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27 de Oct de 2020

Domingo Espinosa G.

Columnistas

Tío Pipo: ¿Qué tal si te digo?

Columna de opinión

En realidad el artículo que iba a escribir se intitulaba ‘El secuestro de la democracia’, pero cuando escuché la fábula de un empresario-político que presta grandes sumas de dinero sin interés ni garantías, pensé que el capitalismo había evolucionado y se presentaba con nuevo rostro, endémico de Panamá, pero al fin y al cabo, el artículo va por la misma línea.

El secuestro de la democracia por la llamada clase política, lo que hace es burlarse del pueblo, a quien dicen defender, abusan del poder y despilfarran el erario, muchos de los cuales llegan a esos puestos a través de elecciones fraudulentas o favores políticos y judiciales, los cuales pagan cuando están ejerciendo los cargos públicos. Veamos algunos ejemplos:

1- Órgano Legislativo: Llamado por ellos mismos el primer órgano del Estado (En realidad es del Gobierno, porque en ciencia política no son sinónimos) o padres de la patria, cosa que dudo que sea así. La Constitución Política señala que su función es hacer leyes y fiscalizar al Órgano Ejecutivo, funciones que no ha hecho apropiadamente. Tanto es así, que la Asamblea Nacional se ha visto envuelta en todo tipo de escándalos, como el caso CEMIS, repartición de ‘mameyes’, maletines de dudosa procedencia, el caso reciente de las partidas circuitales, manejadas por el Programa de Ayuda Nacional (PAN), para favorecer candidatos del Gobierno, y alguno que otro de la oposición, en las recientes elecciones, y cualquier otro negocio tras bambalinas.

Pero el papel fiscalizador, para que se garanticen los contrapesos del Órgano Ejecutivo, brilla por su ausencia, es más, hay diputados que solo van a levantar la mano para apoyar barbaridades, porque nunca han presentado un proyecto de ley que beneficie a la comunidad.

2- Órgano Ejecutivo: Por ser un sistema presidencialista y centralista, termina sometiendo a los otros dos órganos del Estado, es decir, al Legislativo y Judicial, muchos en campaña han prometido terminar con ese estado de cosas, pero llegados al cargo rápidamente sufren de amnesia política. El abuso los ha llevado a realizar excesivos viajes improductivos, despilfarro de la partida discrecional, persecución de sus contrarios políticos, atropello al pueblo (caso de Changuinola, Colón, San Félix y la violación de la autonomía universitaria en 1998), presuntos sobrecostos y coimas en las inversiones públicas entre otras bellezas.

3- Órgano Judicial: Se ha escuchado desde hace tiempo que los funcionarios judiciales presuntamente venden fallos, practican una justicia tardía y selectiva, aberraciones jurídicas, como el desconocimiento de un fallo de un jurado de conciencia, evento insólito en la historia republicana, se habla de enriquecimiento ilícito. El Órgano Judicial es el fiel de la balanza en un país que se jacte de democrático. Los fallos injustos le hacen mucho daño al país, y alejan al inversionista, al no garantizar la seguridad jurídica. Han analizado cuántos millones le cuestan al Estado fallos que no estén apegados en Derecho panameño, porque los afectados llevan sus casos a organismos internacionales, en busca de una justicia que le fue negada en su propio país.

Reflexionen sobre las consecuencias negativas al país, cuando la justicia no se hace a los ciudadanos de manera expedita, transparente, y apegada a la Ley. Porque parece que ese proceder no es por ignorancia inexcusable, y si lo fuera deben volver a la Facultad de Derecho.

A los funcionarios del Órgano Judicial les está prohibido por Ley hacer cualquier tipo de negocio, salvo dedicarse a la docencia universitaria. Por lo tanto, se desprende que no es ético ni legal que un magistrado o funcionario judicial le esté pidiendo dinero prestado a Tío Pipo.

*DOCENTE Y ESCRITOR.