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18 de Oct de 2019

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Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

El color de las panteras

Su labor como ensayista le hizo alcanzar en 2006 la distinción Antonin Artaud por Grieta de fatiga .

La sede diplomática de México en Panamá organizó un coloquio con el escritor Fabio Morábito, en ocasión de su visita al país para participar como jurado del concurso literario Rogelio Sinán. El encuentro permitió conversar con el autor sobre su tema y estilos; tópicos relacionados con la literatura de esa gran nación y las coyunturas que posibilitaron a nuestro poeta beber de esa cultura rica, amplia y llena de tanta herencia histórica.

Morábito vive en la capital azteca, donde desempeña sus tareas creativas y profesionales. Pero su vida ha estado llena de recorridos. Nació en Alejandría, Egipto; parte de su infancia y educación la hizo en Milán, Italia, y luego emigró con su familia a México. Allí ha desarrollado en lengua española una vasta carrera que incluye la poesía, el ensayo, la traducción y sobre todo, textos para niños y jóvenes.

Entre sus libros de versos reconocidos y galardonados, se encuentran Lotes baldíos , premio Carlos Pellicer en 1985; De lunes todo el año , el lauro Aguascalientes en 1991, y Alguien de lava , de 2002, contenidos en La ola que regresa , poesía reunida en 2006. Su labor como ensayista le hizo alcanzar en 2006 la distinción Antonin Artaud por Grieta de fatiga .

Además, como escritor de literatura infantil, obtuvo el galardón White Raven en 1997 por Cuando las panteras no eran negras y como traductor, vertió al español la obra completa de Eugenio Montale, y Aminta de Torcuato Tasso.

Escucharle leer varios textos de sus trabajos, fue un gusto; en especial por esa sobriedad como se involucra con la situación de los personajes. Contó un breve relato sobre la relación de parejas y la razón de determinadas conductas e inclinaciones para llegar a conclusiones paradójicas que explican la complejidad de los vínculos humanos en círculos tan estrechos o íntimos. Todo, desde la óptica creativa del narrador de historias.

Luego del intercambio con los presentes, Morábito tuvo la atención de obsequiar algunos ejemplares de su novela corta Cuando las panteras no eran negras. Este es un trabajo intenso sobre la vida de los felinos, pero a la manera de Rudyard Kipling, los animales tienen características que semejan a las personas, pues, desde su perspectiva, son capaces de reflexionar sobre los sucesos que ocurren a su alrededor y expresan sentimientos diversos.

El relato expone sobre esos grandes gatos que vivían en un ambiente silvestre en que los leones reinaban y los demás se organizaban alrededor de estos; ‘... a los que imitaban en todo, apostándose como ellos junto a los abrevaderos donde las gacelas, los ñus y las cebras iban a calmar la sed en las horas más calurosas'. A partir de este escenario, se cuenta cómo, las panteras en tal espacio restringido, vivían de un mito e historia propia sin modificaciones.

En esta época esa especie protagonista no era de color negro, cuenta el narrador. ‘Al principio eran de color pardo, como los leones, no eran solitarias como ahora y tampoco cazaban en la noche. Una de ellas, huérfana desde joven. Logró desarrollar una forma de vida que trascendió.

Se separó del grupo; desapareció, se volvió solitaria y poderosa, al alcanzar una identidad que en el transcurso de su vida no percibía.

Otras dos panteras, la ‘colérica' y la ‘lúgubre', a partir de su relación con la primera, se convierten en los personajes de la historia; sobre todo porque deben decidirse a modificar toda la cultura de la especie para sobrevivir, avanzar y lograr una transformación total de su destino'.

Esta es la gran paradoja de la fábula que con acierto nos brinda Morábito y que hemos tenido la oportunidad de conocer y degustar por una prosa exquisita, gracias a la deferencia de la Embajada de México.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.