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28 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Contra toda sospecha

Nos resulta paradójico que recién se instaure el gobierno del actual presidente Ricardo Martinelli, el Gabinete promueva “un proyecto de...

Nos resulta paradójico que recién se instaure el gobierno del actual presidente Ricardo Martinelli, el Gabinete promueva “un proyecto de ley para rastrear las llamadas desde celulares y teléfonos fijos, así como el uso de Internet y correos electrónicos. El proyecto 019-09 establece que las empresas concesionarias de telefonía móvil, fijas, redes de comunicación y similares que presten servicio en el territorio nacional o desde él tienen la obligación de conservar un registro de datos de sus clientes ?la empresa deberá tener el registro de la hora, fecha y duración de la comunicación que establezcan todos sus clientes”.

Con motivo de las sensibles reacciones de la comunidad decente, que mayoritariamente apostó por el gobierno, se apresuran a señalar que eso será aplicado “para establecer una norma que regule el procedimiento para interceptar comunicaciones en casos de crímenes complejos...” , pero si eso esto está contemplado en la ley acusatoria ¿cuál es la agenda invisible?

Contra toda sospecha, la ciudadanía percibe este bizantino anteproyecto como ofensivo a la privacidad y derechos cívicos. En lo personal me hacen recordar al “Súper Agente 86” , que fuera de un toque de humor negro, es realmente la caricatura de un sistema de espionaje, que ni en los peores tiempos de la Dictadura Militar tuvo esa categoría oficial.

Y es que ahora pensamos que por legalizarlo pierde el estatus violatorio. ¿Acaso la democracia no se cercena con tamaña aberración? Los estilos de gobierno pueden ser variados: van desde los demócratas participativos, hasta los demócratas autoritarios y pueden desde luego, ser represivos y/o dictatoriales. ¿De cuál de esos toques se revestirá el actual?, es una duda que este anteproyecto siembra en mi conciencia, pero mi mente lógica y pensante me obliga a desechar.

No es posible que tantas promesas de campaña se embalsamen por “la seguridad” , cuando sabemos que la misma depende de un sinnúmero de circunstancias que hay que atacar de manera sostenida y efectiva. De hecho, el reconocido problema de inseguridad y los factores a controlar, también pasan por anteponer los intereses del pueblo por encima de los particulares o partidarios.

Las escuchas telefónicas, nunca han sido un buen antecedente, todo lo contrario, presagiaron luto, dolor y sangre en las sociedades hemisféricas en donde se ha plantado. Aquí mismo en nuestro país, aterroriza y pone en guardia la memoria colectiva.

Por favor, autoridades competentes, gremios de abogados, sociedad civil, que se cumpla con el precepto de respeto a la persona humana, derivado de los “Derechos Imprescriptibles del Hombre”, conquista universal de la Revolución Francesa, cuyos principios sustentan casi todas las cartas constitucionales liberales, incluida la nuestra.

*Docente Universitaria.opinion@laestrella.com.pa