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06 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Homenaje a George Priestley

Esta noche se le brindará homenaje póstumo a George Priestley en la Biblioteca Nacional, en el parque Omar. George tenía tres amores en ...

Esta noche se le brindará homenaje póstumo a George Priestley en la Biblioteca Nacional, en el parque Omar. George tenía tres amores en la vida. En primer lugar su familia —Marva y Amílcar— y todos su seres queridos que se dispersaban por dos continentes. George me hablaba siempre de su mamá, mujer de mucha garra que migró a Nueva York a buscar nuevas oportunidades, dándole a George el horizonte que necesitaba.

Conocí a George en medio de grandes transformaciones que se daban en el mundo, en América Latina y Panamá. En nuestras conversaciones surgían temas como la guerra de Vietnam, la unidad popular chilena de Salvador Allende o la estrategia de Torrijos en las negociaciones en torno al Canal.

El segundo amor de George era su compromiso con el conocimiento, con la ciencia. George plantearía esta relación como el compromiso del científico —que produce conocimiento— con la sociedad, con los seres humanos y sus luchas.

El trabajo de George tenía un eje conductor —como politólogo— y, a la vez, un espacio cada vez más amplio. Su interés fue explicar el conflicto entre el proyecto integrador y la propuesta de particularidad en el movimiento afro-antillano panameño. En esta búsqueda constante, se destacan figura intelectuales de la talla de un George Westerman hasta un Wetherborne, pasando por Fortune.

Junto con Gerardo Maloney, se adentró a definir las perspectivas y las limitaciones de los afroantillanos como proyecto en Panamá. El enfoque, sin embargo, rechaza la formulación tradicional del clientelismo. También critica la propuesta clásica de una diáspora que tarde o temprano se reagruparía. George entendió, igualmente, que la realidad panameña remite a un referente más amplio que incluye el Gran Caribe y EEUU.

El tercer amor de George era Panamá. George la llamaba con cariño Guachapalí. Cuando lo conocí en 1972 lo primero que me dijo era que estaba preparándose para regresar de EEUU. Poco después recibió su doctorado de la Universidad de Columbia y ganó su cátedra en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Cuando lo abracé y felicité, me dijo que quería regresar a Panamá. En Brooklyn dirigía la comunidad panameña y en Panamá presidía congresos y eventos académicos, culturales y étnicos.

Juntos con otros científicos sociales panameños recorrimos EEUU en 1975, como parte de una campaña educativa para dar a conocer la lucha del pueblo panameño para recuperar su soberanía. George tuvo un enorme impacto sobre estudiantes, sindicatos y otros grupos que entendieron las causas profundas de la lucha panameña. En 1977 se firmaron los Tratados y George siguió su lucha por lograr que se entendiera que Panamá era más que un Canal.

En 2009 regresó con Marva y organizó rápidamente su reinserción. George hacía llamadas, visitaba amigos, organizaba reuniones, generaba iniciativas. Tenía una visión tan clara de los retos que enfrentaba y que tenía que superar que provocaba admiración.

Esta noche, George el científico de Guachapalí, estará presente en un abrazo con sus tres amores. Marva y Amílcar han cumplido con el último deseo de George. Sus cenizas descansarán en las aguas del Canal, construido por nuestros abuelos pensando en el futuro de una nación. George, gracias por regresar a tu casa.

*Profesor de la UP e investigador asociado del CELA.gandasegui@hotmail.com