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16 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

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El balance pendular

Talvez para nadie haya pasado desapercibido que, aprovechando su toma de posesión, el presidente Ricardo Martinelli nos dijera formalmen...

Talvez para nadie haya pasado desapercibido que, aprovechando su toma de posesión, el presidente Ricardo Martinelli nos dijera formalmente lo que todos ya sabíamos: que él es un hombre de derecha y que su administración será una de derecha. Más contundente que mil palabras, fue el dejarse acompañar por los presidentes de México, Felipe Calderón, y de Colombia, Álvaro Uribe, en lo que los tres coincidieron en denominar como una nueva alianza estratégica internacional, pero, sobre todo, en una que procura luchar más eficientemente en contra de la criminalidad.

En relación con nuestra política exterior, es necesario tener dos referentes claros: ¿cuáles son las políticas de Estado que vale la pena mantener en el tiempo?, ¿cuáles son las políticas de gobierno propias de cada administración gubernamental?

A partir de la reversión del Canal a manos panameñas, junto con toda su zona adyacente, y de una manera muy bien concebida por el canciller de aquel entonces, el Dr. José Miguel Alemán, se establecieron algunos lineamientos de política de exterior, que fueron celosamente seguidos por la administración a la que perteneció el canciller Samuel Lewis Navarro.

Esos lineamientos de Estado, en materia de política de exterior, se pueden resumir de la siguiente manera: 1. Reconocimiento de la necesidad de retomar una alianza estratégica con los Estados Unidos de América, fundamentada sobre principios distintos al interés en el Canal de Panamá. A ello podemos agregar que se suscriben, por ejemplo, la política turística de Estado, de promoción de inversiones y, más recientemente, el intento por concretar un TPC, con el vecino del Norte.

2. El reconocimiento de la neutralidad no solo del Canal de Panamá, sino del país entero, en función del servicio que presta el Canal de Panamá al tránsito marítimo mundial. Este reconocimiento, implica la no diferenciación de regímenes políticos; 3. A pesar de lo dicho en el punto anterior, destacar el valor que tiene para la República de Panamá la consolidación de sistemas y valores democráticos, no solamente en el hemisferio occidental, sino, también, en todo el mundo.

Así, nuestra tradicional preferencia de Taiwán sobre China Continental está íntimamente ligada a este principio de política exterior; 4. Por la necesidad de rescatar el valor de la neutralidad, también frente a regímenes políticos diversos, la imposibilidad de aplicar la doctrina Bethancourt. 5. Y, finalmente, el entendimiento de que ninguno de estos valores impide el cumplimiento de los tratados internacionales suscritos por el país en materia de lucha contra la criminalidad internacional.

Sobre estos principios de Estado, Martinelli, —como bien lo ha hecho—, puede perfectamente manifestar su interés por pertenecer a una de las tres corrientes políticas existentes en el Hemisferio.

*Abogado.malcoj2@hotmail.com