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19 de Feb de 2020

Desmond Harrington-Shelton

Columnistas

Auschwitz, Núremberg y el otoño de Simon Wiesenthal

Me enteré vía este diario de que murió, a sus 96 años, Yvette Farnoux, estoica veterana de la resistencia francesa.

Me enteré vía este diario de que murió, a sus 96 años, Yvette Farnoux, estoica veterana de la resistencia francesa y exresidente del horrible Auschwitz. Aunado a eso la próxima semana es el 75 Aniversario de inicio de los trece juicios a variados crímenes contra la humanidad que perpetraron altos perfiles del Partido Nacionalista Alemán (nazis), junto a sus aliados, durante la Segunda Guerra Mundial. Ver http://laestrella.com.pa/internacional/mundo/fallece-96-anos-yvette-farnoux-superviviente-auschwitz/23902869

Lamentablemente un segundo tirano como era Stalin tampoco fue llevado al estrado, ya que sus veinte millones de bajas durante la guerra habían sido muy útiles para la victoria. El primer acusado estrella se suicidó en los últimos días de la guerra en la que las tropas soviéticas entraban a Berlín, mientras el tercero se fugó a Buenos Aires, por solo quince años, antes de ser secuestrado por Israel, enjuiciado y después ahorcado.

Dos grandes escuelas opinan que los juicios de Núremberg fueron una vendetta contra los nazis por parte del bando triunfador. La otra opina que fue una magistral muestra de que vía un equitativo debido proceso se pueden llevar villanos a la cárcel o al patíbulo. Para otros como yo lo importante fue mostrarle a los brevemente ‘iluminados ' que hay serias consecuencias por tal disfuncionalidad mientras están en el poder, como son el perjurio, la cleptomanía y el homicidio.

Son incontables tomos jurídicos e invivibles horas de debate por parte del respectivo gremio para intentar entender esos juicios junto a su piedra angular que fue el dantesco ethos detrás del Holocausto. Tuve la suerte de poder simplificarlo vía el syllabus extracurricular obligatorio durante mis años formativos leyendo la biografía y anécdotas de Sir Simón Wiesenthal [SSW]. Este icónico ucraniano, arquitecto hebreo, fue protagonista de la conducción y detención de cientos de criminales, de los cuales muchos poblaron estos trece juicios.

La ‘Solución final ', diseñada por Adolf Eichmann a petición de Hitler, acabó con seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. A sus 35 años SSW es liberado de Mauthausen (Austria) por el ejército norteamericano. Superando su dolor y tristeza, Wiesenthal abandona su exitosa carrera profesional y se transforma en un férreo perseguidor de los criminales de guerra nazis responsables de la muerte de millones de inocentes. Aprovechando su memoria fotográfica, entrega el nombre de 91 oficiales nazis de alto rango (localizó personalmente a 70 de ellos) que merecían ser enjuiciados en Núremberg. Posteriormente continúa su cacería, localizando a más de un millar de criminales de guerra por todo el mundo.

Al culminar en 1949 los tribunales de guerra e iniciarse aquel intrincado tango llamado la Guerra Fría, el tema de los nazis y criminales de guerra pasa a segundo plano. SSW no descansa y en 1960 juega un papel clave en la localización y captura del nefasto cerebro de la ‘Solución final ', Adolph Eichmann, en Argentina por agentes israelíes. Enjuiciado en Israel, terminó al año siguiente en el patíbulo. Lamentablemente para los nazis, no les fue difícil azuzar a la gran nación alemana, debido a su histórico antisemitismo ancestral que pululaba dentro de muchos de los luteranos (¡aunque Hitler era católico!) de aquel entonces. Prometo elaborar esto en otro artículo en la posteridad próxima.

De SSW también he aprendido mucho durante mi propia diáspora de dos lustros+. Se han invertido los papeles y seré yo ahora el que en los tribunales panameños señalaré a mis detractores, pero vía la verdad y no perjurándome, tal como ellos evidentemente hicieron. Para SSW su persecución implacable de los criminales de guerra no respondía a un deseo de venganza, sino a un sentido de la justicia. Él perdió toda su familia, sobrevivió en 13 campos, tres pelotones de fusilamiento, hambruna y hasta un tiro a quemarropa por un oficial de la Gestapo. Sin embargo, nunca se refugió en el canceroso sentimiento que es el rencor. Como el buen mensch que soy, levanto mi copa en el 75 aniversario de Núremberg y me uno al coro de mis hermanos judíos y grito ‘NUNCA MÁS '.

*INGENIERO EN SISTEMAS Y TELECOMUNICACIONES.