Temas Especiales

01 de Dec de 2020

Antonio Graell Flores

Columnistas

Los desafíos de Barakat

Nadie está por encima de las leyes. Pero aquí este principio parece ser ignorado por el administrador de la AMP, Jorge Barakat

Desde el primer instante en que el administrador de la Autoridad Marítima de Panamá, AMP, Jorge Barakat, hizo caso omiso a las órdenes de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, y de la Presidencia de la República en relación al pago de prestaciones laborales pendientes, indemnizaciones y otras deudas a la Coordinadora de Extrabajadores Portuarios, lo convierte en una persona que desafía al Poder Judicial, así como al Poder Ejecutivo.

No comprendemos cómo, después de tantos años de reclamos por parte de estos trabajadores que dieron su juventud y vida entera al desarrollo de nuestra nación, a través de los puertos de Balboa y Cristóbal, así como el personal de las oficinas centrales, no se les haya hecho justicia.

Nos encontramos ante extrabajadores que claman justicia. Una justicia que tarda en llegar, quizá por la falta de voluntad política o por el egoísmo de algunos funcionarios, o quizá por la mezquindad de otros o por su propia incapacidad de hacer las cosa correctas y en su debido momento.

Nadie está por encima de las leyes. Pero aquí este principio parece ser ignorado por el administrador de la AMP, Jorge Barakat.

Cabe destacar que, el pasado 1 de diciembre de 2016, la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo emitió un Edicto en contra de Jorge Barakat por no acatar el mandato de la CSJ. El mismo se venció el 9 de diciembre, fecha en que se cumplían los cinco (5) días hábiles para notificarse y con un desprecio olímpico al mandato de la Corte, no se notificó. El lunes 12, luego de vencerse el plazo, la Sala Tercera entregó a la Coordinadora el documento en el cual la CSJ ratifica que la sentencia del 13 de junio de 2008, que ordena el pago a los extrabajadores, se mantiene en firme.

Esta es la clase de funcionario que le hace daño al país; que actúa con un corazón lleno de raíces de amargura, odio, rencor, resentimiento y frustración; lo que lo hace cometer toda clase de injusticias, porque su ceguera espiritual no lo deja ver con claridad la razón, perdiendo el juicio y entregándose a la soberbia en detrimento de las esperanzas de los extrabajadores portuarios y de la imagen de nuestros gobernantes y de nuestra nación. Existen penalizaciones para los que infringen la Ley; y Barakat no escapa a esta realidad.

PERIODISTA