La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Ricaurter Paz

Columnistas

Bajo la humillación y el desprestigio

El día que ‘Ricardito' llegue a Panamá ¡no iría a la cárcel!; él nombró a la mayoría de los magistrados que reposan en la codiciada CSJ

Ricardo Martinelli, expresidente de Panamá; detenido en el Centro de Detención Federal, de Miami, Florida (Ciudad donde fue condenado Manuel A. Noriega, a 40 años de cárcel). Es tratado como cualquier reo común, No. 14813-104. Duerme en una celda de ‘10 pies de largo por 7 pies de ancho', permanecerá ahí hasta que el juez Edwin G. Torres, de la Corte del distrito Sur de Miami (EE.UU.) ordene una fianza o su extradición a la República de Panamá. Atendiendo una solicitud de extradición de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), enviada el 28 de septiembre de 2016.

Millonario que saltaba encima de colchones, caminaba el gueto en zapatillas negras, recorría las calles en bicicleta y bailaba la canción ‘Los Locos Somos Más'. Hombre que gobernó Panamá como si fuese su empresa. Llegó a tener mucho poder, que nadie se atrevía a cuestionarlo, porque decía: ‘Yo sí tengo el dossier y el pedigrí, pues sé qué ha hecho todo el mundo y tengo toda la capacidad de aplicar la revocatoria'. Hoy vive la humillación y el desprestigio; también vive en carne propia lo que siente un reo común cuando es encadenado de la cintura y esposado de pies y manos (grilletes).

¡Lo que vive hoy! se lo debe a sus acólitos que le aconsejaban que no viniese a Panamá y permaneciese en Estados Unidos, porque la justicia en Panamá no era confiable.

El día que ‘Ricardito' llegue a Panamá ¡no iría a la cárcel!; él nombró a la mayoría de los magistrados que reposan en la codiciada CSJ. ¡Jamás! estos amigos lo mandarían a La Gran Joya (cárcel para la pandilla de ‘los locos') a pagar condena alguna. La única cárcel que lo espera es su mansión. Lo veremos paseándose por todo el territorio nacional con sus amigos, en su yate ‘White Shark'. Seguirá mandando su partido político —CD— y escribiendo por Twitter y Facebook; también continuaría aumentando la canasta básica en sus 99 y burlándose de un pueblo que aguanta callado.

Lastimosamente hay que decir: la justicia en Panamá es de amiguismo y selectiva. El que roba millones es recompensado (recibe casa por cárcel y país por cárcel, entre otros), el que roba migajas (gente del gueto) es condenado. ¿Hay que robar millones para pertenecer a la alta ‘sociedad delincuencial'? Gente sin conciencia de patria, que cambia su dignidad por avidez. No les interesa resolver los problemas que vive la Nación como: agua, luz, basura, educación, transporte, corrupción e impunidad.

Los abogados de ‘Ricardito' ofrecieron una millonada para que el juez Torres le concediera fianza para quedarse en territorio yanqui y así no fuese extraditado a Panamá. Estos letrados pensaron que la justicia gringa es la misma que se respira aquí, donde el adinerado puede comprar ‘conciencias corruptas'. Al imperialismo yanqui no le interesa si eres adinerado o pobre, pues ellos trabajan en derecho y siempre han respetado su Constitución. ¿Millones para qué, si en la cárcel no se ven?

DISEÑADOR GRÁFICO, ARTISTA PLÁSTICO.