29 de Nov de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Votamos según pensamos

A nivel nutricional, muchos creemos estar “bien alimentados” porque comemos bastante (“cosas ricas” pero tóxicas, como frituras y carnes...

A nivel nutricional, muchos creemos estar “bien alimentados” porque comemos bastante (“cosas ricas” pero tóxicas, como frituras y carnes, llenas de colesterol, urea y toxinas). Somos lo que comemos, como nos lo dirá el laboratorio, casi siempre de urgencia. Igualmente, somos lo que pensamos. Lamentablemente, el pensamiento de los panameños es de bajísima calidad. ¿Exageraremos? No necesitamos que nos interrogue un psiquiatra, el cual a su vez necesitará otro.

Los invito a pensar un minuto: ¿cómo o qué pensamos al levantarnos? ¿Ideas optimistas o pensamientos que reniegan? ¿Somos alegres con nosotros mismos y los demás, o más bien permanentemente críticos y negativos? Harvard es una universidad–hospital elitista.

El doctor Herbert Benson y otros científicos notables han creado en los últimos años el “Mind and Body Medical Institute”, sintetizando como “conexión mente–cuerpo” la ecuación que nos ocasiona salud o enfermedad, apoyados en estadísticas que comprueban que entre el 60% a 90% de las consultas médicas en USA se originan en el manejo inadecuado del estrés (creo que en Panamá, ni el 0.1% tiene eso claro). Nuestra salud, por tanto, es cosa nuestra, no del médico. Nos sentiremos exactamente como pensemos, punto. ¿Qué es cultura polìtica? La Real Academia define cultura como “conjunto de conocimientos que permiten a alguien desarrollar su juicio crítico”. ¿Y qué tendrá que ver todo esto con política y voto? Todo. Nuestra conciencia política está contaminada con el virus de las pasiones extremas, nunca por análisis y valoración serena. Oigamos cualquier noticiero: ácidas condenas mutuas.

Es menos ignorante el que reconoce que lo es en algo. Frank De Lima, al cual no conozco, cree desmerecerse si valora como positivo para el país la medición de la encuesta de UNIMER (empresa no gobiernista) que registra que el 51.1 % de los panameños considera la gestión del presidente entre buena y excelente. El mismo Frank De Lima, me imagino, una vez ministro de Comercio e Industrias del “presidente Martinelli”, lloraría apenas le caigan las primeras críticas ácidas, que serían al dia siguiente, con nuestra cultura deportiva de hablar mal de todos. Eso no es solo aplicable a Frank, es con todos nosotros, me incluyo. Esta ecuación es la que nos coloca a los nacionales en un ranking de cultura política no solo bajísima sino folklórica a los ojos de los diplomáticos o residentes de culturas mayores. El país está en antesala de elecciones decisivas: el crecimiento vigoroso, las coberturas sociales, las notables infraestructuras modelo latinoamericano, guste o disguste reconocerlo, no son por gracia divina. Se ha ganado con trabajo, obras y actitudes, no solo del gobierno, también de la empresa privada, incluidas las de Frank. ¿Podrá seguir creciendo Panamá con la carga de la crisis financiera? Pero De Lima, ahora político, no está para análisis serenos “por estar en campaña”. Otro ejemplo, cualquier neófito en economía sabe que ante la crisis que llegó es prioritario buscarle empleo al que no tiene, antes que aumentar, aunque sea justo, al que tiene pan y vino. Pero, subcultos todos, ¿por qué no aprovechar que estamos en campaña y joder a Martín para que nos aumente? Fatal pensamiento y actitud. Tengamos esperanza, nuestros nietos serán cultos políticamente, y dirán con cariño de todos nosotros, sus abuelos: “¡Eran bien ignorantes, pero buena gente!”

- El autor es embajador de Panamá en Perú. homiliadiaz@gmail.com