La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

El futuro que nos espera es muy sombrío

Siempre he sido una persona muy positiva y he creído firmemente que los panameños hemos tenido la capacidad de superar

Siempre he sido una persona muy positiva y he creído firmemente que los panameños hemos tenido la capacidad de superar, en el pasado, todas nuestras crisis, por más difíciles que estas hayan sido.

En esta ocasión, cuando veo los graves problemas que nos afectan, y que en el día de mañana serán aún mayores, me declaro pesimista y lo confieso, con pena, cuando analizo lo que tenemos que afrontar: la falta de agua; la deuda pública está por las nubes, como nunca antes la habíamos tenido; el desempleo va en pronunciado aumento; el costo de la vida no está al alcance del pueblo; la justicia está muy politizada; las investigaciones que llevan a cabo la Procuraduría y el contralor son muy selectivas y con claros intereses políticos; la familia panameña vive aterrada ante la falta de seguridad, a pesar de que este organismo policiaco (solo de nombre) tiene más personal del que tuvieron la Guardia Nacional y las Fuerzas de Defensa, aunque el Gobierno aduzca, como argumento, el aumento de la población; la salud (el Ministerio y la CSS) tienen grandes deficiencias; el Ministerio de Educación adolece de una política que perdure en el tiempo y no ha tenido la habilidad de resolver los paros y huelgas que a diario se le presentan; la corrupción se da en forma muy alarmante en todas las instituciones del Estado; la planilla del Gobierno no soporta más asesores ni personal. El Gobierno se endeuda para pagar otros préstamos y, también, para hacerle frente a la planilla estatal que está demasiado abultada y que el Órgano Ejecutivo no tiene el dinero suficiente para pagarla.

El futuro nos depara una inflación muy alta, que la sentiremos en breve plazo; el costo de la vida aumentará muchísimo y nuestra economía será afectada. Todos estos problemas no son percepciones, como algunos pueden pensar, sino lamentables realidades.

Además, de todo esto, tendremos que llevar a cabo las transformaciones que requieren la CSS y el Ministerio de Salud; también se necesita hacerle algunos cambios al Código de Trabajo para modernizarlo. El aumento de impuestos es algo inevitable, que nos afectará a todos.

Si no resolvemos estos problemas pronto pudiéramos convertirnos en otra Venezuela, con su secuela de miseria y dolor. En ese país —Venezuela— hay una falta total de alimentos, escasez de medicinas; el crimen organizado aterroriza la población que se encuentra indefensa; no hay trabajo y existe una persecución sistemática a los adversarios y a los sindicatos, principalmente a los de Pdvsa. El fracaso de su Gobierno autocrático ha llevado al país a tener una inflación que no existen ya dígitos para describirla. Es —la inflación— la mayor del mundo y que pasa porcentualmente más de los 1000 puntos. Para el dictador Maduro y su banda de criminales, los recursos del petróleo de Pdvsa, que antes tenían como fuente para enriquecerse, han disminuido muchísimo. La producción de este ha caído en más del 40 % de lo que era antes; ni el alto precio del combustible les puede servir en vista de que la producción del petróleo está por el suelo. Hoy día Maduro y sus amigos, entre ellos algunos oficiales corruptos del ejército, están lucrando y repartiéndose el dinero que les da el productivo negocio del narcotráfico.

El presidente Varela, a pesar de su amistad con el dictador Maduro, se hizo eco del sentir de la inmensa mayoría del pueblo que rechaza todo lo que está sucediendo en esa pobre nación y ha repudiado siempre el comunismo. Panamá ha mantenido gran firmeza en sus relaciones con Venezuela y respalda todas las decisiones del ‘grupo de Lima'. Solo los izquierdistas más radicales pueden estar de acuerdo con el dictador Maduro. Llegan estos inclusive a felicitarlo por su ‘triunfo'. Por supuesto, estos comunistas no analizan jamás ni quieren hacerlo, el fracaso del ‘socialismo del siglo XXI'.

Es necesario, aquí en Panamá, que todos los medios de comunicación social, independientes o comprometidos con el Gobierno, le den una amplia divulgación a lo que nos espera en el futuro si no tomamos las medidas necesarias. La ayuda de los medios es importantísima para ir concientizando al pueblo panameño de la necesidad que tenemos de cambiar rumbos. Requerimos que se señale la realidad presente y, también, del futuro incierto y peligroso que se nos presenta.

Ante este triste panorama que pudiera llevarnos a otra Venezuela, ¿puede alguna persona sentirse optimista? Yo me reitero, con profundo dolor, en manifestar que me siento muy pesimista y que invoco a Dios para que nos ayude a salvar a Panamá de la situación muy seria que el futuro nos depara. Necesitamos más que nunca un gran líder que nos haga el ‘milagro'.

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