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23 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Canasta básica?, apretar el paso?

Disipados los humos de la fogata electoral, será preciso ir poniendo en blanco y negro algo de lo más sensible que con mejor sentido pud...

Disipados los humos de la fogata electoral, será preciso ir poniendo en blanco y negro algo de lo más sensible que con mejor sentido pudiera ser rescatado de aquella barahúnda mediática (Que no quisiera recordar).

Una de ellas lo es, sin duda, la siempre latente Seguridad Alimentaria y que a esta altura, creo, debe estar bastante clara para el conjunto de la población del país.

Por ejemplo: existe una Secretaria Nacional para el Plan Alimentario Nutricional (SENAPAN), con fuerza legislativa (mayo 20 del 2009). Antes, en 1992, se había establecido el Programa Nacional de Alimentos y Nutrición y luego un informe presentado por la Representación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en Panamá (FAO): “.. Implementación de la Iniciativa de América Central y el Caribe Sin Hambre” (2006. octubre 18-19).

El 26 de mayo de 2008 en la Feria de Azuero, el Ejecutivo anunció al país una serie de medidas (26) extraordinarias de protección al Sector Agropecuario como parte de un Plan de Seguridad Alimentaria para garantizar la producción de alimentos a nivel nacional. El anuncio contenía el Programa de Apoyo al Consumidor (PAC) para ampliar la superficie cultivada en 70 mil hectáreas de arroz, 20 mil de maíz y 5 mil de frijoles, además de incrementar a 200 millones de litros anuales la producción de leche, con la facilitación de créditos blandos y el Fondo de Garantía. Disponía que los productores de arroz, maíz, leche, frijoles, carne de aves, puerco y res, pagasen una tasa de interés preferencial de 2% en los préstamos agropecuarios que concedería el Banco Nacional. Estableció la rebaja de los aranceles de importación de alimentos como lentejas, frijoles enlatados, pescado, maquinarias de producción, equipos y otros insumos para potenciar el sector agropecuario. Finalmente se puso en marcha el Programa Compita.

Ahora bien. Cabe preguntarse: ¿Qué repercusiones han tenido estas medidas en el conjunto de la producción nacional de alimentos? ¿Cuál sus indicadores en el Producto Interno Bruto Agropecuario —PIBA—? ¿Cuál es su impacto en las condiciones del productor medio y pequeño de mercado, el consumidor y en la canasta básica?

Debo confesar que desconozco las repuestas verdaderas a estas interrogantes, que no sean las de sus respectivos actores, beneficiados o no. De tal manera que estos y otros hechos deben servir para revisar y estructurar la ansiada Estrategia de Estado, entonces sí, de Seguridad Alimentaria, que tenga en cuenta todos estos factores incluyentes, en el marco del horizonte del Desarrollo Sostenible de Panamá. Sin ella, difícilmente habrá Seguridad Pública, Jurídica, Social y Gobernabilidad. Y esto debe marcar la diferencia.

-El autor es comunicólogo para el Desarrollo Sostenible.agalastica@yahoo.es