12 de Ago de 2022

  • Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

De asombro a vergüenza

El propio Martinelli encausó en su gestión al ingeniero Municipal (Salas) y dos ministros de educación (Castro y Rodríguez)

De asombro a vergüenza
De asombro a vergüenza

Durante la campaña electoral, la discusión más común era quién de los candidatos daba más seguridad que investigaría y auditaría la gestión Martinelli. Era un secreto a voces que se habían dado malos manejos de los fondos del Estado, especulaciones sobre compras directas, sobreprecios y comisiones por contratos. Pero, ¿se investigaría en el próximo gobierno? Ya situaciones parecidas se vivieron en gobiernos anteriores y, que yo recuerde, el gobierno del Toro no encausó a ningún miembro del gobierno de Endara, Mireya ni a ninguno de su propio gobierno. Martín en sus inicios le abrió causa a Piad (Caja de Ahorros) y a Pariente (Banco Nacional). El propio Martinelli encausó en su gestión al ingeniero Municipal (Salas) y dos ministros de educación (Castro y Rodríguez).

Todo en ese pasado llevaba a la población a creer que los que cometieran desfalco, peculado o se enriquecieran en sus puestos públicos no tenían que preocuparse por el gobierno siguiente. Pero la gestión Martinelli traía, a su final, un componente especial. El presidente y su vicepresidente, Juan Carlos Varela, habían tenido profundas diferencias que los llevaron a romper su alianza y salir del gobierno a los 26 meses. Ahora Varela era candidato y la gran mayoría venía con sangre en los ojos . Él era una garantía de que se investigaría todo lo relacionado al gobierno de Martinelli. Hoy, muchos pensamos que de haber ganado el PRD no se hubiese sido tan meticuloso en revisar el pasado, aunque viendo los resultados actuales quizás hubiese sido imposible tapar tamaña desfachatez.

En retrospecto, Martinelli tenía que haber ganado con su CD las elecciones. Pero, perdió. Juan Carlos Varela no tiene que perseguir ni ordenar perseguir a nadie, solo asegurarse que los funcionarios encargados de investigar, investiguen. Su equipo de gobierno simplemente inicia en cada institución la revisión de lo actuado por su antecesor y si detecta irregularidades se lo pasa al Ministerio Público. Y, allí comenzó nuestro asombro. No por las irregularidades que empezaron a aflorar en el PAN, AMPYME, hasta lo de la Corte Suprema y su presidente Moncada, todas esas instituciones estuvieron en los rumores de 5 años. En los rumores de negociados era común oír de compras del PAN, Mi primer Empleo, el MIDES, las mochilas de MEDUCA, los hospitales de Salud, las carreteras y pasos elevados, el Metro, y tantas otras. Pero, eran solo rumores. Quizás las primeras en coger cuerpo de verdad fueron las compras de radares y helicópteros a los italianos, y eso porque se inicia una investigación en Italia y no acá.

Hoy, hemos pasado de asombro a vergüenza, porque sumado a las denuncias de peculados, sobreprecios y enriquecimiento ilícito, se suma el tema de las escuchas o pinchazos. Todos sabemos que siempre y en todos los países se dan escuchas por los estamentos de seguridad, pero para casos de seguridad. Lo que no creímos jamás se haría es entrar en la privacidad de adversarios políticos, de periodistas, de menores de edad y, peor aún, festinar en grupo las escuchas.

Rápidamente, el gobierno de Martinelli ha ido recogiendo lo peor de lo peor en las investigaciones: un funcionario con cuentas por más de $19 millones, un magistrado al que se le achaca cuentas de $4 millones. El colegio de economistas de la Universidad de Panamá estima que se pueden haber desviado más de $4 mil millones en los 5 años. Solo en la Asamblea de Diputados, los diputados recibieron más de $300 millones. De pronto, las obras parecen insignificantes ante los montos de los que se habla en las denuncias.

Jamás pensé que se pudiera perder tanto dinero en 5 años, pero ahora es fácil de entender los yates, las mansiones de playa, las mansiones residenciales, los helicópteros, los aviones, los derroches en bodas y fiestas. Y lo más vergonzoso, un país con áreas sin agua potable, poblados con pésimas carreteras, la propia capital con una red vial deplorable y totalmente llena de huecos, poca seguridad, escuelas en pésimo estado, alumnos que van sin zapatos caminado por horas.

Solo nos resta terminar lo iniciado. Hay que limpiar la casa, se tienen que dar todas las investigaciones y todos los que sean juzgados y condenados deben ir a la cárcel, evitando linchamientos y condenas sin el debido proceso. Quizás no hay mal que por bien no venga, los excesos del gobierno pasado talvez nos ayuden a reaccionar y no permitirlo jamás, exigir transparencia, vigilar a los gobernantes de turno, proteger nuestra democracia y velar por una justicia expedita y honesta. Limpiemos la casa y con eso nos limpiamos la cara.

ANALISTA POLÍTICO