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28 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

No servirse de las ONG

¿Qué sucede si eligen a un parlamentario de cualquier partido político, de derechas o izquierdas, como presidente de una ONG de prestigi...

¿Qué sucede si eligen a un parlamentario de cualquier partido político, de derechas o izquierdas, como presidente de una ONG de prestigio? ¿Qué sentido le quedaría a una organización no gubernamental si perdiera esta característica fundamental? Para el gran público, “no gubernamental” es garantía de imparcialidad, de respuesta y propuesta a desigualdades injustas desde el tejido social. Que busca la paz como fruto de la justicia, la igualdad entre los seres humanos sin distinción originaria, sino la que procede de su actuación personal y que en la libertad encuentra la garantía de su eficacia. Ese altruismo y generosidad es lo que atrae a los candidatos al voluntariado y despiertan la admiración, simpatía y ayuda, de personas de toda condición.

“No gubernamental” no significa que no se pertenezca al gobierno de turno. Tampoco significa que los miembros de las ONG, los voluntarios sociales y quienes trabajan en proyectos de cooperación, no tengan ideas políticas ni opciones religiosas. Son ciudadanos y de los más comprometidos que saben distinguir entre una política u otra, entre una opción o la contraria, guiados por el mejor servicio a la comunidad y a las personas sin tener que pertenecer a ningún grupo político o confesional determinado.

El voluntariado se caracteriza y distingue de otras formas de altruismo o beneficencia por cinco notas fundamentales: gratuidad, o don de sí mismo sin esperar nada a cambio; continuidad en el servicio asignado; libre elección de la actividad que más le guste; participar en un proyecto dentro de una organización humanitaria seria y responsable y conocimiento y respeto de las personas y sus culturas. Esto los aleja del asistencialismo, del voluntarismo, del diletantismo y del proselitismo. En cierto sentido, es un peligro que las ONG estén de moda porque son apetecidas por las empresas, por los políticos y por los grupos confesionales, por lo que a ellos les falta: el no esperar nada a cambio.

*Director del CCS.fajardoccs@solidarios.org.es