La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Gloria Quintero

Columnistas

Ser padre es más que tener hijos

Conozco hombres que se turnan en las noches, para cuidar a sus recién nacidos; esos son superpapás.

En el infinito, que es el universo, dos seres humanos contribuyeron, a partes iguales, con una porción de su existencia, para darle al mundo esas semillas que hoy recorren las salas, los pasillos, los caminos, las calles o surcan el aire. Fueron niños al igual que nosotros. Como pequeñas gotas indefensas, poco a poco, crecieron, para de hijos, también pasar a padres, luego a abuelos y, al final, cumplir con el ciclo natural de la vida.

Los que están aquí, combinados como en un arco iris, no de luces, sino de años, fueron convocados, por esas sus almas gemelas, para recibir los testimonios de aprecio. Cuando se forma un matrimonio comprometido, nadie es más que el otro; ambos aportarán sus conocimientos y fuerzas, para hacer del hogar una roca sólida, capaz de rechazar los ofrecimientos y las tentaciones mundanas.

Durante los días siguientes se hará una analogía de los padres con la fantasía de los miembros del salón de la justicia; muchos dirán, de forma alegre, por la TV, que este o aquel hombre es un superpapá, sin el análisis de rigor. Y es que el superpapá no es el que sale en películas, telenovelas o comics; el superpapá es quien comparte tareas; sabe educar con el ejemplo; respeta a su pareja; piensa en el bienestar de los miembros de la familia y está pendiente de sus necesidades. Ponerse un delantal, tomar una plancha; fregar los platos; poner a lavar la ropa, a secarla, barrer, trapear; son actividades que tienen que ser compartidas, máxime cuando la mujer también sale a trabajar, para equilibrar las finanzas.

Cuando ustedes hagan eso, entonces pueden, con orgullo, sentirse los superpapás. Sé de hombres que cuando ya han tenido los hijos necesarios optan por la vasectomía, sabiendo que es una operación ambulatoria y no tan complicada como la de la mujer; eso es superpapá. Conozco hombres que se turnan en las noches, para cuidar a sus recién nacidos; esos son superpapás.

Y qué decir de aquellos que le preparan la merienda escolar; que los llevan al colegio, que juegan con ellos y que en las noches cuentan historias del Soldadito de Plomo, de la Caperucita Roja, del Caballito Moro y muchas más, esos son superpapás.

(Los superpapás) dan ejemplo para que sea replicado por los hijos. Y es que ellos son imitadores y lo primero que verán serán las formas en que sus padres hablan, caminan, tratan, gesticulan, cantan o declaman.

VICERRECTORA ADMINISTRATIVA DE LA UMIP.