Panamá,25º

18 de Nov de 2019

Vilma Chiriboga

Columnistas

Panamá y la actividad periodística en el siglo X1X

Otros de los temas que preocupó fue la situación de las calles. La Estrella de Panamá así lo reportó durante la década de 1880

La actividad periodística en Panamá en el siglo X1X fue intensa. Una gran cantidad de periódicos circularon a nivel nacional que ponían en contacto a la población con los sucesos que ocurrían en el ámbito local e internacional. Entre ellos estaba el periódico El Panameño que -el 15 de diciembre de 1850- publicó una noticia en la cual hacía un llamado a las autoridades de la ciudad por restablecer la vigencia de una Real Cédula referente a que todas las casas en el perímetro de la nueva ciudad de Panamá debían ser de calicanto y no de madera.

Argüía el editor que la renovación de esta ley ‘vieja i olvidada' era una imposición onerosa para los extranjeros y los nuevos residentes, quienes no podían destinar sus escasos recursos económicos a la construcción de una casa de mampostería; además, esto traería como consecuencia el que postergaran o limitaran su iniciativa empresarial, objetivo principal de su arribo a Panamá.

Esta medida, en opinión del editor, solo serviría para ahuyentar a aquellos que tenían la intención de radicar en la ciudad; por lo tanto, si bien parecía loable la disposición a fin de evitar futuros incendios, sus consecuencias reales eran indeseables y contrarias al progreso, indicó.

Por su parte El Vigilante - el 22 de enero de 1853- hizo alusión a los casos de cólera y fiebre amarilla ocurridos en la ciudad y señaló entre sus causas los factores siguientes: el uso de la muralla como letrina, alimentos dañados, el arrojar la basura en las calles y plazas, el hacinamiento en los hoteles, el matadero lleno de fango pestilente y las fragatas baratas en playa Prieta.

El periódico criticó también la actitud de quienes teniendo al oro como dios o el indiferentismo por patrimonio, harían que ‘la población del istmo rodara por un abismo hacia su perdición'.

Mientras tanto El Centinela -de 21 de agosto de 1856- recriminó a la juventud citadina por su indiferencia hacia los fines constructivos de la política, lo cual creaba el ambiente propicio para los desafueros de los extranjeros en la ciudad y el Estado de Panamá.

Indicó el articulista que la ambición, la diatriba y deslealtad fueron la vivencia cotidiana de una ciudad en ruinas, con autoridades y habitantes igualmente negligentes y donde los recursos podían escasear, pero eran aun más escasos los individuos con elevado carácter moral y cívico, que erradicaran la corrupción de la política criolla.

Lo descrito es una situación en proceso de avance en la sociedad panameña del siglo XX1, pues los constantes escándalos sobre corrupción que vinculan a figuras de la política nacional, evidencian el deterioro de la clase política quienes en su mayoría desean ejercer cargos públicos para lucrar con los recursos del Estado panameño.

Otros de los periódicos que se hizo eco de los malestares sociales fue La Estrella de Panamá por medio de la cual los articulistas durante toda la década del ochenta solicitaron a las autoridades y publicaron propuestas, reiterando la necesidad del servicio de agua potable y la construcción del acueducto por razones sanitarias y de seguridad (frecuentes incendios – el Cuerpo de Bomberos fue establecido en 1887); pero nada se logró.

Otros de los temas que preocupó fue la situación de las calles. La Estrella de Panamá así lo reportó durante la década de 1880. Por lo general, exhortaron a las autoridades a realizar tales obras en el menor tiempo posible, a fin de contribuir a la salubridad e imagen agradable de la ciudad.

De lo expuesto se desprende la importancia que tienen los medios periodísticos para hacer efectiva la libre circulación de ideas, mantener informado a la población sobre temas de interés social, político, cultural. Es por esa razón que toda persona tiene el deber de impedir que algún medio informativo sea silenciado, cerrado porque con la desaparición de ellos se va también la posibilidad de mantener viva –por ejemplo - la memoria histórica de un país.

PROFESORA UNIVERSITARIA