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23 de Oct de 2019

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Con responsabilidad y sin pasiones

Con la muerte de Manuel Antonio Noriega la semana pasada, puede ser que culmine una etapa.

Con responsabilidad y sin pasiones

Con la muerte de Manuel Antonio Noriega la semana pasada, puede ser que culmine una etapa. No sé, está por verse si en realidad ha dejado testimonios sobre su vida y sus huellas y que algunas personas cercanas a él hagan público el contenido de los mismos.

Con el más profundo y mayor de los respetos, extiendo mi solidaridad con aquellos que sufrieron vejámenes y perdieron seres queridos durante aquellos 21 años de régimen militar. Pero no dejo de subrayar que el régimen de Noriega culminó con la Invasión a Panamá el 20 de Diciembre de 1989 y la muerte y desaparición de miles de personas, la gran mayoría de estratos humildes y clase media. Muertes que pudieron ser evitadas.

Me tomo la libertad de transcribir de El libro de la invasión de Pedro Rivera y Fernando Martínez el relato de la señora Chabela, del Barrio de El Chorrillo: ‘Me di cuenta de que había invasión cuando oí, después de las bombas, entre las 12 y las 12:30 a.m., los altoparlantes en la avenida de los Mártires. Mis hijos estaban dormidos y se despertaron asustados. Me dicen: ‘Mamá, eso es guerra'. Para calmarlos les dije que no, que estaban practicando. Se quedaron quietos. Luego, se oyeron varias detonaciones. Sonaban duro y rápido. Entonces, cuando oyeron: ‘Ríndanse y no habrá muertos ni heridos' [el mayorcito] me dice: ¿Cómo dice que es práctica si estoy oyendo que hablan de muertos? Tuve que decirles que era la guerra. Habían oído hablar de la guerra, y sabían qué era. Pero [les dije] que se quedaran quietecitos, que no iba a pasar nada, los tiré al piso. Ni el más grande ni la más chica [lloraban], pero el del medio lloraba y me decía: ‘Ay mamá, no me quiero morir'. Y rezaba y rezaba. Yo le decía: ‘No te vas a morir'. Un vecino me tocaba la puerta y me decía: ‘Vecina, salga'. Pero no sabía para dónde porque todo estaba oscuro'.

En la página 67 del libro, continua relatando Chabela: ‘En la esquina de la calle 26, en la mañana, salieron muchas señoras y niños. Vi cómo los americanos ametrallaban a esa gente. Y yo me preguntaba: ¿por qué, si vienen saliendo para salvarse? Esa gente esperó la mañana para salir y los remataron allí mismo. Lo vi yo y muchas señoras que viven con nosotros. Sí, se quemaron varios vecinos allí. Conocía de vista a una abuelita que vivía sola y no pudo salir. Se quemó en la escalera. (…) ‘Cuando íbamos por Balboa vimos los cadáveres, las armas quebradas, los carros dañados en la calle. A un carro anaranjado le pasó una tanqueta por encima. El que iba al lado del conductor estaba aplastado. Un hombre ‘agarrado' [corpulento] estaba todo cortado, el torso cubierto y [mi hijo] oyó cuando dijeron que no tenía cabeza. Vi gente quemada y, también, el cuerpo de un soldado norteamericano en la esquina'.

Reproduzco este relato con una intención muy especifica. Circula un video en las redes sociales de seis minutos de duración producido por la agrupación ‘ClaraMente' en donde el entrevistador le hace una serie de preguntas fundamentales sobre la historia reciente de Panamá a un grupo de jóvenes panameños. Concuerdo en que es triste, muy triste para los que formaron a estos jóvenes que no nos pueden decir categóricamente quiénes firmaron los Tratados Torrijos-Carter (ni por deducción), mucho menos, las otras interrogantes históricas, generalmente ocurridas entre 1968 y hoy.

Si no conocen estos hechos y detalles, poco podemos esperar que conozcan a fondo y sientan pesar por lo ocurrido durante la Invasión de 1989 por una supuesta ‘Causa Justa' o, en todo caso, los eventos del 9 de Enero de 1964. El relato de Chabela y de todos los que perdieron seres queridos durante ese cruento acto debe servir para que los jóvenes en formación tengan otras dimensiones sobre lo ocurrido, desde una perspectiva seria, científica y más alineada con la realidad comprobable.

Hemos vivido la más perversa conducta por borrar o tergiversar las huellas de nuestra reciente historia. La historia no es lineal y nadie es dueño de la misma. Hay que estudiarla desde diversas perspectivas. Los hechos y detalles desconocidos sobre los tiempos de Noriega deben ser analizados y transmitidos con un sentido de responsabilidad y sin pasiones.

COMUNICADOR SOCIAL.