La Estrella de Panamá
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23 de Oct de 2019

Edilia Camargo

Columnistas

Ni Dios mismo quiso meterse...

Tomo prestado el título de este escrito de Annick Kayitesi-Jozan, recientemente publicado por Seuil

Unesco celebró con gran pompa, en su sede, no tiene otra, 7, Place de Fontenoy, París 7... una semana de ‘orgullo y fiereza' por África, entre el 20 al 25 de mayo pasado.

La misma fue seguida por tres jornadas de jolgorio consagradas a América Latina y a su Caribe. Panamá no participó...

Tomo prestado el título de este escrito de Annick Kayitesi-Jozan, recientemente publicado por Seuil, subtitulado Ruanda, una vida después... del genocidio... entiéndase bien...

Annick presenció desde la cocina del Hogar de las Hermanas Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio, en un barrio de Kigali, cómo, los mismos encargados de la ‘seguridad' de aquel refugio, destrozaban el cráneo de su madre... No la descuartizaron a machetazos, como sí a Victor, el cocinero improvisado... Cómo le tocó limpiar, con la provisión de agua que tenían para lavarse, beber y cocinar, la sangre del cuerpo de su madre... Dejado este al sol, comido luego por perros callejeros...

La ‘etnia' dirá es un invento reciente en la historia de Ruanda. Noción importada del colonizador belga, el mismo que se tomó el trabajo de clasificarnos sistemáticamente para incluir la pertenencia a una etnia en nuestros documentos de identidad, a partir de 1930. La leyenda dice que toda persona en posesión de ganado, unas 10 cabezas o más, era tutsi. Pasaban a ser hutus los que tenían menos de 10 reses o no las tenían y por eso... eran agricultores, vivían de la tierra. Más que etnias, en el sentido estricto de la palabra, se trataba de grupos sociales, categorías económicas y de producción, unos ganaderos, otros, agricultores. Existía además un tercer grupo: los alfareros. Ignorados totalmente por los colonizadores belgas, permanecieron fuera del conflicto.

Pasa en revista masacres anteriores a la del 7 de abril de 1994. ‘Recuerda / no olvides jamás / aquellos días de lágrimas / aquellas noches de agonía / los torrentes de sangre / cuando nos exterminaron/ Recuérdalo...'.

Annick... recuerda... y con ella la humanidad entera... también...

Sin aparente nexo entre ‘aquellos días de lágrimas', las tres jornadas de jolgorio por América Latina y su Caribe que siguieron en nuestra ‘Casa' rinden homenaje a Maryse Conde, nacida en Guadalupe. Ese otro Caribe de habla francesa —a imagen de los alfareros ruandeses— como que los ‘vendedores de latas, tabacos, sonrisas y ron...' no le paran bolas y deciden no contarlos en la ‘construcción' de ‘identidades'. Joseph Jos da testimonio de ello en su documental, Los hijos perdidos de Panamá. ‘Les enfants perdus du Panama '.

‘Moi, Tituba sorcière... Noire de Salem '... —'Yo, Tituba la bruja... Negra de Salem'.

Christiane Taubira, de la Guayana Francesa, ex ministra de Gobierno de François Hollande, junto con Mme. Françoise Verges, apadrinaron la impresionante lectura por Danielle Gabou, acompañada al piano por Lise Diou- Hirtz. Brahams, de uno de los capítulos de la obra. Tituba... la esclava... bruja... habla de su matrimonio... antes de salir para Boston... siguiendo a su ‘dueño' Samuel Parris. El espectáculo cubre 12 textos que siguen las huellas de una esclava hasta lograr ser una mujer LIBRE.

Siguiéndola a ella... somos testigos de la construcción... no de un Canal, sino de la identidad de una esclava... como mujer ante la cuestión central de vida o muerte: y ahora ¿qué c... hago de mi libertad?

Entre uno y otro testimonio queda una pregunta válida, tanto para los que hacen gárgaras con y para la ‘afrodescendencia caribeña' u otra tanto como para las otras trincheras originarias, europeas, y paso.

Si ni el mismo Dios quiso meterse para frenar la masacre. 800 mil ruandeses, 80 % de ‘cucarachas' descuartizadas a machetazos, 8 millones de muertos, desplazados, desaparecidos en 50 años de guerra... pegada a nuestras fronteras. ¿Qué podemos hacer hoy día... juntos, para construir un mundo más allá de la vergüenza de sabernos desnudos, indefensos, huérfanos de padre y madre y sin herencia alguna que reclamar? ¡A quién reclamamos... Dios mío!

FILÓSOFA Y ESCRITORA.