25 de Sep de 2021

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Mariela Sagel

Columnistas

Chilenismos

El próximo diccionario de la RAE incluirá 2200 ‘chilenismos’, según anunció a inicios del mes el presidente de la RAE

Santiago, Chile— Visitar este país, en este momento, ha representado una mezcla de sentimientos encontrados de los cuales espero recuperarme antes que termine el viaje. Hacía muchos años que había pasado por aquí y constato con fascinación y un poco de estupor, que ostenta el mayor índice de crecimiento de América Latina, casi a la par que Panamá, con abismales diferencias culturales.

El tráfico en la capital es absolutamente demencial y al tranque se llama el ‘taco’. Las construcciones de edificios de departamentos guardan casi siempre un estilo de líneas simples y funcionales, al lado de modernas torres y el respeto a la tradicional estructura neoclásica de los edificios antiguos, como el Palacio de la Moneda, cruelmente bombardeado el 11 de septiembre de 1973. Hoy, ese edificio está bellamente restaurado y atesora en sus sótanos sendas exposiciones. Hay que recordar que es un país donde ocurren muchos sismos, por lo que las estructuras tienen que guardar ciertas precauciones para que en medio de un terremoto, no ocurran más desgracias que las naturales como consecuencia de una mala edificación.

Coincidió mi visita con el anuncio que al escritor Antonio Skármeta se le concedió el Premio Nacional de Literatura. El chileno común y corriente, desde un mesero hasta los intelectuales se desviaban de su camino para felicitar al escritor de El Cartero de Neruda por su galardón. Si uno de nuestros premios Miró va a la tienda de su barrio es posible que ni el que se siente a tomar un café con él sepa que en Panamá se entregan premios literarios. Peor fue que en la reciente gala donde a los ganadores del año anterior se le estaba supuesto a entregar la edición de sus libros, se les entregaran libros en blanco, porque no habían salido de la imprenta.

Después de la larga noche de la dictadura militar emergió una sociedad que ha sabido reconciliar la tragedia del destierro, el exilio y las desapariciones y asesinatos con la dignidad y el respeto a los Derechos Humanos. En 2010 se inauguró un magnífico complejo llamado Museo de la Memoria, muy moderno, que une a la avanzada museografía el sentimiento que no se puede tener un futuro si no conocemos el pasado. Un trabajo ejemplar que han llevado a cabo varias gestiones de mandatarios democráticamente elegidos, entre ellos una mujer que hoy ocupa por segunda vez el cargo, Michelle Bachelet.

Este país se mueve a una dinámica diferente, los que no tienen dinero son unos rotos y los que se hacen los refinados unos siúticos. El próximo diccionario de la RAE incluirá 2200 ‘chilenismos’, según anunció a inicios del mes el presidente de la Academia Española de la Lengua. Escuché durante mi visita a la escritora Isabel Allende comentar la concesión del premio a su colega donde además de felicitarlo, le advertía que se preparara para los ataques que recibiría. Y no se hicieron esperar. Como en todos los países hay ‘carteles’ pseudoliterarios, y los que no reciben un reconocimiento encuentran lo más fácil y acorde a su mediocridad desconocer el mérito del que gana. Me imagino que igual dejan de asistir a las presentaciones de los libros de los más reconocidos, suponiendo que al autor galardonado le importa su asistencia. Igual que en Panamá. Me ha faltado tiempo para investigar si aquí también se han creado Dráculas y Frankenstein a partir de un escritor que gane premios nacionales.

La pobreza está bien disimulada y aunque no hay grandes diferencias con casas deterioradas o barrios marginales, se encuentran algunos mendigos en las calles de Santiago, donde los ciclistas desafían las normas de tránsito peatonal y vehicular, convirtiéndose en verdaderos conductores suicidas, como la canción de Joaquín Sabina, que tuvo un concierto regio está semana.

Allí en medio de unas 10 000 personas, Sabina hizo un brindis recordando que sus versos tienen mucho de los de Pablo Neruda y que en esa ocasión brindaba por Antonio Skármeta y su premio. También se adelantó al cumpleaños número 100 del poeta antipoeta Nicanor Parra, Premio Cervantes del año pasado, e interpretó la dolorosa canción Violetas para Violeta, en referencia a la cantante chilena ya fallecida, hermana de Nicanor y que desgrana la historia del golpe militar, cuya muerte ‘enlutó la poesía’.

Santiago merece vivirlo, no solo por el hablar curioso de su gente y sus chilenismos, sino por el elevado nivel cultural que tienen sus habitantes, aunque los obnubile a veces la envidia.

*ARQUITECTA Y EX MINISTRA DE ESTADO.