14 de Ago de 2022

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    Mireya Lasso

Columnistas

Para dar seriedad al servicio exterior

Han exigido reiteradamente la profesionalización del servicio diplomático y consular.

Hace escasamente un mes se inauguró la nueva sede de la Academia Diplomática Ernesto Castillero Pimentel de la Cancillería panameña, en un pabellón edificado sobre una playa del Casco Antiguo donde los jesuitas establecieron el Colegio Javier en 1948. El remozado edificio alberga oficinas, aulas de clases, laboratorio de idiomas y biblioteca, destinados a la profesionalización de funcionarios de la Cancillería, con el propósito de prepararlos ‘con sentido humanista para un desempeño profesional a tono con los actuales avances diplomáticos, políticos, sociales, económicos y culturales'. A la Academia le compete también la importantísima función de organizar el concurso de admisión a la Carrera Diplomática y Consular, junto con la Dirección General de Carrera Diplomática y Consular.

El significado de este esfuerzo no puede pasar desapercibido porque ha sido una necesidad largamente sentida y porque embajadores, cónsules y todo su personal subalterno ostentan la augusta representación de nuestro país ante Gobiernos extranjeros, organismos internacionales, sectores privados y ciudadanos comunes. Como acotó el presidente Varela en la inauguración, tienen la responsabilidad con el Estado —más que con un Gobierno— ‘de defender los principios de la Patria con respeto y gallardía en el escenario nacional e internacional'.

Con un desempeño escrupuloso y competente, estos funcionarios deben crear opinión favorable hacia nuestro país y establecer vínculos que traigan bienestar para los panameños: mercados externos para nuestros productos, oportunidades para la formación académica de nuestros estudiantes, ocasiones para perfeccionar nuestras habilidades artísticas. Además: atraer inversiones sanas y productivas que impulsen el progreso de todos los sectores productores del país, incluyendo el turismo.

La importancia de esta Academia no es teórica: eventos bochornosos protagonizados por funcionarios diplomáticos y consulares en el pasado lo comprueban. Recordamos un cónsul con indumentaria femenina paseando en un carnaval de Islas Canarias; otro cónsul equivocando en televisión en Miami la fecha de inicio de construcción de nuestro Canal por los franceses, asegurando que somos la parte costera de Colombia. Recordamos el desalojo por la policía de un vicecónsul de su apartamento en Miami y la acusación de choque, atropello y fuga contra una cónsul en Canadá. Últimamente: una denuncia de acoso sexual y laboral contra un funcionario de nuestra embajada en un país suramericano.

Estas noticias, divulgadas por la prensa internacional, ningún favor le hacen a nuestra imagen y han sido criticadas por muchos sectores de nuestro mundo académico y de opinión, que las han calificado como ofensas a la dignidad del pueblo. Han exigido reiteradamente la profesionalización del servicio diplomático y consular.

Precisamente las acciones de la Cancillería constituyen un esfuerzo por responder a ese clamor, tomando la decisión de promover concursos públicos para la elección de nuevos profesionales del cuerpo diplomático y consular. Los aspirantes a puestos diplomáticos deberán poseer, entre otros requisitos, una licenciatura, capacidad de desarrollo, destreza para tomar decisiones rápidas y la habilidad de desarrollar un tema propuesto; deberán participar en un curso de formación de 16 meses; y posteriormente, antes de salir a ocupar un cargo en el servicio exterior, dispondrán de un año completo para perfeccionar los conocimientos adquiridos: tres meses para afianzamiento de un segundo idioma y nueve meses de entrenamiento técnico-práctico en siete oficinas del ministerio.

Según la canciller y vicepresidenta, ‘esto permitirá desarrollar profesionales de la diplomacia panameña altamente preparados y con capacidad de atender los desafíos de la política internacional'. Afirmó al mismo tiempo: ‘Aspiramos a formar funcionarios que posteriormente se convertirán en embajadores, vicecancilleres y, algún día, posiblemente cancilleres'.

Y finalmente sentenció: ‘Nuestro objetivo es convertirnos en una cancillería innovadora, a la vanguardia en la agenda global de desarrollo'. Enhorabuena.

EXDIPUTADA