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14 de May de 2021

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

Crisis de la CSS o... mirando para otro lado

Un año después, lo que hemos visto es el empeoramiento de todo aquello que precisamente prometió resolver

H ace un año recuerdo escuchar al director saliente de la CSS anunciar que el Programa de Enfermedad y Maternidad colapsaría antes que el de Vejez, Invalidez y Muerte (IVM). A la hora de sustentar el presupuesto del año que discurre, afirmaba que tomaría medidas para resolver el problema del desabastecimiento de insumos médico-quirúrgicos y productos farmacéuticos, el de la mora quirúrgica, el de las infraestructuras y otros que eran el fundamento del malestar generalizado de los que somos asegurados y por tanto, codueños y beneficiarios de esta institución.

Un año después, lo que hemos visto es el empeoramiento de todo aquello que precisamente prometió resolver, de forma tal que pareciera que estuviera asegurándose para que su premonición sobre el ‘colapso' del programa de enfermedad y maternidad se confirme tal como lo dijo. Por supuesto que su presagio tiene todos los visos de que se confirmará en la medida en que las autoridades de Gobierno —con el presidente y el ministro del MEF a la cabeza— y de Salud —con la complicidad estelarísima de los directores de la CSS— no tomen las medidas que resolverían los problemas más neurálgicos.

¿Por qué el director Martiz, en vez de reunirse con los empresarios de la importación de medicamentos e insumos médico quirúrgicos para perder su tiempo en tratar sobre leguleyadas cosméticas, no ha impuesto su ‘carácter' para que se establezca un acuerdo con la ONU que permita adquirir al menos los medicamentos en desabastecimiento? Sin duda, que este paso requiere del Ejecutivo para consumarse y este tampoco ha mostrado interés para su consecución.

¿Por qué las autoridades de la CSS, no hicieron mención de los establecimientos hospitalarios privados cuando dieron la lista de centros que tendrían un papel ‘relevante' en realizar intervenciones quirúrgicas para reducir la mora quirúrgica que aún se mantiene en mora?

¿Por qué los directores de la CSS desde Luciani, no han dado paso significativo alguno para lograr, al menos, la integración de los servicios médicos con el Ministerio de Salud, que la Constitución de la República establece y que permitiría ahorro de gastos de no menos de 130 millones de dólares anuales a la CSS?

Mis estimados dirigentes médicos con idea de lo que es un sistema de salud pública, se aproximan al diagnóstico de la realidad de la cuestión salud, cuando hablan de que se trata de ‘problemas multicausales', debido a que hay que tocar varios aspectos para que se alcancen resultados. Sin embargo, esta afirmación solo es válida cuando miramos la dimensión técnica operativa del problema, mas no la dimensión profunda que produce esos problemas técnicos operativos. Es decir, todos esos problemas a los que hacen referencia los gremios médicos, los comunicadores sociales y hasta el propio director de la CSS, tienen una raíz más recóndita, tal es, el PRINCIPIO RECTOR a partir del cual se ha organizado el sistema de salud público panameño desde el año 1990. Este principio se caracteriza por estructurar la organización y práctica de la atención de salud como una MERCANCÍA que debe generar GANANCIAS PRIVADAS por encima del bienestar para la población.

Es por eso que las autoridades miran para otro lado a la hora de tomar las medidas que ya hubiesen resuelto los problemas recurrentes en materia de salud pública. Sea que se trate de ponerles orden a los mercaderes de la importación de medicamentos, que se ‘banquetean' con los desabastecimientos que ellos mismos aúpan, sea que se evite dar pasos firmes para la integración de los servicios Minsa-CSS.

Bajo ese principio, se deja de atender el equipamiento en personal e insumos médicos, ya no solo de los niveles de atención primarios (centros de salud y policlínicas) y secundarios (hospitales regionales), sino hasta los de nivel terciario (hospitales nacionales y especializados), como el deplorable caso reciente del banco de sangre del Complejo Hospitalario Metropolitano.

A partir de ese principio rector —mercantilista— se propician déficits en la CSS, incurriendo en gastos irracionales, como los más de 500 millones de dólares dilapidados en la innecesaria Ciudad Hospitalaria —ahora Ciudad de la Salud—, o adquiriendo ‘tecnologías informáticas' que resultaron costar el doble de lo que le costó al Minsa y hasta con mayor eficiencia que los obtenidos en la CSS.

Así, la causa de las causas es una, todo está organizado en función de ella... no sigan mirando para otro lado.

SOCIÓLOGO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.