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25 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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Percusión al ritmo de Stomp

El hombre primitivo debió asombrarse cuando fue consciente de que podía crear sonidos independientemente de los que escuchaba producto d...

El hombre primitivo debió asombrarse cuando fue consciente de que podía crear sonidos independientemente de los que escuchaba producto de la naturaleza. Y su perplejidad aumentó cuando se enteró de que esas resonancias prolongadas podían dar una cadencia o ritmo y hasta ser agradables al oído.

No se cuenta con un registro de las primeras manifestaciones rítmicas; muchas de ellas, creadas en un periodo temprano de la evolución humana, porque en esa etapa del desarrollo no había colegiación y los grupos no contaban con formas de preservar la percusión —del latín percussio, dar golpes repetidos o azotar una superficie para crear ruidos—, pero cada civilización tenía las características a su cultura.

Lo que sí se sabe es que este tipo de expresiones, pronto se integró en la música de todo tipo, desde la eminentemente popular hasta la religiosa. Las posibilidades que ella tiene frente a las otras, es que se origina de la vinculación de dos formas de cuerpos, del rasgado, del tañido, el frotado, de la fricción y múltiples modalidades, muchas de ellas que nacen en fenómenos completamente normales en el ambiente.

La vida callejera y el trabajo cotidiano son escenarios, donde este tipo de manifestaciones se hacen constantes y prácticamente permanentes. Uno puede escuchar en la calle cuando se camina sobre la superficie seca, o mojada, un taller de herrería, la fundición, la soldadura, las tareas agrícolas o tan solo el chisporroteo de un cigarrillo al encenderse, el chasquido del encendedor, la fricción del fósforo o la cerilla.

Todo esto viene a cuento cuando en el escenario, sale un obrero mugroso (hasta sacudirse el polvo genera una bulla) que muestra una escoba de barrer las calles, hace un gesto y otros le acompañan para mover el polvo de una manera cadenciosa y convertir esa herramienta en un instrumento musical.

Así comienza el espectáculo de Stomp, el espectáculo rítmico que nació en Brighton, Inglaterra, y se hizo famoso por su forma particular de hacer música a partir de las posibilidades de esta tendencia; sobre todo, de origen callejero. De allí que el uniforme de los integrantes de su elenco sea siempre ropa de obrero, ‘diablo fuerte’, ‘overoles’, botas de seguridad y como signo del trabajo, las telas sucias, descosidas y rotas.

Stomp se presentó durante el pasado fin de semana en el teatro Anayansi, como parte de la gira que hace por la Región. Su propuesta incluye una completa y variada exposición de inimaginables ejemplos de percusión; además, montada sobre una trama coreográfica, teatralidad hilarante y hasta acrobacia.

Los diferentes segmentos del espectáculo presentan cada uno de los tipos de modalidades rítmicas que la compañía artística expone al público y que permite apreciar su versatilidad en el manejo de instrumentos con los que puede hacer su trabajo sonoro. Hay mangueras, latas, cajones, cubos, tanques para la basura, cajitas, encendedores, las llamas, cortinas metálicas, arena sobre el piso, golpes en la ropa, maderos, con fregadores y hasta agua que sale de la plomería.

La originalidad musical del grupo es la capacidad de crear conjuntos armónicos con esta especial forma de interpretación. Se sabe que la percusión suele acompañar y poner o acentuar el ritmo a otros instrumentos que llevan adelante la exposición en cualquier forma de concierto. Pero en este caso, Stomp brinda al público esta combinación de efectos con una solvencia e imaginación cadenciosa, a veces explosiva y en otras, lírica.

Los músicos que dieron forma a este espectáculo, Luke Cresswell y Steve McNicholas, se preocuparon de que su expresión siempre fuera callejera, como su origen. Es allí donde se manifiesta una de sus cualidades más significativas. Es una presentación que utiliza esos esquemas; pero a través de una dimensión escénica, puede perfectamente representarse en el proscenio.

De allí las posibilidades que le da convertir el escenario en un ambiente de callejón para que rueden los tanques, se esparza el polvo en las aceras y buscar la manera de hacer ese ruido que les lleva a una expresión creativa. Así, rápidamente se gana a la audiencia, al incorporarla ya sea por el aplauso rítmico, o con respuestas rápidas a las ocurrencias que vienen desde los asientos de la concurrencia.

Las múltiples manifestaciones que han surgido del ‘fenómeno’ Stomp, nos dicen que sus posibilidades son múltiples y que el arte puede, en esta época en que se destronan tantos mitos o esquemas clásicos, hacer que fusiones en el campo musical inexplorado, todavía tengan espacio para la experimentación, desarrollo y maneras de ser devueltas al público como grandes obras.

*PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.