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23 de Oct de 2019

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Mireya Lasso

Columnistas

Estando aún insatisfechos, reconozcamos camino recorrido

Revisemos el escenario porque esa decisión, buena o mala, quedará con nosotros cinco años más.

Acercándonos a un tercer aniversario del mandato del presente Gobierno, es época natural para evaluar logros y fallas. Muchos verán el consabido vaso vacío, mientras otros lo verán medio lleno. Muchos están insatisfechos por el estado de cosas, sobre todo en administración de justicia, eficiencia de los servicios públicos, inseguridad ciudadana. Una real o percibida lentitud responde a demandas ciudadanas que aspiran ver materializados muchos cambios esperados. Sin embargo, como los ocupantes de una nave, que de momento no perciben su separación del muelle, pero luego de cierto tiempo se dan cuenta de la distancia que ya los llega a separar del puerto, algo parecido puede estar sucediendo con nuestras quejas: nos concentramos en los vacíos del momento, mientras tendemos a ignorar el largo camino recorrido.

Valgan algunos contrastes. En materia de justicia mucha es la insatisfacción y mucho camino por recorrer, pero tenemos un magistrado encarcelado por corrupción y otro forzado a renunciar por similares acusaciones. Exigimos más limpieza.

Tenemos un Ministerio Público operando activamente como no lo hacía en décadas. A pesar de trabajar con las uñas, se ve acusado de hacerlo con una lentitud que levanta sospechas, o con prejuicios malsanos. Pocos reconocen el trabajo profesional que se les exige, que será recompensado en sus propias conciencias. Merece más respaldo y apoyo ciudadano.

La libertad de información y de expresión que hoy se respira es evidente. Se tiende a olvidar que hace poco no podíamos expresarnos sin temor a represalias o auditorías amañadas de impuestos.

Se percibe un crecimiento económico lento distinto al auge económico del quinquenio 2009-2014, pero la diferencia es debida principalmente a varios factores inevitables, entre ellos el excesivo endeudamiento que ayer permitió financiar obras que hoy -y en los próximos años- deben pagarse. La terminación de varias obras inconclusas o el remiendo de las que se puedan remendar, y sus contratos leoninos, exigió una revisión exhaustiva de sus términos para evitar desembolsos ‘imprudentes'. Es imprescindible evitar caer como cayó Grecia recientemente para quedar arrodillada ante sus acreedores, lo cual exige el manejo prudente de las finanzas públicas.

Tenemos un canal ampliado bien manejado, proveyéndonos beneficios económicos y un futuro cada vez más optimista. Cierto que el tráfico en la capital se ha empeorado por varias obras que añaden a la incomodidad, pero ellas prometen convertir nuestra urbe en una ciudad atractiva para propios y extraños. Hace mucho que no se hacían mejoras semejantes para embellecer nuestra ciudad.

Efectivamente, falta mucho por hacer. La lista sería interminable. Falta una Corte Suprema que recobre su credibilidad perdida y un Órgano Judicial con jueces probos e incorruptibles. Faltan mayores recursos para que el Ministerio Público pueda responder con la celeridad deseable. Faltan funcionarios en los diferentes Órganos del Estado que se convenzan de que deben ser servidores públicos honestos, atentos y competentes. Falta un Poder Legislativo que tome conciencia de que está fracasando en servir al pueblo, mientras se dedica a negociar y exigir prebendas personales o políticas.

Se me ocurre, sin que por ello me sienta satisfecha, que estamos avanzando en la dirección correcta, aunque no a la velocidad que aspiramos. Nos toca estar siempre vigilantes para que el rumbo no se cambie ni la velocidad disminuya. Es cierto que falta mucho camino por recorrer y lo importante es que Gobierno y sociedad aseguren que seguiremos en esa ruta sin desviaciones posibles para beneficio de todos. Empecemos a ir pensando en el perfil de quienes querremos elegir dentro de dos años. | Revisemos el escenario porque esa decisión, buena o mala, quedará con nosotros cinco años más.

EXDIPUTADA