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10 de Aug de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Sí hay dirigentes honestos

Si bien es comprensible que hay percepción ciudadana de que por demasiado tiempo la dirigencia deportiva del país no ha estado, en térmi...

Si bien es comprensible que hay percepción ciudadana de que por demasiado tiempo la dirigencia deportiva del país no ha estado, en términos generales, en las mejores manos, ello no significa de manera absoluta que el problema es insoluble, porque existe una corrupción generalizada. Eso no es cierto y primero que todo hay que admitir que contamos también con excelentes figuras que en su hoja de vida muestran evidencia contundente de haber servido honestamente al deporte y que jamás se han servido del mismo a través de ejecutorias deleznables.

La experiencia profesional de media centuria iniciada precisamente en el periodismo deportivo del cual jamás renegaremos, nos permite afirmar que en momentos de crisis, como la que vivimos en distintos aspectos del acontecer diario, hay que aprovechar a estas personas porque disponen del altruismo que los caracterizó cuando, en su debido momento, fueron requeridos para conducir organismos del deporte.

Se trata de llamar a las cosas por su nombre. Traigo a colación a Víctor Manuel D′Anello Mihalitsianos, quien además de haber sido presidente de la Federación Panameña de Baloncesto, presidente del Comité Olímpico de Panamá y en dos oportunidades del instituto que rige esta disciplina, ha sido mucho más que el capitán de una nave abandonada en el mar de la desidia por parte de quienes suministran el presupuesto para laborar. Se convirtió en su mecenas salvador.

Empresario de recursos económicos propios, puso los mismos para garantizar, tanto a nivel de torneos locales de baloncesto regional y de nivel mundial, la participación de la selección nacional sin pedir nada a cambio y sin endosarle mayores gastos al Estado. Nos consta, pues le acompañamos tanto en la Federación como en el INDE, cuando fue en vano su lucha por obtener los fondos necesarios para las tareas encomendadas y eso no impidió que se realizara un campeonato nacional o que Panamá asistiera a eventos internacionales a los que tenía que acudir, porque se había ganado el derecho tras obtener medallas de oro en competencias del área centroamericana y del Caribe.

En este país sabemos cuán difícil es la tarea de los organizadores deportivos en cada una de las provincias y cuantas frustraciones produce el no contar con los medios para satisfacer las necesidades de los atletas, los clubes y las ligas. Testigos de esta realidad a todo lo largo y ancho del istmo son aquellos esforzados dirigentes que desde las bases encontraron siempre en Beby D′Anello el apoyo necesario para echar hacia adelante.

Pese a ese desinteresado afán, porque nada ganaba con ello, sino la satisfacción muy humana de coadyuvar con la disciplina deportiva que lo sedujo desde sus días de educación secundaria y universitaria, nuestro hermano D′Anello soportó estoicamente la satanización de quienes sí no pueden ocultar una historia tenebrosa de los tiempos en que algo tuvieron que ver con la tarea de dirigentes.

En esta coyuntura en donde un gobierno que prometió cambios en todas las estructuras que requieren esa atención y que también alude a ello, nuestro deporte merece el debido trato en materia de aporte estatal y humano.

Se habla del interés por ser una vez más, sede de los Juegos Deportivos Bolivarianos, pero se desconoce a quienes mantienen que los contactos internacionales pueden servir de mucho con su asesoría.

La obtención de sedes o de posiciones, que se deciden en instancias regionales, es producto de esos contactos. No pueden improvisarse elementos distanciados de esta realidad. Si hay voluntad por mejorar el deporte, recurrir a quienes, desinteresadamente y sin deseos de protagonismo mediático, están en capacidad de contribuir, una vez más, con esta causa a la cual han servido incondicionalmente como parte de esa calidad humana de que están revestidos, es lo prudente. Y sí hay dirigentes probados y honestos, el asunto es comprometerlos.

*Periodista.fuenarroyo@hotmail.com