La Estrella de Panamá
Panamá,25º

17 de Oct de 2019

Avatar del Mireya Lasso

Mireya Lasso

Columnistas

¿Cuál es su verdadero propósito?

Esta semana, y por los próximos cinco meses hasta noviembre, varios partidos políticos celebran sus primarias para escoger a sus candidatos

¿Cuál es su verdadero propósito?

Esta semana, y por los próximos cinco meses hasta noviembre, varios partidos políticos celebran sus primarias para escoger a sus candidatos a más de 1700 puestos de elección el próximo mayo. Todos esos puestos son importantes, pero particularmente los candidatos a la Presidencia del país. Partidos y candidatos desarrollarán sus campañas, respetando ciertas limitaciones legales, financieras y éticas que esperamos ellos cumplan.

Cuando conozcamos las propuestas de los precandidatos a sus copartidarios propongo que nos hagamos una sensata pregunta sin dejarnos obnubilar por imágenes impresionantes, consabidos eslóganes populacheros o los conocidos planteamientos superficiales. Recibámoslas sin prejuicios emocionales. En su lugar, preguntémonos: ¿cuáles son los reales propósitos del precandidato y de su partido que emergen de sus propuestas: un beneficio personal o del país?

Por ser un torneo estrictamente interno, cada una de las primarias concierne solo al respectivo partido; pero eso no impide que al resto de los electores, que no pertenecemos formalmente al partido en cuestión, no nos deba interesar el fondo y la forma de ese torneo. Sin poder votar en esa primaria, el precandidato escogido será presentado como una alternativa el próximo año en el torneo interpartidario; para entonces deberíamos tener una opinión ilustrada sobre la calidad e intenciones de ese precandidato y la conveniencia o no de su candidatura. Durante los 45 días de cada primaria tendremos oportunidad de juzgar a conciencia a cada precandidato; no prestarle atención juiciosa a esa coyuntura sería un desperdicio imperdonable en nuestro propio perjuicio.

Cada ciudadano tendrá su lista de factores positivos o negativos que lo inclinen a favor o en contra de un candidato. Lo importante es que sus elementos de juicio sean válidos para poder escoger con prudencia el producto que vamos a ‘comprar' cuando el turno nos corresponda. ¿Podremos alegrarnos o pronto nos arrepentiremos por los siguientes cinco años? Depende de las reales intenciones y propósitos que podamos discernir siguiendo de cerca cada campaña primaria.

Prestemos atención a las ideas y disposición de cada precandidato. Idealmente deberían presentarnos un serio debate público de altura sobre distintas posiciones, que también sirva para poder develar verdades pertinentes que preferirían mantener disimuladas. Sin insultos ni calumnias ni ataques personales, el contraste de ideas constructivas y la comprobación del carácter del individuo son requisitos básicos para que los ‘extraños' al partido podamos emitir un voto informado a favor del mejor candidato cuando nos corresponda escogerlo el próximo año. Conocemos los problemas nacionales o comunitarios que nos aquejan y para ello, más que frases bonitas o promesas abstractas, esperamos planteamientos concretos de corto y largo plazo, que apunten tanto a los grandes objetivos nacionales como a las particulares necesidades de las comunidades y de los individuos. Esperamos una clara y realizable visión de Gobierno.

Por eso es importante prestar atención al carácter de cada precandidato. En debates públicos, frente a frente, podríamos conocer sus virtudes o carencias para vaticinar su posible conducta en el cargo a que aspira: ¿es sincero?, ¿demuestra sentido común y vocación de servicio?, ¿evade respuestas?, ¿respeta la opinión ajena?, ¿ofensivo?, ¿conciliador?, ¿irascible?, ¿descontrolado ante presiones?, ¿conoce sus limitaciones?, ¿cómo reacciona a cuestionamientos sobre su vida pública?, ¿tuvo experiencia en la administración pública y mostró don de mando?, ¿con sus respuestas revela sentido común?, ¿es íntegro, transparente, analítico?, ¿tiene dotes de estadista que piensa en el largo plazo o solo persigue el triunfo electoral del momento?

Solo entonces podríamos responder las preguntas importantes: ¿cuales precandidatos inspiran credibilidad?, ¿quiénes serían dignos de nuestra confianza?

Son decisiones importantes que tomaremos el próximo mayo y debemos tomarlas con la mayor objetividad posible. Definiremos nuestro futuro.

EXDIPUTADA