Temas Especiales

26 de Oct de 2020

Gisela Pérez – Polo

Columnistas

Pensar sintiendo

Así como Corinto fue el árbitro en una disputa entre Poseidón y Helios, así lo fue Panamá entre Estados Unidos y Cuba

Por tercera vez, hemos cumplido el sueño de Bolívar cuando decía en su Carta de Jamaica en 1824 ‘¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra...'.

Así como Corinto fue el árbitro en una disputa entre Poseidón y Helios, así lo fue Panamá entre Estados Unidos y Cuba. Lo logramos con los presidentes, con los rectores. Lo lograron los jóvenes y la Sociedad Civil alcanzó ponerse de acuerdo en todos los temas, excepto en las mesas de Participación Ciudadana y Gobernabilidad, que se fraccionaron.

El Maestro Galeano decía que ‘le molestaba que le llamaran intelectual, porque lo reducen a una cabeza que rueda por los caminos'. Y desconfiaba de ‘la gente que es capaz de pensar con la cabeza, pero no es capaz de pensar sintiendo'.

El pensar solo con la cabeza, decía, ‘te vuelve frígido'. Y pensar solo con el corazón ‘corres el peligro de volverte cursi'. La clave, según el Maestro, sería sentir y pensar.

Los estereotipos nos han hecho caer en que hay que separar la razón del corazón. Separar el pasado del presente. El pasado se debe traer al presente para sanarlo.

Nos enseñaron que hay que separar la vocación del trabajo, pues debemos estudiar lo que nos producirá riquezas, no lo que nos hace felices.

Este concepto consumista nos separa, nos hace ‘ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa', como dice Galeano. Y es esto lo que nos sucedió en el Foro de la Sociedad Civil. No tuvimos la capacidad de ver a los cubanos de la isla como nuestro prójimo. Los vimos como una amenaza.

Ellos pensaban con el corazón, mientras nosotros con la cabeza. Hay mucho dolor acumulado durante 50 años. Había indignación, porque la Cancillería acreditó a Guillermo Fariñas, coordinador general del Foro Antitotalitario Unido (FANTU). Se paseaba muy airoso, cuando el mundo entero sabe que es financiado por la Organización terrorista de Posada Carriles.

¿Por qué no pedimos a Cancillería que retirara a ese señor? ¿Qué puede aportar en un Foro de la Sociedad Civil alguien que tiene una organización política terrorista? Aquí se vino a discutir la prosperidad con equidad. Aquí no se vino a debatir cómo matar a los comunistas.

Debo reconocer la abnegación de Magaly Castillo, Maribel Jaén, Carlos Lee, Carlos Gasnell y Rubén Castillo por buscar entendimientos. Sin embargo, era inadmisible sentarse a discutir sobre prosperidad y equidad con terroristas. Al menos, en este momento es imposible.

Los panameños somos un pueblo noble y nos extraña cómo algunos miembros de la sociedad civil han mentido para manchar la imagen de los cubanos isleños. Y otros los han tildado de mal educados, intolerantes e irrespetuosos, sin entender su realidad que no es la nuestra. ¡Hemos pensado con la cabeza! ¡No fuimos capaces de pensar sintiendo!

¿Será que había que escucharlos aunque resultara cansón? ¿Y esperar a que ellos se cansaran de hablar y gritar?

El pueblo cubano tiene un alto nivel en la calidad de la enseñanza, en la cultura, en el área de la salud y la investigación. Sin duda, ahora que se empiezan a reconciliar estas dos naciones, veremos a una América florecer. Veremos a una Cuba desarrollarse en todas las áreas. El intercambio cultural, científico e intelectual fortalecerá la región. ¡El pueblo cubano no es una amenaza, es una promesa!

Panamá ha sido el nicho para iniciar una época inmortal. Hemos sido anfitriones de las primeras alianzas que trazarán la marcha de nuestras relaciones con el planeta.

Se hace necesario de parte nuestra, que exista mayor tolerancia y entendimiento, objetividad e imparcialidad con todos los pueblos, con sus fortalezas y debilidades. Esos que luchan por su autodeterminación y soberanía, a fin de conquistar la verdadera unidad. A fin de conquistar la prosperidad con equidad en el continente americano.

Para, finalmente, cumplir con Bolívar y decir ‘¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el de Panamá?'.

FINANCISTA