La Estrella de Panamá
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16 de Oct de 2019

Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

Algo más sobre el Gral. Manuel A. Noriega

Como el chivo expiatorio ejemplar, vivió y creció bajo las enaguas de la CIA, que mientras les fue útil, lo manipuló a su antojo

Con la muerte del general Manuel Antonio Noriega, empiezan a salir públicamente todas las acciones encubiertas que, asociado a la CIA y DEA, se realizaron en la región, en un ambiente exacerbadamente anticomunista, producto de una marcada política hegemónica norteamericana. Una frase muy conocida del escritor George Orwell, ‘la historia la escriben los vencedores', parece ser el epicentro de esta fase histórica del proceso revolucionario de los militares, desde 1968 hasta 1989, donde el MAN tuvo el poder desde 1983 hasta el 20 de Diciembre de 1989, cuando se da la invasión norteamericana en Panamá.

Como el chivo expiatorio ejemplar, vivió y creció bajo las enaguas de la CIA, que mientras les fue útil, lo manipuló a su antojo, pero en el momento que se salió de sus lineamientos, pagó cara su indisciplina, 27 años de presidio, un trabajo metódico de desprestigio sobre su papel político/militar en Panamá y la región y un repudio público, nacional e internacional; bien separado del Gobierno del general Omar Torrijos Herrera, quien fue sacado del escenario político violentamente, evitando otra intervención militar, como sí le ocurrió a Noriega.

Si bien el proceso revolucionario se da al llegar a la cúspide la corrupción y el desgreño administrativo de la clase política oligárquica, donde la brecha de desigualdad y enajenación tocan su máximo escalón, tal como se da hoy día; pese a todas las políticas populares que se dan al inicio y madurez del proceso; la clase política oligárquica hace su reingeniería y reconstruye su papel político hegemónico que acaba con el poder Torrijista y lleva a un trágico final al Gobierno de Noriega, para volver a tomar el poder político, asegurarse de no perderlo más nunca y sacar de la historia todo el proceso revolucionario de los militares, haciendo máximo énfasis en la figura de Noriega, quien, en sus últimos tiempos de poder, no solo fustiga a la clase oligárquica nacional, sino que desafía el poder hegemónico norteamericano.

Con el fallecimiento del MAN, salen a la palestra pública muchos ‘secretos' que nunca dijo Noriega, pero sus allegados no aguantan más ocultar la verdad y hoy la disparan al público. Personajes conocidos aseguran que no tuvo que ver con la ‘Masacre de Albrook', con Portugal, que se utilizó el cartel de Medellín para desprestigiar a la revolución sandinista y al Gobierno de Castro, que Ledher, haciendo uso de la delación premiada, fue el testigo estrella en el juicio del MAN, etc. Además, siempre se ha afirmado que la sangrienta invasión norteamericana no tenía como objetivo primordial llevarse a Noriega, por el contrario, su fin fundamental fue destruir la estructura militar nacional, darle nuevamente el poder político a la oligarquía nacional y mantener claro que podrán intervenir militarmente si está en ‘peligro' el canal.

Obviamente, a Noriega le tocó bailar con la más fea, había en su momento una reconfiguración geopolítica en la región, la presión unilateral norteamericana fue cruel, junto a la clase oligárquica crean el escenario necesario para favorecer una intervención militar bajo el paraguas de la ‘democracia'. Su Gobierno fue presa de un cerco económico eficiente, se le provocó militarmente por todos lados, igualmente políticamente con la alianza democracia cristiana-panameñistas, crean y manipulan la opinión pública con los pañuelitos blancos; como todo militar, Noriega responde militarmente frente a sus contendientes, les crea las milicias y los enfrenta sangrientamente en las calles. Al poder oligárquico lo enfrenta con exilios y amenazas, al imperio lo invita a la guerra y al país lo afrenta al cerco político/económico con valentía y espíritu nacionalista.

Definitivamente, la muerte del MAN en vez de cerrar el libro de la historia, lo que hace es reabrir todos los libros que expliquen los actos y escenarios de este episodio histórico nacional, que hoy no se da en clases ni se discute en la universidad y con pesar lo vemos pasar al olvido por todas estas nuevas generaciones, sumisas en las reglas individuales del mercado de las comunicaciones interplanetarias del mundo virtual.

ECONOMISTA