La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Antolino Herrera Castillo

Columnistas

¿Cuál es el proyecto?

‘Les recordamos que cada dinero del Presupuesto Público que se utiliza para otros fines, que no son los del Estado, es un robo'

Transcurren los años en que nuestro país era considerado un monoexportador, dependiente en esta materia, de las bananas. Eran las décadas anteriores a los años 70. Luego irrumpe en nuestro escenario el régimen militar que liderizó el general Omar Torrijos Herrera, con todos sus aciertos y desaciertos como bien se podrían evidenciar en las páginas de nuestra historia. Creo que hubo un antes y un después del general Torrijos.

En la intentona de Torrijos se nacionalizó el Canal de Panamá; el mejor proyecto latinoamericano de la época ejecutado con verdadera maestría. Aunque nuestros riquitos se burlaban, porque no entendían cómo una república pequeña e indefensa de 1.4 millones de habitantes podría arrebatar el Canal a un imperio como los Estados Unidos de América. Aparecieron también los asentamientos campesinos, como un intento de devolver las tierras a los campesinos y de hacer productivo un Sector Agropecuario.

De acuerdo a un administrador de uno de estos asentamientos, hubo un error en estos proyectos, ¿cuál?, que se le suministraba todo tipo de insumos a los mismos, pero no se evaluaba el resultado de los dineros invertidos. Recuerda Ud. que se crearon las hidroeléctricas, nuevas avenidas y barriadas y se le dio oportunidad a los sectores indígenas de participar en la problemática del país, por vía de sus curules en la Asamblea Legislativa, entre otras cosas. Desaparecido el general Torrijos aparece el general Noriega, quien manejaba el país con mano de hierro, manipulando los sectores más paupérrimos del país, así como la misma Asamblea Nacional de Representantes de Corregimientos (si mal no recuerdo).

Hoy, casi cincuenta años después, nos encontramos con una Asamblea Legislativa prostituida, señalada por diversos sectores de la vida nacional, como copartidaria, cómplice y responsable de una serie de delitos, que a toda costa tratan de borrar, desaparecer o sembrar en el olvido a través de diferentes métodos. No se van a librar del estigma que ellos mismos se han creado. No importa si se alían con otros sectores. Es evidente que hay que realizar las auditorías del lugar y de ahí deslindar responsabilidades con el dinero que en confianza les permitimos utilizar para los fines del Estado, y no que lo pusimos en sus manos para otros propósitos. Parece ser que les gusta vivir sin esforzarse; conseguir dinero con solo estirar la mano. Nunca ha sido así.

Les recordamos que cada dinero del Presupuesto Público que se utiliza para otros fines, que no son los del Estado, es un robo. Tal como lo señalan los especialista en materia de tributación o impuestos.

Te indico que seas un poco observador y adviertas que la indigencia en Panamá está en aumento. Si cada dólar o miles que pasan por tus manos no se invierten en los individuos, personas que más lo necesitan, eres soberanamente responsable de la situación.

De lo que acontece en los medios de comunicación, hace unos meses, deploramos los comentarios de la exprocuradora y legisladora, Ana Matilde Gómez, cuando, al final de una entrevista en Telemetro Canal 13, dijera que los legisladores no eran delincuentes. Como se advierte que quienes más tuercen la verdad son los políticos, perfectos hechicero y magos negros en su oficio, a estos hay que ofrecerles de su propia medicina.

Se dice que los reos o imputados son inocentes hasta que no se demuestre lo contrario. ¿Qué tal si decimos que los legisladores (como en un juicio con jurados de conciencia) son responsables de lo que se les endilga, hasta que ellos mismos, uno a uno, demuestren lo contrario? ¿Será que los lobos solo son buenos cuando andan en manada? ¿Qué le falta al menú? ¿Acaso más jamones del tipo Chellito Gálvez?

ECONOMISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.