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24 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La denuncia anónima y la libertad de expresión

Hace poco escuché al estimado Dr. Italo Antinori, en un programa de TV de debate, denunciar la “Cultura del Anónimo”, que se ha hecho mu...

Hace poco escuché al estimado Dr. Italo Antinori, en un programa de TV de debate, denunciar la “Cultura del Anónimo”, que se ha hecho muy popular en Panamá últimamente, especialmente por el uso del Internet. Y estaría de acuerdo con él en términos generales desde el punto de vista ético y moral, pero este fenómeno tiene su origen en factores muy específicos que de cierta forma, más que lo justifican, lo hacen necesario.

En una sociedad donde la Ley y la Justicia no obedecen las reglas del juego, es sumamente peligroso para las personas honestas y sin recursos denunciar los delitos o crímenes de las deshonestas que siempre tienen poder y recursos. En Panamá es muy común que el denunciante es el que queda preso o multado.

Nada ilustra más este fenómeno que “ El Pasquín ”. En la antigua Roma el que denunciaba ante la justicia algún crimen o delito cometido por un poderoso de seguro terminaba con sus huesos en la cárcel, en el mejor de los casos. Por esto, en una estatua llamada “ Pasquino ”, ubicada en una calle céntrica de la ciudad, se colocaban anónimamente escritos donde se hacían públicas las denuncias. A estos escritos se les llamó “ Pasquines ”.

Con el tiempo, en muchos países con gobiernos donde la Ley y la Justicia están al servicio mercenario de los poderosos, han surgido los “ Pasquines ” como un mecanismo de libertad de expresión, ante la falta de Justicia. Han tenido diversos nombres, pero se caracterizan por el anonimato y la mordacidad de sus denuncias.

En este siglo XXI, el Internet es el medio para “ Pasquines ” más modernos, donde vemos “ Blogs ” y “ Páginas Web ” anónimas, donde inclusive cualquiera puede participar y dar su opinión anónima o con seudónimo. También están los correos electrónicos, que se pueden enviar anónimamente. Es impresionante la cantidad de programas que existen para permanecer en el anonimato electrónico, inclusive hasta unos que cambian el Protocolo de Internet (IP) a voluntad.

Los esfuerzos de algunos gobiernos, con control de la libertad de expresión, para controlar el Internet son los mismos que hacia el Estado romano para averiguar quiénes eran los que escribían los pasquines, para encarcelarlos o matarlos. Sin embargo, este medio de libertad de expresión ha continuado siendo efectivo, inclusive en situaciones donde los medios de comunicación han sido comprados o censurados por las dictaduras.

No es válido el argumento de los gobiernos totalitarios de que el control estatal del Internet y de otros medios de comunicación es necesario porque se utilizan para cometer delitos, porque estos gobiernos consideran un delincuente a cualquiera que no piense como ellos o no esté de acuerdo con sus acciones. El simple hecho de que la libertad de expresión de los ciudadanos esté en riesgo, hace que estas medidas sean contrarias a la Constitución Nacional y a las normas internacionales de los derechos humanos.

*Ingeniero.eesquivelrios@gmail.com