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17 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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¿Sobrevivirá el Canal los próximos 10 años?

Los versos del tango Volver, de Alfredo le Pera, evocan una nostalgia que asombra al mostrar con gran sutileza la velocidad con que ocur...

Los versos del tango Volver, de Alfredo le Pera, evocan una nostalgia que asombra al mostrar con gran sutileza la velocidad con que ocurren los hechos y la facilidad con que la sociedad llega al olvido. El tango —que hizo famosa esa frase siempre presente de veinte años no son nada— me lleva a preguntarme con preocupación cómo será el Canal de Panamá cuando cumpla 20 años bajo administración panameña.

La experiencia de los primeros 10 años ha sido sumamente positiva. ¿Serán igual los próximos diez? Los diarios comentan que por requerimientos de la Ley, el presente administrador, Ing. Alberto Alemán Zubieta, no podrá ser reelegido. Anuncian también la necesidad de nombrar cuatro nuevos miembros de la Junta Directiva, en reemplazo de aquellos a quienes se les ha cumplido su término. Las decisiones que deberá tomar el Órgano Ejecutivo, en representación del pueblo panameño, son críticas. Pueden dar un mayor impulso a una organización por demás exitosa, o simplemente frenarla para ponerla al servicio de intereses que nada tienen que ver con los nacionales.

Los escándalos hechos públicos recientemente son ejemplo de cuánto daño puede hacérsele al país con decisiones que, arropadas con un manto de legalidad y anunciadas como beneficiosas, esconden propósitos aviesos y mezquinos. Los escándalos que se ventilan actualmente son simple muestra de ello y, por tanto, fuente legítima de preocupación. A medida que conocemos los detalles de cómo se tramó toda esta trampa, no puede evitarse tender un manto de sospecha sobre cualquier accionar del gobierno que no sea totalmente transparente.

Es evidente que 2010 representa un momento crítico para el Canal y la forma como éste encarará el futuro. Con un accionar vigoroso, la presente administración del Canal ha sabido posicionarlo en el mundo globalizado de hoy. Con gran habilidad supo detectar dónde estaban las oportunidades y los desafíos, y avanzó hacia ellos a toda máquina para aprovecharlos. Supo crear dentro de la organización una forma de gestión con valores panameños, para panameños. Afortunadamente para todos, los logros conseguidos no se transformaron en una actitud de complacencia. La fuerza impulsora de estos logros se mantiene intacta. El dilema que enfrentamos ahora está en cómo lograr que todos esos valores sean transferidos a quienes asuman el desafío de, no solo continuarlos, sino también darles mayor impulso. También de encontrar nuevas oportunidades para mejorar la gestión, que seguro son muchas.

Quienes conocen las intimidades del negocio marítimo saben que es un mundo complejo, donde aún los más grandes, si se equivocan, desaparecen. El Canal es una actividad —un negocio— al servicio del comercio mundial, que avanza hacia una nueva etapa de su vida. La expansión fue un paso fundamental y necesario. Sin embargo, su conclusión no garantiza que “ todos ” los barcos y “ todas ” las cargas van a optar por esta ruta. Eso solo ocurrirá si la gestión es impecable y, como ocurre actualmente, la organización se identifica totalmente con las necesidades del cliente y las resuelve.

Esto nos lleva a la gran incógnita que se plantea hoy. Nadie puede ignorar cuán exitoso ha sido el administrador que toca reemplazar. Reconocido internacionalmente por su liderazgo y clara visión de sus responsabilidades para con el país y la comunidad marítima internacional, quien quiera que lo reemplace tendrá que llenar esas mismas cualidades y aún superarlas. Idealmente, debería ser un profundo conocedor del negocio marítimo y del impacto que el Canal tiene a lo interno en el país, y a lo externo en el comercio mundial.

El mundo ha sufrido una gran transformación, convirtiéndose en un lugar interdependiente y complejo. La expansión actualmente en progreso se completará coincidiendo con un mundo aún en crisis y, quizás y con fortuna, en lento proceso de recuperación. El Canal deberá entrar en ese mundo en circunstancias totalmente diferentes a las actuales. ¿Será capaz el nuevo administrador de llevar esta nave por esas aguas tormentosas? Es una pregunta que quien tenga la grave responsabilidad de la selección deberá hacerse una y mil veces. Y estar totalmente seguro de su respuesta. Un análisis cabal es prerrequisito para un proceso sólido e inteligente de toma de decisiones. El aporte que hace el Canal al desarrollo del país está en juego.

Igual debe ocurrir con la selección de los miembros de la Junta Directiva. ¡Los mejores, solo los mejores, deben considerarse! De otra forma, corremos el grave riesgo de volver, en algunos años, al triste espectáculo que vive el Panamá de hoy. Porque unos pocos pusieron por delante intereses personales y ansias desmedidas de riqueza, el país ha perdido tres lustros y mucho dinero desviado para beneficio de unos pocos. Cuando debió entrar con todas sus fuerzas a un proceso de recuperación que superara la tragedia de veinte años de dictadura, unos cuantos decidieron disfrazarse de servidores públicos para continuar la nefasta fiesta.

La decisión a tomar pondrá a prueba al presente gobierno. Desafortunadamente sus últimas decisiones son fuente de preocupación. El tinte autoritario y actitud de “ aquí el que manda soy yo ”, lo muestra casi de espaldas a los intereses del país. ¿Hay necesidad de someter al país a esa clase de dudas? Una decisión equivocada pondrá en riesgo el bien más preciado que la nación posee. Mientras el país se carcome ante la duda, la comunidad internacional observa con atención, pues ella también será beneficiada o perjudicada, según la decisión que se tome.

*Ingeniero naval jubilado.opinion@laestrella.com.pa