24 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

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David contra Goliat

Según un relato bíblico, existió un enfrentamiento entre un gigante llamado Goliat, guerrero filisteo, y un niño pastor llamado David. G...

Según un relato bíblico, existió un enfrentamiento entre un gigante llamado Goliat, guerrero filisteo, y un niño pastor llamado David. Goliat medía tres metros, usaba casco de bronce, una coraza que pesaba 55 kilos, polainas de bronce y una jabalina colgada de su hombro. La gente decía que sufría de la enfermedad del crecimiento en exceso. Y David, de Israel, era un niño pastor que cuidaba el rebaño de ovejas de su familia.  Acostumbraba a defenderlo con el uso de una "honda" y vencía a los osos o animales que lo atacaban. En el enfrentamiento entre los filisteos e Israel, Goliat frente a ellos, retó a que algún soldado hebreo luchara contra él. Ninguno se atrevió. Pasaron 40 días cuando apareció el pequeño David, y le dijo: "Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, más yo vengo en nombre de Yahweh de los Ejércitos y tú lo has provocado. Él te entregará hoy en mis manos, y yo te venceré y te cortaré la cabeza y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel”. El pequeño David, armándose con honda y piedra, disparó y se la incrustó en la frente, cayendo muerto el gigante Goliat. La moraleja de este relato: "No hay enemigo chico".

  En la política panameña se está repitiendo, paradójicamente, un hecho que pasará a la historia igual que la lucha entre David y Goliat. La contienda electoral por la Presidencia se ha polarizado entre una genuina y pequeña representante del pueblo, nacida de sus entrañas, cuya labor como funcionaria pública le ha permitido cuidar de los que han necesitado ayuda, y un gigante económicamente poderoso, autocrático, prepotente, que se considera un virtual ganador de las próximas elecciones.

La "David panameña" se enfrenta al "Goliat empresario" no con una honda, sino con el respaldo de un pueblo que cree en sus planteamientos, y cuyas actuaciones a lo largo de su vida política han sido en beneficio de los más necesitados. Estas acciones le han permitido ganarse la confianza, respeto y admiración de quienes la han visto actuar y participar en la vida nacional a lo largo de su carrera política. Su adversario, el "Goliat panameño", nacido en cuna de oro, hijo de terrateniente veragüense, está usando todos los recursos  para ser presidente.  No podemos negar su capacidad empresarial y su fortaleza económica en el mundo privado; pero en sus actuaciones públicas en los dos gobiernos en que ha participado no ha cumplido con los requisitos para ser un funcionario capaz y probo.

Existe una gran diferencia entre dirigir una empresa comercial o privada y gobernar una nación. En la empresa privada se hace y se deshace a voluntad del dueño o gerente. La administración pública exige el cumplimiento de normas establecidas por parámetros legales.

El Goliat panameño acostumbra a mandar y que se cumpla su voluntad en contraposición con la gestiones gubernamentales. Considerarse ganador y dejar entrever que no reconocerá los beneficios gremiales y las carreras profesionales existentes, permitirá la repetición de la lucha entre David y Goliat.

- El autor es historiógrafo y escritor. escritoramador@gmail.com