una partida extraordinaria para luego ver su ejecución. Ojalá esto sucediera en los centros educativos en la ciudad de Panamá donde, a veces, por irresponsabilidad del director o por descuido de la empresa contratista, los trabajos no se hacen correctamente. Los padres de familia y los docentes se preocupan cuando el año escolar está por comenzar y no cuando finaliza el período lectivo.

Qué pesar ver que la intriga y el morbo perdura en estos detractores que buscan lo mínimo para recalcar generalizadamente que no se ha hecho algo, sin saber que ello se debe a trámites de burocracia, que escapan del control del sistema educativo. Que las empresas no cumplan con su trabajo, resulta un problema para los centros educativos y para el Ministerio de Educación, que debe hacer un trámite que tarda unos tres meses para rescindir un contrato y adjudicárselo a otra empresa. El mayor problema es que las licitaciones deben adjudicarse a quien ofrece menos por un proyecto, y si cumple con los requerimientos, no importa si la empresa se ha ganado otros proyectos.

Todos tenemos que ver con esto del mantenimiento de las escuelas. El problema no es del MEDUCA, ni de los directores nada más; es de todos los padres de familia, estudiantes y sociedad civil. Velar por el normal funcionamiento de los centros educativos es velar por una educación de calidad. ¡Hagan bien y no miren a quién! A buen entendedor, pocas palabras.

- El autor es periodista. gonzalezyoel@hotmail.com