La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Juan Diego Correa Quirós

Columnistas

Panamá: la justicia selectiva tiene que parar

Nuestros gobernantes deben cumplir su función y con las obligaciones hacia su pueblo. Si no están dispuestos a hacerlo, que se atengan a juicio y sus debidas sentencias

Soy un joven estudiante, apasionado por lo que sucede en mi país. Desde hace un tiempo sigo de cerca lo que está sucediendo y quiero decirle a quienes dirigen este país: basta ya de esta burla.

Es cierto que gobernar no es fácil, pero parece que los intereses personales de los integrantes más altos del Órgano Ejecutivo sobrepasan la integridad y autoridad de los muchos que son decentes en este país.

¿Por qué cuesta tanto meter en la cárcel a los corruptos?

Varios países cerca de nosotros nos están dando cátedra en este tema: Perú, Guatemala, República Dominicana, Costa Rica y Brasil están tratando de hacer justicia, y ya hay expresidentes procesados.

Nuestros gobernantes deben cumplir su función y con las obligaciones hacia su pueblo. Si no están dispuestos a hacerlo, que se atengan a juicio y sus debidas sentencias.

Por lo que he visto, la justicia selectiva y corrupción en los tres órganos del Estado no son tema solo de los últimos cinco años.

Así como ahora están de trending topic los contratos de Odebrecht, las planillas de los diputados, guerras de partidos políticos, ya antes lo estuvo el Caso Cemis. Para quienes no lo recuerden, este escándalo, que sucedió allá por el año 2001, involucraba a varios diputados que fueron sobornados por el Grupo San Lorenzo, presuntamente de la mano de Martín Torrijos.

Cuento largo, cuento corto, había pruebas contundentes de estos sobornos: los fajos de billetes de Tito Afú en TV nacional y las declaraciones de Balbina Herrera y otros diputados testigos. Inclusive, el expresidente Ernesto Pérez Balladares presentó unas grabaciones en el 2010 que involucraron a Martín Torrijos en el caso.

No sucedió nada, todo quedó en el aire y no hubo procesados. Como ahora, el Órgano Judicial mostraba su ineficacia y selectividad ante una situación que involucra a todos los órganos del Estado con intereses de por medio. La misma situación se repite hoy con el escándalo de Odebrecht, hay pruebas, pero el Órgano Judicial no cumple con su trabajo.

En la Procuraduría se aplazan las investigaciones y meses después aún no se dan los nombres de los involucrados.

¿Será que algún día ‘el arco moral del universo se doblará en el codo de la justicia'?

ESTUDIANTE DE SECUNDARIA.