La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Berna Calvit

Columnistas

Golosos sin transparencia

‘Si le interesa el bienestar de Panamá; si rechaza la corrupción y está enterado de cómo usan nuestro dinero los diputados ([...]) y de las triquiñuelas legales para evitar auditorías [...], ¿reelegiría usted al diputado de su circuito?'

La palabra ‘transparencia' en el discurso político se puso de moda hace bastantes años y se mantiene triunfante. Lo de triunfante es para referirme solo a la palabra, no a la práctica. Los políticos la usan ‘para hacer ver'; suena bien decir ‘todo se hizo con transparencia', aunque les importe un rábano que no les creamos. ‘Transparencia' maquilla los feos granos de la corrupción; palabra que se calzan como guantes mágicos, cuando quieren hacerla desaparecer de nuestra vista o de su conciencia. Pero ‘tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe'. Es lo que durante años han hecho los diputados; han abusado tanto de sus cargos que en este período tocaron fondo; sus turbios tejemanejes cubren la institución con el manto del desprestigio.

El regreso del expresidente Ricardo Martinelli y su conducción ante la justicia, y la participación de Panamá en el Mundial de Fútbol, tienen en segundo plano investigaciones sobre el manejo de millones de dólares por diputados de los períodos 2009-2014 y 2014-2018. Martinelli tiene una retahíla de casos por los que responder ante la justicia; está en manos de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a quienes reconozco agradecida no habernos defraudado; hicieron bien su trabajo. El Mundial de Fútbol 2018 en Rusia termina el 15 de julio. Mientras tanto en la Asamblea Legislativa se forjan alianzas de conveniencia económica que importan más que la decencia política. Ni hablar de ideologías que dejaron de importar. ¿Se ha preguntado por qué a los legisladores, cuya función es legislar, se les asignan millones de dólares? ¿Y por qué no dan a conocer sus planillas? No se necesita mucha malicia para sacar conclusiones.

Para el mutuo encubrimiento, un buen número de los actuales diputados reelegidos con los millones del período Martinelli han hecho causa común con los que se estrenaron en este período; es necesario salvarse de las investigaciones de la Contraloría. En la alianza de complicidades PRD-CD todos quedan enfangados y no convence la cacareada ‘transparencia'; la lealtad de los diputados CD hacia el dueño y creador del partido está ‘bailando la vara'. Pero tampoco se salvan de malos pensamientos los diputados afectos al Gobierno; están ‘pasando agachados', ‘no hagan olas, colegas'. Pero el descaro mayúsculo, el desprecio hacia nosotros mansos ‘paganinis', es la audacia de pedir un aumento de $46 millones para el presupuesto 2019, sin duda por las elecciones en mayo del próximo. Golosos sin transparencia, piden así: la partida 172 (contratos por servicios profesionales) de $7.5 millones, necesita ahora $15 millones; para sueldos fijos no alcanzan $2 millones así que piden ¡$5 millones!; para personal transitorio 2018, $1.3 millones, piden más del doble, $4 millones; en servicios comerciales brincaron de $50 mil a $1 millón 250 mil. No vale la pena seguir detallando. Queda claro que persiguen más dinero para seguir de diputados, dolce vita que sacrifica niños, ancianos, campesinos, pueblo al que olvidan y usan para su beneficio. Pueblo del que dijo la señora Ábrego refiriéndose a sus electores, ‘no leen periódicos ni ven noticias'; por eso para ellos, jamones, bolsas de arroz, hojas de zinc, etc.

Hace pocos días un humilde señor de La Chorrera descubrió, al intentar tramitar su jubilación, que en 2011-2012 cheques a su nombre por la suma de $4936.24 de la planilla 001 fueron depositados en cuentas de un diputado de Cambio Democrático del Circuito 8-5. En las cajas que no se permitió auditar a la Contraloría, ¿cuántos casos como este se encontrarían? Hace varios meses se supo que funcionarios de la Asamblea actual se acercaban a personas humildes para emplanillarlas en ‘donaciones' que luego resultaban en ‘firme aquí', esta es su comisión, $30 dólares; la vendedora de tamales emplanillada con $1000 dólares mencionó a un diputado. Recuerdo la filmación (durante Gobierno Moscoso) de un panel blanco frente al Banco Nacional en El Dorado al que se dirigían los funcionarios a entregar al ‘recolector' del diputado parte del salario, ‘comisión por nombramiento'. Todo sigue igual, ‘Y aquí, no pasa nada' como dice el segmento de un noticiero.

Si le interesa el bienestar de Panamá; si rechaza la corrupción y está enterado de cómo usan nuestro dinero los diputados (falta investigar otras instituciones) y de las triquiñuelas legales para evitar auditorías (¡ay, la prueba idónea!), ¿reelegiría usted al diputado de su circuito? Si lo hace, aguante callado y pague el alto costo de la corrupción. El trago amargo es que ese costo también lo pagaríamos los que decimos ‘No a la reelección'.

COMUNICADORA SOCIAL.