La Estrella de Panamá
Panamá,25º

12 de Nov de 2019

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

Panamá y el lavado de dinero

Por más de 10 años, los bancos panameños recibían efectivo en cantidades, sin preocuparse de su origen o procedencia

Panamá y el lavado de dinero

Después que Panamá inició su centro bancario en los setenta, comenzaron los rumores de que el centro bancario se prestaba para el lavado de dinero. Había muchos elementos que hacían posible que fuese cierto. Nuestro centro se manejaba en dólares, el narcotráfico empezaba a crecer en forma geométrica y generaba millones de dólares que salían de Estados Unidos, principal mercado de los setenta, en manos de los traficantes más que nada de colombianos. En Panamá era legal la entrada de efectivo (algo que se reguló posteriormente en los principios de los 80) y era común la llevada a bancos de maletas con efectivo traído del exterior.

Por más de 10 años, los bancos panameños recibían efectivo en cantidades, sin preocuparse de su origen o procedencia, no fue sino años más tarde cuando Panamá pasa legislación que regula la entrada de efectivo y más luego la política de ‘conozca su cliente '. En el Gobierno de Pérez Balladares se crea la Unidad de Análisis Financiero (UAF). Para entonces, ya el panameño, acostumbrado a recibir dinero de fuera para depositar en la banca local, empieza a ingeniarse para poder continuar la práctica, ahora con las regulaciones y restricciones.

Siendo ahora más complicado el depositarlo en bancos, se comienza a cobrar un porcentaje más alto por dar el servicio, llegando a cobrarse entre el 10 y el 15 % por introducir el dinero de dudosa procedencia y en efectivo en la banca. Las empresas con más facilidades para el negocio eran aquellas que de hecho manejaban efectivo, teatros, supermercados, empresas de Zona Libre, compañías constructoras (por sus altas planillas semanales en efectivo). La Zona Libre de Colón se convierte en un centro con cantidad de empresas lavando dinero. Pronto los dueños de las fortunas en efectivo descubren que pueden operar casi en directo en el mercado inmobiliario con el financiamiento, en efectivo, de obras y edificios de apartamentos o comerciales.

La ciudad de Panamá, como en su momento Miami, se transforma en una ciudad moderna con rascacielos y lujosos edificios, producto del dinero que era lavado localmente. La banca local, para estos años ya llega a tener más de 130 000 millones de dólares, la gran mayoría dinero de extranjeros. El ciclo es completo, carteles lavan su dinero y financian edificios, extranjeros inversionistas interesados muchos en esconder dineros producto de evasión fiscal o mal habido, compran como inversión apartamentos que les dan poco uso.

Para EE.UU. el problema es doble ahora. Por un lado atacar el lavado de dinero, por otro capturar a evasores de impuestos de su país. Pronto los países europeos empiezan a ver el problema igual que EE.UU., muchos inversionistas europeos son atraídos por el mercado inmobiliario de Panamá y por supuesto, entre ellos mucho dinero producto de la evasión fiscal. Desde principios de siglo, los norteamericanos aprietan sus controles y dan inicio a diversas investigaciones para ubicar el lavado de dinero y sus evasores de impuestos.

Es en ese esquema que reviertan los Panama papers y el Caso Waked. Por un lado el esquema de las sociedades offshore facilitadas por los bufetes de abogados locales que registran cientos de miles de sociedades a nacionales y extranjeros, abierta la caja de Pandora con los archivos de la firma Mossack y Fonseca, robados, de alguna manera de sus archivos. Y luego el hecho público del arresto de Nidal Waked en Colombia y un comunicado de la Secretaría del Tesoro que acusa al grupo Waked, con 68 empresas, de ser el mayor lavador de dinero del mundo.

Tocará a las autoridades norteamericanas probar la culpabilidad del Grupo Waked y así mismo identificar a los involucrados. Antes de aceptar la culpabilidad de alguno, debemos respetar la presunción de inocencia y respetar el derecho a su defensa. No dudo que la impotencia de las autoridades norteamericanas en romper la impunidad que por décadas parece haber tenido Panamá en el tema de lavado de dinero hace que hoy el Caso Waked para ellos tenga especial importancia.

Este caso, si tienen ellos las pruebas, podrá llevarlos a los bancos que se utilizan en esto, así como los distintos tipos de empresas que sirven los propósitos de los lavadores de hoy.

En medio de esto, las consecuencias que podrán derivarse para la economía panameña, el desempleo que podría generar en primera instancia, así como la posible fuga de capitales invertidos en el país. También, en posible peligro, la estabilidad de algunos bancos a los que mañana podrían perder su corresponsalía en EE.UU. Esto, apenas comienza.

ANALISTA POLÍTICO.