La Estrella de Panamá
Panamá,25º

15 de Oct de 2019

Enrique Montezuma M.

Columnistas

No a la intromisión del Ejecutivo en la Comarca Ngäbe-Buglé

‘Ley 52 del 22 de noviembre del 2002, que crea la condecoración cacique Urracá o Ubarragá y dicta otras disposiciones'.

El Estado o el Gobierno panameño, se ha comprometido en diversos foros, convenciones, sesiones, protocolos, declaraciones y congresos a nivel internacional, en los cuales ha aceptado compromisos de respetar, reconocer y valorar los derechos de los pueblos indígenas, entre ellos mencionaremos: Objetivo de Desarrollo Sostenible, Acuerdo de París, Asamblea Mundial de los Pueblos indígenas en 2014.

Panamá ha adoptado la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (ONU-2007), también la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (OEA-2016). Ambos tratan sobre el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. También el Convenio de Diversidad Biológica (CBD), entre otros. El Estado quiere dar una imagen y acepta cualquier compromiso internacional para quedar bien ante estos organismos. Pero, es lamentable lo que confrontan los pueblos indígenas de Panamá; la pobreza, desigualdad y racismo se hacen más latentes para los indígenas. Se dan concesiones sin consultas previas en los territorios de los pueblos indígenas, desplazamientos forzados que incrementan su dependencia de la economía informal, la falta de reconocimiento y respeto efectivo a la autonomía comarcal, derechos de apoyo institucional y de inclusión en las políticas públicas por parte del Estado, lo cual genera el crecimiento de la pobreza a los primeros habitantes de este país.

En su campaña política, Juan Carlos Varela prometió a los pueblos indígenas del país la creación del Ministerio de Desarrollo Indígena y ratificación del Convenio N° 169 de la OIT, pero hasta la fecha solo ha quedado en promesa. Además, existe un sinnúmero de leyes vigentes que el Gobierno, tanto en el pasado como en el presente, no quiere implementar; ejemplos: la ‘Ley 26 del 18 de febrero de 1954, por la cual se crea la moneda de oro de Urracá y se faculta al Ejecutivo para que reglamente su emisión y acuñación'. ‘Ley 52 del 22 de noviembre del 2002, que crea la condecoración cacique Urracá o Ubarragá y dicta otras disposiciones'.

‘La Comarca Ngäbe-Buglé fue creada mediante Ley N° 10 de 7 de marzo del 1997', bajo la administración del presidente Ernesto Pérez Balladares, después de una larga jornada de luchas, llevada a cabo, nacional e internacionalmente, por los ngäbes y buglés.

El artículo 90 de la Constitución Política panameña y los artículos 17 y 25 de la Ley 10 de 1997 de la Comarca Ngäbe-Buglé, expresan el Estado panameño reconoce y respeta la autonomía de la Comarca Ngäbe-Buglé. Sin embargo, en la práctica no ha sido así, todo lo contrario; el Estado panameño, tanto en el pasado como en el presente, su intromisión directa en los asuntos que son propios de su competencia interna, lesiona y fomenta la ingobernabilidad; ejemplo, el Congreso General Ngäbe-Buglé, sin tener la mayoría de los delegados, aprueba decisiones sin la consulta previa al pueblo Ngäbe-Buglé, decisiones y acuerdos avalado por el Gobierno actual.

A la cacica Silvia Carrera se le venció su periodo en septiembre del año pasado, pero aún sigue firmando documentos con el Ejecutivo que comprometen los derechos del pueblo Ngäbe y Buglé, el Gobierno actual oculta un Decreto Ejecutivo para alargar el periodo hasta 2019 a los actuales caciques general, regional y local.

El presidente del Congreso General y la cacica Silvia Carrera no definen ni orientan al pueblo originario sobre si habrá elecciones para la escogencia de los caciques.

Esto ha traído divisionismo a lo interno de la Comarca, existen tres presidentes del Congreso General y es posible que pronto existan otros caciques generales.

El futuro del Pueblo Indígena Ngäbe y Buglé es incierto, sin dirección, sin rumbo y puerto de llegada, no se vislumbra un futuro halagador, si no una permanente ingobernabilidad que se empeora, la unidad del pueblo Ngäbe Buglé se aleja cada día más.

EX DIPUTADO DE LA REPÚBLICA.

‘El futuro del Pueblo (...) Ngäbe y Buglé es incierto, sin dirección, sin rumbo y puerto de llegada, no se vislumbra un futuro halagador...'